La Utopía

Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.

¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar
.
(Ventana sobre la Utopia. Eduardo Galeano.

CREO EN LA UTOPIA PORQUE LA REALIDAD ME PARECE IMPOSIBLE
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sábado, 11 de abril de 2015

Podrías Escucharme....

- Esta  reflexión, de autor Anónimo, me parece la mejor expresión de lo que los pacientes necesitan de nosotros. En especial , en esas situaciones en las que el paciente está asustado, en las que precisa de una escucha activa, no de que sólo les oigas sino de que les escuches, que pongas en marcha tu capacidad de estar atento, de captar su sufrimiento, su deseo de comunicarse, su angustia por expresar lo que sienten. Y cuando lo haces, cumples con el sagrado deber que todo médico debe tener siempre en cuenta: Aliviar siempre y consolar a menudo, porque lo que es curar , desgraciadamente, no ocurre muchas veces.
 Debemos esforzarnos por entender lo que escuchamos tanto física como emocionalmente,
 Mirar a la cara y Escuchar:



"Cuando te pido que me escuches
y empiezas a darme consejos, no haces lo que te pedí.
Cuando te pido que me escuches
y empiezas a decirme el porqué yo no debería sentir de esta forma, tú estás metiéndote con mis sentimientos.
Cuando te pido que me escuches
y tú sientes que tienes hacer algo para solucionar mi problema, tú me estás fallando, por extraño que parezca.
¡Escúchame! Lo que yo te he pedido es sólo que me escuches, no tienes que hablarme, ni hacer nada. Sólo escúchame.
Dar consejos es barato, lo consigues en cualquier programa de radio o televisión.
Yo puedo hacer por mí mismo. Yo no soy un inútil. Quizás estoy desanimado o cansado, pero no soy incapaz.
 
 
Cuando tú haces algo por mí que yo puedo hacer por mí mismo, tú estás contribuyendo a mi sensación de miedo y de no estar bien.
Pero cuando tú puedes aceptar el simple hecho de que yo sienta lo que sienta no importa cual irracional fuera, entonces yo puedo parar de querer convencerte y usar mi energía para explorara lo que hay detrás de mis emociones. Cuando esto está claro las respuestas son obvias y yo no necesito consejo.
Los sentimientos irracionales tienen sentido cuando entendemos LO QUE HAY detrás de ellos.
A lo mejor es por esto que las oraciones a Dios funcionan, pues Dios es mudo y no trata de dar consejos para arreglar situaciones.
El/Ella simplemente escucha y te deja hacer tu trabajo solo. Por tanto, por favor, sólo escúchame.
Y si quieres hablarme, espera un minuto a tu turno y yo te voy a escuchar".

domingo, 4 de enero de 2015

¿Empatizas con tus pacientes?

- ¿Puede existir un milagro mayor que ver con los ojos de otros?. Muchos profesionales hablan de la Empatía como si fuera algo similar a la simpatía cuando en realidad son conceptos que poco tienen que ver. La forma en que vemos a los demás , en cómo escuchamos sus problemas es absolutamente esencial en el trabajo clínico diario. Es poco probable que podamos ayudar a ningún paciente si no somos capaces de mirarle a los ojos y tratar de acercarnos a los sentimientos que alberga respecto a lo que realmente le preocupa.
 En este vídeo se muestra lo que en realidad es importante que aflore en la entrevista clínica con el paciente que consulta por el motivo que fuere.A un hospital ó en un Centro de Salud  acuden multitud de personas que nos hablan a traves de sus miradas y gestos . Hay que estar atentos para abordar estos sentimientos durante la consulta si en verdad queremos ser de ayuda  para nuestros pacientes. Estas emociones , interpretaciones y sentimientos no los detecta un   Scanner,  ni una analítica ,ni un PET -TAC ni una gamma-grafía. Y  sólo  si estamos haciendo escucha activa, poniendo nuestra mente al servicio del paciente intentando comprender sus miedos, alegrías, emociones y  sus consecuencias , podremos hacer mucho más que prescribir medicamentos ó pruebas complementarias.


viernes, 22 de marzo de 2013

Dímelo , pero Dímelo Bién:

- En un blog de psicooncología para pacientes, la psicóloga Ariadna  Gonzalez publica un breve y conciso Método en 6 pasos para comunicar malas noticias . ¡Cómo hacerlo bién y no perecer en el intento!
 Es unn buén recordatorio de algo que hacemos casi todos los días y no precisamente bién por falta de tiempo, formación ó  miedo. Para que no sea por estas dos últimas razones os lo dejo en ESTE ENLACE, PINCHAR AQUÍ.






jueves, 20 de septiembre de 2012

Recuerda:.......Es una Enfermedad , Es Alzheimer..

