La Utopía

Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.

¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar
.
(Ventana sobre la Utopia. Eduardo Galeano.

CREO EN LA UTOPIA PORQUE LA REALIDAD ME PARECE IMPOSIBLE

viernes, 18 de enero de 2013

¡Alerta con el Myolastan!


- La Agencia Europea del Medicamento ha abierto una investigación para evaluar la frecuente apariciòn de reacciones cutáneas  en relación al Tetrazepam.

El tetrazepam se comercializa en España desde hace 40 años bajo la marca Myolastan y está financiado. Un portavoz del Ministerio de Sanidad informa que se trata de una simple investigación sobre la relación beneficio-riesgo del fármaco, no sobre nuevos efectos secundarios no descritos hasta ahora, por lo que de momento no recomendará su retirada, a la espera de las conclusiones de la UE.
En un comunicado, la EMA señala que el tetrazepam puede originar reacciones cutáneas graves, como el síndrome de Stevens Johnson, la necrosis tóxica epidérmica y otras reacciones dermatológicas

 

De momento está en estudio pero al tener alternativas lo prudente sería......

martes, 15 de enero de 2013

RCP : Sólo con tus manos y los Bee Gees

- La Reanimación Cardiopulmonar salva vidas. Pero muchas personas la desconocen ó  creen que es complicado hacerla . A veces te encuentras con una víctima con la boca llena de sangre ó vómitos y eso "dificulta" el impulso de hacer un boca a boca aún a pesar de tener buenas intenciones.
 Por eso la Asociación Americana del Corazón , en sus recomendaciones del 2012 , quiso simplificar las cosas , y sólo recuerda que son necesarias 3 cosas ante una situación de parada cardiorespiratoria, olvídate ,de momento del bóca a boca, sólo es necesario:
      -  Llama a 112 ( ó al teléfono de emergencia de tu comunidad).

     -  Haz compresiones torácicas  fuerte y rápido
    -   Hazlo al ritmo de la canción de los Bee -Gees " Staying Alive"



¿Recetas ó Multas?

- El pasado viernes , el Gobierno del PP, presentó un recurso al T. Constitucional contra el euro por receta instaurado por el gobierno regional del mismo partido . ¿Alguien lo entiende? ¿Se puede saber qué pinta la cúpula del partido en las decisiones de sus barones? . Debe ser que como el gobierno tiene capacidad de quitar las multas, porque éso es lo que parece que resulta que han hecho con los enfermos de Madrid y Cataluña, ponerles varias multas cada vez que se ponen enfermos ó acuden  a por sus tratamientos de diabetes, HTA, cardiopatía isquémica........¡en fin , una aberración que , ahora al menos tiene visos de pararse , afortunadamente, pero que nunca debería haberse producido. Si el Constitucional, dice que el euro por receta  atenta contra la igualdad , MUCHOS DEBERÍAN DIMITIR, pero con ésta tropa me temo que mirarán para otro lado y seguirán chupando del bote que es lo unico que saben hacer muchos.


lunes, 14 de enero de 2013

Excelente frase para Gestores sin seso


-   A quién corresponda:
En palabras del siempre certero Juanjo Millás: "enriquecer a una empresa privada con el dinero público destinado a la sanidad o a la educación o la justicia, es pura y llanamente un crimen, más condenable si el criminal, a modo de coartada, confiesa que es un idiota al que no le salen los números, excepto cuando se trata de cobrar comisiones. Si es idiota, que lo retiren y pongan a otro capaz de gestionar el departamento"

viernes, 11 de enero de 2013

Privatizando que es Gerundio.........y de Imbéciles

- A continuación  una presentación algo larga, pero muy clara sobre los costes , no sólo económicos , del modelo de gestión privada de lo público.
Es de Manuel Martín , secretario de la FADSP, por lo que la visión puede parecer sesgada, aunque a mí me ha parecido impecable, por lo que  aclara de algunas posturas inflexibles por parte del partido en el poder.  Cuando cita a la OMC se refiere a la Organización Mundial del Comercio y no a nuestra OMC (Organización Médica Colegial)
¡Ah! y las viñetas de El roto son inmejorables



jueves, 10 de enero de 2013

Urge Sostener la Sanidad Pública

-Un artículo muy clarificador de la situación del Sistema sanitario, se ha publicado en El país, por Costas Lombardía y R. Escudero: 
¿Deberíamos ir pensando de una vez en hacer algo CONJUNTAMENTE , en todo eL TERRITORIO NACIONAL  (no sólo enMadrid) , involucrando a sanitarios y pacientes en la defensa de la Sanidad Pública? . Creo que ya va siendo hora, porque , si no actuamos, cuando queramos apagar el fuego, todo se hallará reducido a cenizas.

