- Una nueva revisión Cochrane publicada el pasado Octubre , encontraba que la Duloxetina no es mejor que el escitalopram ni que otros antidepresivos, incluyendo venlafaxina.
Se identificaron un total de 16 estudios (n = 5735),
de los cuales once (n = 3304) comparaban duloxetina con un inhibidor
selectivo de la recaptación de la serotonina (ISRS; paroxetina en seis
estudios, escitalopram en tres estudios y fluoxetina en dos estudios),
cuatro (n = 1978) comparaban duloxetina con un antidepresivo más nuevo
(venlafaxina en tres estudios y desvenlafaxina en un estudio) y un (n =
453) comparaba duloxetina con quetiapina (antipsicótico también
utilizado como antidepresivo).
Duloxetina no se mostró superior en eficacia a
ninguno de los antidepresivos con los que se la comparó. El número de
abandonos del tratamiento por cualquier causa fue más elevado con
duloxetina que con escitalopram (odds ratio [OR] 1,62, intervalo de
confianza [IC] 1,01 a 2,62) o venlafaxina (OR 1,56 , IC 1.14-2.15). La
tasa de eventos adversos también fue superior con duloxetina en
comparación con paroxetina, aunque para este resultado no se llegó a
alcanzar la significación estadística, aunque por poco (OR 1,24, IC 0.99
a 1 , 55).
Así pués, con los datos de esta revisión podemos ir pasando la Duloxetina a la 2ª ó 3ª línea del tratamiento antidepresivo, porque lo que sí está claro es que NO SIENDO MÁS EFICAZ , SÍ ES MUCHO MAS CARA Y CON MAS EFECTOS SECUNDARIOS
La Utopía
Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.
¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar.
(Ventana sobre la Utopia. Eduardo Galeano.
CREO EN LA UTOPIA PORQUE LA REALIDAD ME PARECE IMPOSIBLE
Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.
¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar.
(Ventana sobre la Utopia. Eduardo Galeano.
CREO EN LA UTOPIA PORQUE LA REALIDAD ME PARECE IMPOSIBLE
lunes, 7 de enero de 2013
sábado, 5 de enero de 2013
Regalo de Reyes ¿Cómo se prueban los Tratamientos?
- Como regalo para aquellos que aún no lo conozcan os dejo el link para descargaros el Libro: ¿Cómo se prueban los Tratamientos? Una mejor investigación para una mejor atención en salud . Pinchad aquí
Es el libro estrella de la biblioteca James Lind (que os recomiendo visitar) y os aseguro que tras leerlo , vuestra visión acerca de lo que ocurre cada día con la prescripción de fármacos que no han probado ser nada eficaces , cambiará para siempre.
Como muestra del libro os dejo un pasaje:
No hay manera de saber cuándo están completas nuestras observaciones
Es el libro estrella de la biblioteca James Lind (que os recomiendo visitar) y os aseguro que tras leerlo , vuestra visión acerca de lo que ocurre cada día con la prescripción de fármacos que no han probado ser nada eficaces , cambiará para siempre.
Como muestra del libro os dejo un pasaje:
No hay manera de saber cuándo están completas nuestras observaciones
acerca de los sucesos
complejos de la naturaleza. Como bien lo señaló Karl
Popper, nuestro conocimiento
es finito, pero nuestra ignorancia es infinita. En
la medicina, nunca podemos
estar seguros de las consecuencias de nuestras
intervenciones; tan solo
podemos reducir el margen de incertidumbre. Esta
confesión no es tan
pesimista como suena: las afirmaciones que resisten un
escrutinio intenso y repetido
a menudo resultan muy fiables.
Tales “ verdades funcionales”
son los elementos con los que se construyen las estructuras razonablemente
sólidas en las que se apoyan nuestras acciones diarias a la cabecera del
paciente.
William A. Silverman. Where’s the evidence? (1998)
Para los que creen que los tratamientos de hoy en día son horripilantes les dejo este texto:
LA MUERTE DE REY CARLOS II
Sir Raymond Crawfurd (1865-1
93 8) escribió un relato vívido de la muerte
del rey Carlos II en 1685.
El rey había sufrido un ataque de apoplejía.
Sus médicos de inmediato se
pusieron en acción, con una diversidad de
tratamientos a cual más
despiadados:
“Le extrajeron 16 onzas de sangre de una
vena del brazo derecho, con un
buen efecto inmediato. Según
la práctica aprobada en aquel tiempo, se
permitió al rey quedarse en
la silla donde lo sorprendieron las convulsiones.
Le mantuvieron los dientes
abiertos por la fuerza para que no se mordiera la
lengua. El régimen
consistía, según lo describe sucintamente Roger North,
en lograr primero que
despertara y después evitar que se durmiera. Se
habían despachado mensajes
urgentes a los numerosos médicos personal es
del rey, que acudieron con
prontitud para atenderlo; se les convocó sin
reparar en las distinciones
de credo y postura política, y ellos acudieron.