- El próximo día 21 se celebrará el Día Nacional del Alzheimer, una de las enfermedades más ingratas  y devastadoras para las personas que la  padecen y para sus familias. Yo he tenido la suerte de ver familias extraordinarias volcadas en la atención y ayuda de su padre ó madre  a veces durante 10 -15 años. Cada día se repite desde  que amanece hasta que se pone el sol, con gran riesgo de sobrecarga psicológica y emocional para los/las cuidadoras/es principales. Por eso es importante que todos cobremos conciencia de este problema que alcanza proporciones casi epidémicas en una sociedad cada vez más envejecida pero también cada vez más insolidaria y con graves problemas que solventar. El ritmo laboral no facilita, precisamente  ,  a los cuidadores  su trabajo. Muchos deben solicitar permisos  sin sueldo ó medias jornadas con la consiguiente   merma de ingresos , por si fuera poco el problema.

  He aquí una posible carta de una enferma de Alzheimer a su hijo /hija  , solicitando sólo un poco de comprensión y mucho , mucho cariño:

   
Mi querida hija, el día que me veas vieja, te pido... por favor que tengas paciencia, pero sobre todo trata de entenderme. Si cuando hablamos, repito lo mismo mil veces, no me interrumpas para decirme “eso ya me lo contaste” solamente escúchame por favor. Y recordar los tiempos en que eras niña y yo te leía la misma historia, noche tras noche hasta que te quedabas dormida. 
Cuando no me quiera bañar, no me regañes y por favor no trates de avergonzarme, solamente recuerda las veces que yo tuve que perseguirte con miles de excusas para que te bañaras cuando eras niña. Cuando veas mi ignorancia ante la nueva tecnología, dame el tiempo necesario para aprender, y por favor no hagas esos ojos ni esas caras de desesperada. Recuerda mi querida, que yo te enseñé a hacer muchas cosas como comer apropiadamente, vestirte y peinarte por ti misma y como confrontar y lidiar con la vida. 
 
       
El día que notes que me estoy volviendo vieja, por favor, ten paciencia conmigo y sobre todo trata de entenderme. Si ocasionalmente pierdo la memoria o el hilo de la conversación, dame el tiempo necesario para recordar y si no puedo, no te pongas nerviosa, impaciente o arrogante. Solamente ten presente en tu corazón que lo más importante para mí es estar contigo y que me escuches. Y cuando mis cansadas y viejas piernas, no me dejen caminar como antes, dame tu mano, de la misma manera que yo te las ofrecí cuando diste tus primero pasos.
 
  Cuando estos días vengan, no te debes sentir triste o incompetente de verme así, sólo te pido que estés conmigo, que trates de entenderme y ayudarme mientras llego al final de mi vida con amor. Y con gran cariño por el regalo de tiempo y vida, que tuvimos la dicha de compartir juntas, te lo agradeceré. Con una enorme sonrisa y con el inmenso amor que siempre te he tenido, sólo quiero decirte que te amo, mi querida hija.

sábado, 30 de abril de 2011

Fatiga por Compasión. Una patología de la Empatía

- ¿Por casualidad presentas alguno de estos síntomas?:
-   Fatiga, cansancio, dificultad para dormir, dolores de cabeza, molestias digestivas inespecíficas

- Irritabilidad, ansiedad,  sentimientos de culpa , depresión, sentimientos de desamparo.

- Agresividad, pesimismo, estar a la defensiva.

- Poca concentración, Disminución de la calidad de tu trabajo , absentismo, llegar tarde al trabajo.

- Dificultad de comunicarte con tus compañeros.

Pués es posible , no que padezcas un cuadro depresivo ó de Burn-out  como tales , sino de algo que probablemente es también muy frecuente pero menos conocido  llamado Fatiga por Compasión.