. Desde hace meses, el Sistema Nacional de Salud en bancarrota recorta a fondo lo necesario y escatima lo imprescindible. Es ya un sistema mermado e insolvente que, sitiado por las necesidades de asistencia y por los acreedores, cada día requiere más artificios para sostenerse vacilante. El ahogo financiero le dio una vuelta de campana (del todo a todos gratuito pasó a una brusca e inclemente estrechez y de atender a todos los ciudadanos a solo los asegurados), que acentuó sus graves fallos de funcionamiento y ha dislocado sus principios esenciales, criterios políticos y sentido de la cohesión social. La sanidad pública, claro, no volverá a ser como era antes de la crisis y su futuro, siempre nublado, es ahora oscuro y espinoso.
2. No hay, sin embargo, signos de intranquilidad en los rectores políticos del sistema. Al parecer, hechos los recortes que disfrazan de reformas, el porvenir no les preocupa. Una indiferencia que es, además de imprevisión culpable, una forma cómoda de cerrar los ojos a los nuevos compromisos que sin remedio van a llegar. Porque este no es el momento de esperar a ver lo que pueda venir sino de buscarlo y conocerlo, siquiera atisbarlo examinando algunas de las circunstancias que hoy envuelven al sistema:
a) Financieras. La recesión y el descenso de los ingresos fiscales estrecharán durante no pocos años el cerco al gasto público impuesto con dureza por los mercados. Se ha restaurado el horror al déficit y ajustarse a los presupuestos será una exigencia sin excusa.
b) Económicas. La oferta se cercena (menos medios, menos personal, menos inversiones) mientras el incesante progreso tecnológico y el creciente número de enfermos crónicos seguirán avivando la demanda. Con recursos más escasos, diríamos que dos veces escasos (presupuestos disminuidos y sin posibilidad de endeudarse) el Sistema tendrá que afrontar una demanda acelerada y sin límites naturales.
Reducir e incluso eliminar la ineficiencia del sistema significaría solo una ayuda momentánea
c) Sociales. El ciudadano enfermo es atendido en su lugar de residencia y naturalmente cada enfermo solo puede enjuiciar la asistencia que recibe, es decir la de su barrio o su pueblo. No puede ver y menos traer la de más allá, no puede comparar. Así, en un sistema nacional de salud se producen numerosas opiniones disgregadas que difícilmente pueden llegar a formar una opinión pública consistente y activa. Por eso no cabe esperar que la desmejora de la sanidad pública provoque una protesta social eficaz.



d) Políticas. El sistema ya no es el mejor del mundo, como los políticos antes proclamaban, que vivía en una continua alegría financiera y era un germen de votos para los partidos en el poder. En los próximos años habrá de ser administrado con medidas impopulares. El éxito abandonó al sistema, que será menos deseable para los políticos.
e) Los médicos. Con el enfermo, protagonizan el sistema. Cuentan con prestigio social y poderes singulares (deciden el gasto sanitario y definen los enfermos) suficientes para intervenir, o al menos influir, en el curso del sistema. No los ejercen, sin embargo, seguramente por un exceso de individualismo y conformidad. Ahora los recortes y la intransigencia con que se imponen han movido a los médicos y a los enfermeros a hacer huelgas y echarse a la calle en varias autonomías. Un hecho insólito y significativo. Tienen mucho que decir y fuerza real para hacerse oír, aunque hasta hoy haya sido poco o nada lo que han conseguido. Dan la impresión de que actúan conteniéndose, de que no quieren llegar hasta donde podrían llegar, como si hicieran huelga más para mostrar indignación que para ganarla.
No hay evidencia alguna de que la provisión pública de asistencia sea menos eficiente que la provisión privada
3. Estas circunstancias no invitan al optimismo. Anuncian que continuará el tiempo de penuria y que los cambios en el sistema, indispensables para sostenerlo en el futuro, serán difíciles: los ciudadanos no pueden y los profesionales sanitarios no se atreven a crear la presión social necesaria para mover a los políticos, y el quebranto del sistema por los cismas nacionalistas y las disensiones en sanidad entre las autonomías supone otro obstáculo notable. Pero la reforma del Sistema Nacional de Salud es ya moralmente exigible a los Gobiernos por los imperativos de igualdad social y de solidaridad. Nada podría justificar el abandono, ni aun el retraso, en salvar un sistema que no avanza sino que se desliza hacia el futuro por simple inercia y tal como está: roto, decadente, inequitativo, opaco, sin rumbo y sin un duro, con acreedores aguardando. ¿Cómo podrá afrontar la demanda de asistencia siempre en crecimiento?
4. No pocos políticos confían, o les conviene decir que confían, en que una mayor eficiencia mejorará las cosas: una gestión rigurosa y competente, aseguran, evitará el actual despilfarro, de tal modo que el sistema podría obtener de sí mismo los recursos necesarios para salir del agobio y afirmar el porvenir. Vana esperanza. La eficiencia, que podríamos definir como alcanzar el fin (atender a los enfermos) al menor coste, es una obligación moral: el dinero de los contribuyentes usado para financiar un servicio público debe rendir al máximo su valor, particularmente en sanidad, donde la escasez irremediable de los recursos determina que la decisión explícita de dedicarlos a un paciente suponga la decisión implícita de negarlos a otro (Williams). Pero en ningún sistema sanitario del mundo, incluido el norteamericano, cuyo malgasto es proverbial, la ineficiencia existente, expresada en ahorro posible, puede ser tan elevada que su rebaja o incluso su eliminación (algo utópico) signifique más que una ayuda momentánea (y conviene recordar aquí otro hecho: no hay evidencia alguna de que la provisión pública de asistencia sea menos eficiente que la provisión privada).


