La Utopía

Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.

¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar
.
(Ventana sobre la Utopia. Eduardo Galeano.

CREO EN LA UTOPIA PORQUE LA REALIDAD ME PARECE IMPOSIBLE
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viernes, 4 de junio de 2010

La dificultad de "ser diferente".


Ayer tuve una paciente en mi consulta , a la que tengo un aprecio especial porque es una paciente de difícil diagnóstico. Y eso me reta a esforzarme más. Presenta una serie de sintomas reumatológicos de patrón inflamatorio,que no encajan en ninguna de las clasificaciones que se conocen de las enfermedades reumáticas, así que no tiene diagnóstico..........aún. Pero esto le está creando graves problemas porque además del dolor inherente a su "problema", resulta que cuando es valorada por el especialista , éste se pone muy nervioso porque como no cumple criterios ni de lupus,ni de artritis reumatoide,ni de enfermedad mixta del tejido conectivo.......................le dice que a lo mejor se está inventando el cuadro porque los análisis y las pruebas no encajan con nada: la VSG ligeramente elevada, los ANA negativos pero el HLA B27 +, una anemia ferropénica que como no es normocítica les descuadra......... así que me la devuelven asustada porque ¿cómo es que le han puesto corticoides, si aún no sabemos lo que tiene? - "Porque mi médico, que me escucha e intenta entender lo mal que me siento , me ha dicho que aunque no esté claro el diagnóstico, todo apunta a un cuadro autoinmune con dolor de patrón inflamatorio y que no respondía sólo con AINES". Además de la desconfianza del especialista también debe lidiar con la desconfianza de su marido que dice "que toma demasiadas pastillas" , y claro ella , evita el decirle cómo se siente y le oculta sus dolores para que no crea que "tiene cuento".
Esta es una historia más que ilustra parcialmente lo difícil que resulta "ser diferente" en nuestros días. Todo lo que no encaje en un patrón establecido, engendra la duda de si será real.
Esto me trae a la memoria, lo difícil que ha sido aceptar que la enfermedad ulcerosa era en realidad una enfermedad infecciosa, provocada por una bacteria. Pero claro, eso contravenía la posición oficial de los "grandes genios " de la Medicina.
Hace más de un siglo Stuart Mill, filósofo británico, venía a decir que " la presión de la sociedad sobre los individuos -continua, inmisericorde, dirigida hacia las más mínimas desviaciones de la norma- a menudo se hace más intolerable que el despotismo de un gobierno tiránico. Los seres humanos medios no solo son moderados en intelecto sino también en inclinaciones: no tienen aficiones o deseos lo bastante fuertes para inclinarles a hacer nada fuera de lo común y, por tanto, no comprenden a quienes sí los tienen, y los clasifican junto a los salvajes e intemperantes, a los que están acostumbrados a mirar con desprecio."

Por eso es tan peligroso ser "diferente", apartarse de la norma, obligar a pensar. Y de ahí la angustia de muchas madres que consultan por si es normal que su niño se chupe los deditos, ó que porqué no le baja la fiebre con" el apiretal y el dalsy", ó que le dé miedo la oscuridad. Por eso dá tanto miedo que tus síntomas se aparten de "lo habitual". Así el error está "más justificado". "Claro , quién iba a pensar en una apendicitis retrocecal" ó "fíjate , una esclerosis múltiple que empezó sólo con parestesias en el abdomen"...........y así quién sabe cuantos pacientes en nuestro sistema sanitario "delosmejoresdelmundo".

martes, 2 de marzo de 2010

El Paradigma del Agua fría. Elogio de la Medicina Basada en Pruebas


Hay un chiste de El Roto , con el que me gusta comenzar muchos de los talleres ó sesiones clínicas que damos a Residentes y médicos de Familia, y que viene a decir que : "Si todos caminamos en la misma dirección, ¿como sabremos que no existe otra?. Esa es una idea que justifica la sana escepticemia sobre la experiencia ó sobre la opinión de los expertos. Si hacemos las cosas porque siempre se han hecho así , nos estaremos empecinando en el error. Muchas veces la experiencia es precisamente eso: la perpetuación en el error.
Y hay una historia , muy conocida que no me resisto a trascribir, que justifica esta posición:


-Hace tiempo, unos científicos realizaron un experimento con 6 monos. Los metieron en una jaula, en el centro de la cual había una escalera que permitía alcanzar una cesta de plátanos cerca del techo. En cuanto uno de los monos subía por la escalera para coger los plátanos, duchaban a todos los monos con agua helada, lo que hacía que desistieran de su intento.

-Este proceso se repitió todas las veces que algún mono intentaba subir a por los plátanos. Hasta que al final, cuando algún mono intentaba subir la escalera, sus propios compañeros le daban una paliza para hacerle desistir de su intento.


-Entonces, se saca a uno de los monos de la jaula, y se introduce otro nuevo que no había participado anteriormente en el experimento. Al poco de entrar en la jaula, el mono intenta subir a por los plátanos, pero en cuanto se acerca a la escalera, sus compañeros lo agreden ante la posibilidad de una ducha fría. Este nuevo mono no entiende nada, pero tras varios intentos se da cuenta que no se puede acercar a los plátanos, si no quiere llevarse una paliza.


-A continuación se saca de la jaula otro de los monos que empezaron el experimento, y se introduce otro que tampoco había estado antes. Igual que en el caso anterior, el mono intenta ir a por los plátanos, y cada vez que lo hace, sus compañeros le propinan una paliza.

-Lo curioso es que el mono que introdujeron a mitad del experimento y que no ha sufrido la experiencia de la ducha fría, también participa en la paliza, aunque sin saber porqué. Para él "no está permitido acercarse a la escalera".


-Poco a poco se van sustituyendo todos los monos, hasta que no queda ninguno del grupo inicial, que habían sido rociados con agua helada.


-Cuando se sustituye el último mono, el comportamiento del grupo sigue siendo igual, en cuanto un nuevo mono intenta acercarse a la escalera, recibe una paliza. Y ninguno sabe porqué, ya que ninguno de ellos ha sido rociado con agua helada.

Lo único que sabían era:

"Está prohibido subir por la escalera, y quien lo intente se expone a ser vapuleado por el resto del grupo".

O lo que es lo mismo, si fuera posible preguntar a alguno de ellos por qué pegaban con tanto ímpetu al que subía a por los plátanos, con certeza ésta sería la respuesta:
«No lo sé. Aquí, las cosas siempre se han hecho así».