Ordenaron que se le aplicaran
ventosas en los hombros sin demora, y que
se realizara una escarificación
profunda, con la cual lograron extraer otras
ocho onzas de sangre. Se
administró un potente emético de antimonio
[un medicamento para
provocar el vómito], pero como tan solo pudieron
hacer que el rey tragara una
pequeña porción, decidieron duplicar la
seguridad del tratamiento
con una dosis completa de Sulfato de Cinc. Le
dieron purgantes potentes,
complementados con una sucesión de clisteres
[enemas]. Le cortaron el
pelo al rape y le aplicaron sustancias vesicantes
cáusticas en toda la cabeza.
Y por si todo ello no fuera suficiente, también
se solicitó el cauterio al
rojo vivo.
El Rey pidió disculpas por ‘tardar
un tiempo desmedidamente largo en morir’. “
Crawfurd R. Last days of Char es II. Oxford: The Clarendon Press
, 1909.
viernes, 4 de enero de 2013
Puede que el paciente no sepa....
- Inauguramos el año con una nueva reivindicación de la Sanidad Pública, porque hay una gran parte de la sociedad anestesiada con el discurso oficial de que no hay otras salidas y de que eso es lo único que puede hacerse y eso es una nueva mentira, una más de tantas. Sólo con la mitad de lo que se les ha dado a los bancos , no habría habido que hacer tanto ajuste y recorte en Sanidad, Educación y Justicia. Con sólo el 50% del fraude fiscal que se produce en España , nuestro modelo sanitario público estaría a salvo.
Por eso , publicamos este vídeo, por responsabilidad y compromiso, ¡ Ah , y recordad las palabras de Gandhi: «Primero te ignoran. Luego se ríen de ti. Después te atacan. Entonces ganas» !
Por eso , publicamos este vídeo, por responsabilidad y compromiso, ¡ Ah , y recordad las palabras de Gandhi: «Primero te ignoran. Luego se ríen de ti. Después te atacan. Entonces ganas» !
miércoles, 2 de enero de 2013
Feliz 2013 ......para la gente buena.
- Con esta canción de John Lennon , cantada por Celine Dión os deseo un año 2013 que esperemos sea mejor para la mayor parte de las personas bondadosas, honestas, solidarias y sensibles. A los que no tienen escrúpulos y que sólo piensan en el dinero por encima de las personas....que les den......
domingo, 30 de diciembre de 2012
Soy Paciente, Soy Votante
- Me parece que éste es el lenguaje en que debemos dirigir nuestros mensajes a la clase política. Es lo único que les importa.........de momento. La pregunta que surgirá seguramente sea ¿Y a quién votaremos? Creo que cada uno debe ir valorando la respuesta y valorando abstenciones masivas , no votar al Senado...... valorar partidos profesionales que puedan crearse.... De momento vamos a disfrutar este vídeo:
viernes, 28 de diciembre de 2012
Sinverguenzas (2)
- Ayer se consumó el traspaso de parte de la Sanidad Pública Madrileña , que ya tenían apalabrada (porque si no es así no se entiende nada: clamor general, médicos en contra , partidos de la oposición y sindicatos en contra, agentes sociales y ciudadanos en muchedumbre en contra).
MIentras se consumaba la fechoría, dos diputados del PP jugaban en sus escaños al famoso juego "Apalabrados". ¡Menudos sinverguenzas! No les da rubor alguno , mientras se está jugando con el pan y el trabajo de mucha gente honrada que ha servido siempre al sector público. ¡Esperemos que la gente honrada se acuerde de esto cuando nos convoquen a las urnas! ¡Qué Asquetty me dais!
MIentras se consumaba la fechoría, dos diputados del PP jugaban en sus escaños al famoso juego "Apalabrados". ¡Menudos sinverguenzas! No les da rubor alguno , mientras se está jugando con el pan y el trabajo de mucha gente honrada que ha servido siempre al sector público. ¡Esperemos que la gente honrada se acuerde de esto cuando nos convoquen a las urnas! ¡Qué Asquetty me dais!
JUGANDO A 'APALABRADOS' EN LA ASAMBLEA. Los diputados del PP Bartolomé González y María Isabel Redondo, echando una partida durante el pleno. / Álvaro García
Tomada del periódico "El País".
miércoles, 26 de diciembre de 2012
Practicar la Autocompasión.
-
Kristin Neff, una de las más importantes investigadoras sobre la compasión hacia uno mismo , profesora en Austin y autora del libro Sé amable contigo mismo, nos propone un camino alternativo al auto-desprecio. Defiende la idea de que nuestro dolor emocional, igual que el de los demás, merece ser escuchado y atendido con amabilidad. Para lograr esto nos propone usar como herramienta la compasión hacia nosotros mismos.
