La Utopía

Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.

¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar
.
(Ventana sobre la Utopia. Eduardo Galeano.

CREO EN LA UTOPIA PORQUE LA REALIDAD ME PARECE IMPOSIBLE
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lunes, 3 de marzo de 2014

Medicamentos No accesibles para Pobres

- Una vez más , algunas de las más importantes compañías farmaceúticas  creen que el mundo es suyo  y tienen patente de corso (nunca mejor dicho) para proteger sus patentes impidiendo el acceso a fármacos eficaces frente a enfermedades de alta prevalencia y gran morbimortalidad como ya pasara con el SIDA.
Nuestros colegas de No Gracias publican este editorial a propósito de este asunto que es sangrante desde el punto de vista ético y moral:

¿De quién son los medicamentos? A propósito de los nuevos antivirales para la hepatitis C

HCV-3
Hace tiempo hicimos una reflexión acerca de a quién pertenecían los medicamentos. Como nos ha contado David Hammerstein, los ciudadanos pagan varias veces los medicamentos antes de su comercialización: la financiación de la investigación básica -que es llevada a cabo por los laboratorios públicos o académicos mayoritariamente-, las desgravaciones fiscales y las ayudas directas a la industria, la cesión del tiempo de los investigadores clínicos que colaboran con la industria en los ECAs de las nuevas moléculas y que trabajan con mucha frecuencia en centros públicos, la cesión de las instalaciones de esos centros públicos, la colaboración altruista de los pacientes, etc… son eslabones de esta cadena de favores que los recursos públicos, profesionales y pacientes hacen a la industria con la finalidad de que se sigan produciendo medicamentos innovadores que beneficien a los enfermos.
Sin embargo, una vez que los medicamentos llegan al mercado, nada de esto importa. La industria asume que la investigación ha sido realizada como en una especie de burbuja aislada del mundo y que tiene todo el derecho a explotar como quiere esos nuevos fármacos. La tragedia del SIDA en África donde la industria prefirió blindar sus ganancias que salvar millones de vidas es un ejemplo de como el capitalismo y las leyes que lo protegen,  aplicado a la salud, es inmoral y mata.
Con los nuevos y efectivos anti-virales contra la hepatitis C puede pasar algo semejante. El claro posicionamiento del sector en relación con no fijar precios socialmente responsables y hacer un abuso del derecho a proteger sus patentes es absolutamente inmoral.

Nuestros aliados de Salud por Derecho nos mandan la siguiente noticia

Comunicado de prensa de HepCoalition (28/02/14):
Las Farmacéuticas se niegan a garantizar el acceso a tratamientos para hepatitis C en una reunión mundial
Bangkok, Tailandia, 28 de Febrero de 2014. Treinta y ocho activistas de 22 países unieron sus fuerzas en la primera reunión del Consejo Asesor Comunitario de Hepatitis C (HCV World CAB) para exigir acceso equitativo a tratamiento a seis empresas farmacéuticas multi-nacionales. Sin embargo, AbbVie, Bristol-Myers Squibb, Gilead, Janssen, Merck, y Roche se negaron a proporcionar un plan para el acceso equitativo para el tratamiento de la Hepatitis C, una infección curable que provoca la muerte de más de 350.000 personas cada año

martes, 2 de abril de 2013

La Extinción del Niño Sano

- El excelente blog multiprofesional Medicos Sin Marca  ha hecho una entrada que me parece paradigmática del esperpento en que se están convirtiendo algunos temas  habituales en las consultas de A. Primaria. Ocurre lo mismo con la Pre-Hipertensión, los Cólicos del lactante, la menopausia, las revisiones escolares ó el tratamiento de la hiperlipemia en mujeres sanas que además tienen un HDL alto. Si no ponemos sentido común a este disparate tendremos que entonar el mea culpa en poco tiempo.

No sólo los laboratorios hacen uso sistemático de tácticas de promoción cuestionables y alianzas interesadas con el cuerpo médico. En pediatría, la promoción agresiva de fórmulas “nutracéuticas” y “terapéuticas” –importadas y de alto costo– constituye una práctica habitual y en vertiginoso aumento.
Una estrategia dominante actualmente es la “patologización” indiscriminada de fenómenos normales en el lactante menor (especialmente antes de los 3 meses) y su presunta resolución con fórmulas hipoalergénicas. El terreno es fértil para la profecía autocumplida, pues los fenómenos propios del desarrollo, como llanto, cólicos, regurgitación, despertares nocturnos, erupciones cutáneas, etc. están destinados a resolverse espontáneamente, generalmente a partir de los 3 meses. En un reciente congreso internacional realizado en Chile, un conferencista promovía –ante medio millar de personas– el uso de ciertos productos para el cólico infantil, señalando su efectividad en un 70% de los casos al cabo de 4 a 6 semanas de uso. Por definición, ¡ésa es la historia natural del cólico infantil! Así fue descrita por los clásicos y corroborada por la investigación contemporánea.