La compasión es definida como un sentimiento de profunda empatía y pena por otro que está sufriendo, acompañado por un fuerte deseo de aliviarle el dolor o resolverle sus problemas. Tal como resalta Figley, su principal investigador desde 1999,  el sentimiento de empatía y compasión está en el centro mismo de nuestra capacidad para realizar el trabajo con nuestros pacientes  y al mismo tiempo en nuestra capacidad para ser lastimados por  nuestro trabajo.
La Fatiga por Compasión (o también denominada Desgaste por Empatía) son las emociones y conductas naturales resultantes de enterarse de un evento doloroso y/o traumático experimentado por “otro” , otra persona significativa. Se caracteriza por 3 grupos de síntomas iguales a los de Trastorno por estrés Post Traumático
1. Re-experimentación (revivir, recordar con una gran carga emocional)
2. Evitación y embotamiento psíquico (actitudes de distanciamiento tanto físico como afectivo de las personas, no sólo pacientes.)
3. Hiper-activación (arousal) (estado de tensión , alerta permanente y reactividad)
La Fatiga por Compasión puede derivar de la exposición a un acontecimiento traumático o una serie de ellos y suele manifestarse súbitamente.


Hay un costo en cuidar. Los profesionales que escuchan las historias de los pacientes  de miedo, pena, y sufrimiento pueden sentir un miedo, pena y sufrimiento similar porque cuidan. Algunas veces sentimos que perdemos nuestro  yo. Los terapeutas que trabajan con víctimas de violación , a menudo desarrollan un rechazo por  los violadores que se extiende a otros hombres. Los que trabajan con otros tipos de delitos “se sienten paranoicos” sobre su seguridad y buscan más seguridad. Irónicamente, los terapeutas más eficientes son los más vulnerables a este efecto de espejo .Aquellos que tienen una enorme capacidad para sentir y expresar empatía tienden a tener mayor riesgo de estrés de compasión.

El profesional cuyo trabajo está centrado en el alivio del sufrimiento emocional de sus clientes, automáticamente absorbe información acerca del sufrimiento. A menudo absorbe también el sufrimiento. Suele acompañarse de expresiones de pensamientos como: “no podrán contactar con otros como lo han
conseguido hacer conmigo”,”me necesitan”, “no puedo abandonar a estas personas ahora, con lo importante que soy para ellos”. ¿Os suena?
La Fatiga por Compasión es un estado de aparición abrupta y aguda,  y se la puede considerar más una manifestación que una patología y avisa, imperativamente, que es necesario realizar cambios importantes.

El Burnout afecta negativamente la resiliencia (capacidad de reponerse y poder recuperarse aún de situaciones altamente adversas) para el trabajo, haciéndonos más susceptibles a la Fatiga por Compasión, favoreciendo la “respuesta silenciadora”, que es la incapacidad para atender a las experiencias de los pacientes que resultan abrumadoras y la tendencia a dirigirles hacia temas menos estresantes para el profesional. Cuando la tensión y angustia que genera el relato de las experiencias del paciente nos provocan un malestar insoportable tendemos a cambiar de tema, a intentar minimizar o consolar, o a tener conductas de distracción con lo que se obstaculiza la posibilidad de relato y experiencia reparadora en el paciente



Y por si esto fuera poco, no sólo afecta a los profesionales sanitarios sino a la pob lación en general:
 La paradoja de nuestro tiempo es que, cuando más información tenemos sobre los horrores del mundo, más paralizados estamos. Cuando más insostenible se vuelve el orden social, menos capaces nos sentimos de provocar un cambio. La tenaza del sistema por estos días es casi perfecta: las vidas de millones de personas son cada vez más difíciles, pero la rebelión aparece cada vez más lejana. La retirada de la ciudadanía de los asuntos públicos se produce cuando más falta hace su participación. Estamos encerrados en nuestras casas, aislados, sin tiempo y sin energía, y sin disposición a ayudar al  que sufre. No parece haber respuestas para esta paradoja social que cada vez  afecta a más gente.
 La llama de la compasión amenaza con hacernos fríos ante el sufrimiento. Debemos mantener viva esa llama pero en su justa medida: evitando que nos abrase pero alimentándola  cada día con nuevas experiencias con nuestros pacientes.No podemos permitirnos ser indiferentes frente al dolor ajeno pero no podemos dejar que el exceso de empatía nos atrape en la indiferencia. En este enlace podeis ampliar la información y ver algunas formas de afrontar este riesgo