Algunas personas podrían pensar, a priori, que la compasión dirigida a uno mismo puede representar una especie de auto-engaño, algo así como “pintar el mundo de color de rosa” fingiendo que todo va bien, o lo que aún es peor: no aceptar la responsabilidad de nuestros errores cayendo así en una especie de “holgazanería emocional” que no nos permita aprender de ellos. Nada más lejos de la realidad.
La autocompasión no es Lástima, ni Autoindulgencia y ni siquiera es Autoestima (ésta se basa en la autoevaluación de nuestros valores)
La compasión hacia uno mismo se basa en el reconocimiento del propio sufrimiento, dándole el espacio que se merece y experimentándolo de forma profunda y libre de juicio. De esta manera, Neff propone tres componentes principales de la auto-compasión: la bondad, la humanidad compartida, y el mindfulness.
Con bondad nos referimos a una actitud que busca ser más comprensivos con nosotros mismos y aceptarnos con todas nuestras imperfecciones y limitaciones. Se trata, en definitiva, de tratar de comportarnos con nosotros como lo haríamos con un buen amigo que lo está pasando mal. Para lograr esto nos puede ser útil analizar los factores que nos llevan a cometer errores o a sentirnos mal. El darnos cuenta de que nuestra conducta y patrones son fruto de la combinación de múltiples causas (la educación que nos dieron nuestros padres, los eventos traumáticos o pérdidas que hayamos experimentado, nuestras predisposiciones genéticas, las limitaciones de nuestro entorno...) y el saber que muchas de ellas no las hemos elegido libre y conscientemente, nos ayudará a tener una mirada más comprensiva y justa hacia las partes de nosotros que no nos satisfacen.
Cuando experimentamos emociones desagradables tenemos tendencia a sentirnos solos con nuestro dolor, de manera que a menudo olvidamos que el sufrimiento es algo que nos une a las demás personas. El componente de humanidad compartida busca contrarrestar esta sensación de aislamiento, recordándonos que el sufrimiento forma parte inherente de nuestra vida como humanos y que por lo tanto nunca estamos solos ante él. Tener esto presente hará que nos volvamos a sentir conectados con el resto y veamos nuestra tristeza, rabia o frustración como lo que realmente son: parte natural de nuestra existencia.
Por último, el componente de mindfulness nos recuerda la necesidad de permitirnos experimentar el dolor tal y como éste surja, sin intentar taparlo ni camuflarlo. Muy a menudo, aunque no nos demos cuenta, nos resistimos a sentir totalmente nuestro sufrimiento, seguramente porque tememos no ser capaces de manejarlo cuando este surja. Esta resistencia hace, sin embargo, que el dolor pendiente de procesar se vaya acumulando en nuestro ser. El mindfulness consiste en practicar una actitud de apertura ante la experiencia, abrazándola tal y como surge, sin etiquetar nada como inadecuado, sin intentar que nada sea distinto de como es.
Si te apetece iniciarte en la práctica de la auto-compasión, puedes empezar poniendo en marcha un pequeño ejercicio la próxima vez que te sientas mal por alguna cuestión. Intenta buscar un espacio en el que puedas estar solo y tranquilo durante un tiempo. A continuación, céntrate en describir lo que sientes en tu cuerpo, esto te ayudará a mantenerte en el presente. Por ejemplo: “nudo en la garganta, ganas de llorar, corazón latiendo rápido, tristeza, rabia...”. Intenta, si te sientes capaz, no juzgar ni frenar lo que surja. Si sientes que esto es demasiado para ti no te fuerces excesivamente, quizás simplemente todavía no sea el momento idóneo. Mientras te permites experimentar el malestar, dite a ti mismo frases tranquilizadoras usando un tono pausado y cariñoso. A continuación, recuérdate que no estás solo con tu sufrimiento, que todos lo seres humanos lo pasamos mal alguna vez y que esto forma parte de nuestras vidas. Luego, dite a ti mismo: “ojalá sea capaz de darme todo el cariño y consuelo que ahora necesito” y concentra tus energías en adoptar una actitud que te ayude a lograrlo. Para que te sea más fácil, puedes imaginar la manera en cómo tratarías a un niño que estuviera sufriendo. Puedes probar también, si te apetece, sujetar tus brazos o tu cara suavemente, pues sabemos que nuestro organismo genera hormona (la oxitocina) que nos hacen sentir mejor al notar el contacto con la piel. Este tipo de ejercicios, que pueden resultarnos de entrada un poco extraños, son enormemente poderosos cuando uno se atreve a ponerlos en práctica.