Esta estrategia ha resultado un verdadero éxito comercial y mediático, generando una preocupación masiva en las madres y familias de los lactantes, mientras se distribuyen incentivos a granel entre los prescriptores. Estos reciben además la información técnica de parte de las propias compañías, alineando así sus conocimientos con los intereses de éstas. Los productos referidos son prescritos a un porcentaje considerable de los lactantes que consultan (sobre todo en sectores de nivel socioeconómico más alto).
Esta situación es especialmente notoria en el ámbito de las alergias alimentarias. Si bien hay datos que muestran un aumento de dichas alergias en las últimas décadas, las prácticas observadas en nuestro país (y en otros) pocas veces se basan en la evidencia “dura”. Los criterios diagnósticos se han vuelto extremadamente difusos, muchas veces en forma deliberada y bajo el impulso de las partes interesadas. Los diagnósticos se apoyan en pruebas de laboratorio inespecíficas, no validadas o francamente erróneas. Algunas de las cifras presentadas se basan en autodiagnóstico de pacientes en encuestas poblacionales.
Hay otros factores implicados en este fenómeno médico-sociológico. Entre ellos, la cantidad e intensidad de los temores y aprensiones que se observan en una alta proporción de los padres y madres de hoy. Éstos están relacionados con el desconocimiento de la fisiología del niño sano, de sus variantes normales y de los fenómenos propios del desarrollo infantil, no sólo por parte de la población general sino también de muchos médicos (sobre todo de reciente egreso). El nivel de exposición a la biología del niño sano y a la puericultura en los currículos pediátricos de algunas universidades parece francamente insuficiente. Las actividades prácticas suelen centralizarse en campos terciarios (atención de patologías), a expensas de la supervisión de salud de la díada madre-hijo y del enfoque familiar y comunitario.
El clima de consumismo imperante en el área de la salud estimula en las familias el fenómeno de “doctor shopping” y la búsqueda de segundas y terceras opiniones. Se multiplican las consultas por motivos banales y la medicalización (y medicación) de molestias menores. Padres que se presentan como clientes exigentes (“¡para eso pago!”) demandan para sus hijos una especie de “inmunidad absoluta”. El nacimiento, el crecimiento y la crianza deben ser perfectos, exentos de dolencias y de las vicisitudes propias de la condición humana. No se aceptan resfríos, ni quejas, ni llantos, ni desvelos, ni sarpullidos, ni muchas deposiciones ni pocas, ni regurgitaciones, ni gases, ni despertares intempestivos ni variantes temperamentales en los niños.