5. Entonces ¿cómo se sostendrá la sanidad pública en los próximos años? Pues malamente, apoyada en el racionamiento por la espera, es decir, prolongando más y más las listas de espera, que remansan la demanda y, cuidadosamente ocultas o manipuladas por los políticos, hacen poco visibles los recortes. Así, el sistema no negará nada a los enfermos, salvo la oportunidad de su asistencia: pasarán meses sin ser tratados, pero el retraso solo lo conocerá y sufrirá cada enfermo individualmente. No será un hecho social que llegue a la calle. El sistema mantendrá la ficción de que es capaz de atender todas las necesidades de todos los ciudadanos (Syrett). La realidad quedará escondida y los políticos aliviados. Pero la espera, cuando se prolonga, además de desatender el dolor y la incertidumbre del enfermo, multiplicar las visitas a urgencias y quizá complicar la dolencia, mina las raíces del sistema, porque: a) desacredita la sanidad pública (la espera siempre se percibe como un síntoma de mala calidad) y estimula el uso de la privada: en Reino Unido se ha estimado que la probabilidad de contratar un seguro privado aumenta el 2% cuando las listas de espera suben una persona por mil de población (Besley); b) fomenta las desigualdades sociales: los ciudadanos con poder, en especial los políticos y los acomodados, pueden saltarse la espera con influencia o dinero o primas de seguro, y los pobres, no; solo estos la padecen; y c) tiene notables costes económicos por pérdidas de utilidad y de productividad que, en 1986 y también en Reino Unido, fueron valoradas (Cullis) entre el 9% y el 16% del gasto total del National Health Service.
6. Entretanto, la sanidad privada hace su trabajo y crece cada año. Cuenta con más de 10 millones de asegurados y alcanza un volumen de negocio alto, alrededor del 30% del gasto sanitario total de España. No es, pues, una sanidad marginal ni de mala calidad, es simplemente insolidaria: está constituida por empresas mercantiles cuya vida depende del beneficio que obtengan. Es un ámbito donde “el dinero habla” antes que el enfermo. Aquí la equidad es un concepto extraño, sin valor, y el acceso a los cuidados y la cobertura dependen de la capacidad y voluntad de pagar. Favorecida por los recortes compulsivos del gasto público y por los Gobiernos del Estado y las autonomías de ideología liberal, la sanidad privada marcha ahora por un camino llano y claro.
Enfrente, el sistema público está en un momento crítico: o los políticos deciden sostenerlo reconstruyéndolo sin demora o, refugiado en las listas de espera, sufrirá una deslegitimación social progresiva, empobreciéndose hasta que pronto pierda su núcleo más íntimo y propio, donde están la solidaridad, la equidad, la cohesión social y la justicia, es decir, todo

martes, 8 de enero de 2013

Buitres

- Esta viñeta, que paseó por Madrid ayer mismo para defender nuestra Sanidad Pública reproduce a la perfección la situación de ésta en España  , si los españoles no salen a la calle para detener a los corruPPtos:

 ¡Gracias Madrid , por vuestro ejemplo y vuestra lucha , que es la nuestra!