La compasión hacia uno mismo nos permite aprender como cuidarnos y consolarnos sin reprimir ni ignorar nuestro dolor, simplemente dejándolo fluir a la vez que no lo alimentamos de manera innecesaria. De esta forma lograremos ser cada vez más autónomos y sentirnos más seguros ante nuestro malestar emocional, pues tendremos la certeza de tener siempre a nuestra disposición la compasión que necesitamos para sentirnos mejor.
Kristin Neff, una de las más importantes investigadoras sobre la compasión hacia uno mismo , profesora en Austin y autora del libro Sé amable contigo mismo, nos propone un camino alternativo al auto-desprecio. Defiende la idea de que nuestro dolor emocional, igual que el de los demás, merece ser escuchado y atendido con amabilidad. Para lograr esto nos propone usar como herramienta la compasión hacia nosotros mismos.
La
autocompasión significa tratarte a ti mismo con la amabilidad
con las que tratas a tus amigos, así como evitar hablarte a ti mismo con
desprecio, criticarte, insultarte o expresar comentarios negativos acerca de ti
mismo. Las personas con autocompasión ven sus problemas o dificultades como
algo que forma parte de la condición humana y son más capaces de aceptarse como
son, con sus errores, defectos e imperfecciones.
La autocompasión no es Lástima, ni Autoindulgencia y ni siquiera es Autoestima (ésta se basa en la autoevaluación de nuestros valores)
La compasión hacia uno mismo se basa en el reconocimiento del propio sufrimiento, dándole el espacio que se merece y experimentándolo de forma profunda y libre de juicio. De esta manera, Neff propone tres componentes principales de la auto-compasión: la bondad, la humanidad compartida, y el mindfulness.
Con bondad nos referimos a una actitud que busca ser más comprensivos con nosotros mismos y aceptarnos con todas nuestras imperfecciones y limitaciones. Se trata, en definitiva, de tratar de comportarnos con nosotros como lo haríamos con un buen amigo que lo está pasando mal. Para lograr esto nos puede ser útil analizar los factores que nos llevan a cometer errores o a sentirnos mal. El darnos cuenta de que nuestra conducta y patrones son fruto de la combinación de múltiples causas (la educación que nos dieron nuestros padres, los eventos traumáticos o pérdidas que hayamos experimentado, nuestras predisposiciones genéticas, las limitaciones de nuestro entorno...) y el saber que muchas de ellas no las hemos elegido libre y conscientemente, nos ayudará a tener una mirada más comprensiva y justa hacia las partes de nosotros que no nos satisfacen.
Cuando experimentamos emociones desagradables tenemos tendencia a sentirnos solos con nuestro dolor, de manera que a menudo olvidamos que el sufrimiento es algo que nos une a las demás personas. El componente de humanidad compartida busca contrarrestar esta sensación de aislamiento, recordándonos que el sufrimiento forma parte inherente de nuestra vida como humanos y que por lo tanto nunca estamos solos ante él. Tener esto presente hará que nos volvamos a sentir conectados con el resto y veamos nuestra tristeza, rabia o frustración como lo que realmente son: parte natural de nuestra existencia.
Si te apetece iniciarte en la práctica de la auto-compasión, puedes empezar poniendo en marcha un pequeño ejercicio la próxima vez que te sientas mal por alguna cuestión. Intenta buscar un espacio en el que puedas estar solo y tranquilo durante un tiempo. A continuación, céntrate en describir lo que sientes en tu cuerpo, esto te ayudará a mantenerte en el presente. Por ejemplo: “nudo en la garganta, ganas de llorar, corazón latiendo rápido, tristeza, rabia...”. Intenta, si te sientes capaz, no juzgar ni frenar lo que surja. Si sientes que esto es demasiado para ti no te fuerces excesivamente, quizás simplemente todavía no sea el momento idóneo. Mientras te permites experimentar el malestar, dite a ti mismo frases tranquilizadoras usando un tono pausado y cariñoso. A continuación, recuérdate que no estás solo con tu sufrimiento, que todos lo seres humanos lo pasamos mal alguna vez y que esto forma parte de nuestras vidas. Luego, dite a ti mismo: “ojalá sea capaz de darme todo el cariño y consuelo que ahora necesito” y concentra tus energías en adoptar una actitud que te ayude a lograrlo. Para que te sea más fácil, puedes imaginar la manera en cómo tratarías a un niño que estuviera sufriendo. Puedes probar también, si te apetece, sujetar tus brazos o tu cara suavemente, pues sabemos que nuestro organismo genera hormona (la oxitocina) que nos hacen sentir mejor al notar el contacto con la piel. Este tipo de ejercicios, que pueden resultarnos de entrada un poco extraños, son enormemente poderosos cuando uno se atreve a ponerlos en práctica.
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