Los medios, especialmente la TV y las revistas “femeninas”, con su énfasis en los testimonios dramáticos y casos aberrantes, contribuyen a la patologización de fenómenos habituales en los niños, fomentando en la población una preocupación excesiva ante situaciones manejables. A menudo vemos en reportajes y entrevistas a connotados “gurús” promoviendo el uso de costosas panaceas (casualmente en sincronía con las compañías fabricantes). Las complejas redes de intereses que involucran a medios de comunicación, compañías farmacéuticas (o de alimentos) e instituciones de salud, por regla general pasan desapercibidas a ojos de televidentes y lectores.
Las sociedades científicas, volcadas hacia adentro, muchas veces desconocen las repercusiones que sus recomendaciones tienen sobre el cuerpo médico no especializado, los medios, el público y la salud de la población. A mayor especialización y menor orientación biopsicosocial, mayor es la probabilidad de que sus normativas –unilaterales y a menudo dogmáticas– entren en conflicto con intereses naturales de la comunidad, como la promoción de la lactancia materna, el cuidado responsable del lactante y del niño y la contención de costos en salud.
Los cursos y congresos promovidos por muchas sociedades científicas son un reflejo de los intereses de las compañías patrocinadoras. Rara vez se encontrará, por tanto, que enfaticen (o siquiera incluyan) actualizaciones en temas como lactancia materna, alimentación infantil saludable o biología del resfrío común (en oposición a la creciente y perniciosa tendencia a conferir carácter crónico y ominoso a las infecciones respiratorias banales de la infancia, que son parte constitutiva de la vida en sociedad del ser humano). Los conferencistas invitados suelen ser elegidos (o “sugeridos”) por los auspiciadores o pertenecer a su nómina de speakers pagados. Los temas a tratar –y los expositores– a menudo pasan por el filtro (explícito o implícito) de dichas corporaciones. Abundan los regalos y las chucherías de toda índole para los asistentes, con el nombre y logo del producto “estrella”. El espectáculo en ocasiones es cuasi-circense.
En tales instancias de Educación Continua, los asistentes –en buena parte jóvenes profesionales sin oportunidad de acceder a programas educativos formales– siguen con devoción y candor las ponencias presentadas, internalizando de manera literal los contenidos.
Cada año, laboratorios y compañías de alimentos no escatiman en gastos para financiar el periplo latinoamericano de investigadores extranjeros que presentan sus convenientes resultados y que encuentran tribuna libre y aquiescencia de parte de las jefaturas de centros académicos y clínicos (donde las promociones se realizan incluso en el horario oficial de las reuniones clínicas).
Algunas compañías han impulsado la creación de foros en internet donde madres, padres y otros “interesados” discuten informalmente los problemas que ameritan el uso de ciertos medicamentos y productos. Allí se demonizan los malestares normales del lactante, se solidariza con las sufrientes familias y se describen las virtudes de tal o cual producto. La compañía interesada permanece en las sombras. Muchas veces los foristas promueven agresivas acciones de lobby para que el (carísimo) producto llegue a ser una necesidad colectiva y, por ende, objeto de subsidios estatales (un precioso ejemplo de políticas regresivas).
Escasea la investigación local dirigida a caracterizar la naturaleza y efectos de la patologización de los fenómenos normales, así como sus costos económicos y sociales. Por ejemplo, el masivo aumento de las licencias médicas por supuesta enfermedad grave del niño menor –responsable de una escalada en costos de salud durante casi dos décadas–, prácticamente no mereció investigaciones de carácter científico en el país.
Las universidades, por su parte, cada vez más centran sus intereses investigativos en grandes proyectos sobre terapias farmacológicas, financiados por laboratorios internacionales, o en proyectos de prestigio –muchas veces personalistas– característicamente en el campo de la biología molecular. Las entidades con interés en Salud Pública –públicas o privadas, universitarias o estatales– tienden por su parte a incursionar en el terreno tradicional de la demografía y de las políticas económicas o de gestión. Lo que ocurre en la calle, en los hogares o en la consulta médica rara vez es investigado por los ámbitos académicos, aún cuando moldeen en forma fundamental las creencias y procederes de la población.
Tampoco la rigurosa Medicina Basada en Evidencia (MBE), cuyo insumo son los datos publicados en la literatura, suele hacerse cargo de estos temas. Por lo demás, la proletarización de la práctica clínica –especialmente en Atención Primaria– deja a los profesionales desinformados respecto de las fuentes de evidencia en las que debieran apoyar sus decisiones. En este contexto, los visitadores médicos y las compañías farmacéuticas y de alimentos se hacen cargo a sus anchas –con sus propios énfasis, contenidos, trucos y obsequios– de la educación continua de gran parte de la profesión médica.
Los grandes temas de salud no tienen sponsor. Ante la irresistible presión de situaciones como las antes descritas, que actúan concertadamente, los grandes perdedores serán siempre los temas huérfanos de mecenas corporativos: la lactancia natural, las prácticas saludables en la crianza y la alimentación del niño, el autocuidado, la resolución espontánea de las dolencias banales y autolimitadas. En suma, el concepto global de “niño sano” o “niño normal”. Frente a las potentes fuerzas mercantiles y de la cultura imperante que insisten en desvirtuarlo, patologizando todas y cada una de sus características, el concepto de niño sano constituye hoy en día una concepción casi subversiva.

domingo, 24 de marzo de 2013

Gabapentina y Pregabalina . No nos dejemos manipular.

-  Hace ya dos años  , neurólogos de Asturias en un blog que publicaban alertaban de la Falacia que suponía utilizar Gabapentina y posteriormente pregabalina en indicaciones para las que no estaban aprobadas ó que no tenían estudios que lo avalasen.

 La promoción engañosa elevó a la gabapentina a la categoría de blockbuster (Término empleado en la industria del cine para películas que tienen mucho presupuesto y arrasan en taquilla como Harry Potter ó Piratas del Caribe ó Avatar) ; sin embargo la evidencia científica sugiere que la gabapentina desempeña un papel mínimo en el control del dolor.
2. La gabapentina reduce el dolor neuropático en menos de un punto en una escala del 1-10 y beneficia tan sólo a un 15% de pacientes cuidadosamente seleccionados (NNT=6-8).
3. Una proporción de pacientes sufren daños derivados de su uso (NNT=8)
4. Puede realizarse un test de beneficio/daño tras uno o dos días de tratamiento a dosis bajas (100-900 mg/d)
5. Es improbable que el beneficio aumente con dosis mayores o tratamientos más prolongados
6. Los opioides ofrecen mayor alivio en el dolor neuropático crónico con efectos adversos cualitativamente diferentes





7. Tened particular precaución en pacientes con riesgo de deterioro cognitivo, trastornos del equilibrio, riesgo de caídas, o cuando el edema es indeseable
8. Reevaluad a los pacientes que toman gabapentina al menos cada dos meses. Su corta semivida de eliminación permite valorar nuevamente la relación beneficio/daño suspendiendo el fármaco durante 1-2 días (más en caso de insuficiencia renal)
9. La gabapentina no tiene ningún papel en el dolor nociceptivo agudo
10. Los beneficios y daños de la pregabalina son similares a los de la gabapentina, con mayores costes. Esta es la evidencia. Pero ¿cuáles son los hechos?. Desde el punto de vista de clínicos de trinchera, hemos visto salir a los pacientes a millares de las Unidades del Dolor con su Neurontin primero y su Lyrica después, al ritmo que la moda y la publicidad del laboratorio marcaban. Pero ¿cuáles son los números? el Observatorio de Uso de Medicamentos de la AEMPS ha estudiado el uso de antiepilépticos en España. Desgraciadamente no han actualizado su análisis después de 2006, pero ya se puede ver en el siguiente gráfico, cómo la gabapentina alcanzaba altura estratosférica mientras la pregabalina entraba en el mercado con ganas de desbancar a su hermana comercial.
AEMPS

Y seguro que la ha desbancado: en el segundo cuatrimestre de 2010 Lyrica es el tercer fármaco más rentable de Pfizer a nivel mundial, con unos beneficios de 762 millones de dólares para la empresa (un 20% mayores que en el mismo periodo de 2010, toma crisis). No está mal para un fármaco con eficacia marginal…


Crisis
Y no parece escaso desembolso para un Sistema de Salud que anuncia su agotamiento y presagia su transformación. La situación, evidentemente, no es buena, y puede ser aprovechada por los neoconservadores para arrojarnos de cabeza en el fango de la privatización. Afortunadamente es posible leer en algunos medios análisis mejor fundamentados y existen en el mundo soluciones que tal vez deberíamos considerar. En caso contrario podemos encontrarnos dentro de muy poco tiempo en un lugar donde no nos gustará estar. Porque, no lo olvidemos, el caso de la gabapentina o la pregabalina es tan sólo un botón de muestra que se mueve en los límites de la absoluta legalidad. Sin embargo, Pfizer ha tenido que pagar en el pasado cuantiosas sumas por diversas prácticas ilegales de promoción y comercialización de fármacos. En manos de las corporaciones ya estamos.
E independientemente de todo esto no conviene olvidar el meollo de la cuestión: médicos utilizados como marionetas, muchas veces gustosas de su papel. Y pacientes empleados como mercancías en el mejor de los casos, y conejillos de indias en el peor, testigos impotentes de cómo el Mercado se ha hecho dueño de la salud… y de su ausencia.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Perlas Clínicas de Prescrire

-  En el número 60 de Therapeutics Letter se publican algunas de las perlas clinicas de la Revista independiente francesa Prescrire. Esta revista se financia exclusivamente  con las aportaciones de sus suscriptores y no permite incluir publicidad   de laboratorios en sus páginas. Entre estas perlas vamos a destacar algunas en diferentes entradas que iremos haciendo para contribuir a divulgar esta iniciativa  y  ayudar a prescribir con racionalidad, sentido común y basados en la mejor evidencia disponible, y sin dejar de recordar el "primum non nocere":

  

 1º   Hipertensión arterial: no exponga a los pacientes a las reacciones adversas del aliskiren (Rasilez*)

        

En ausencia de eficacia probada basada en sólidos criterios clínicos, y dado el riesgo de efectos adversos graves, el uso de aliskiren para el tratamiento de la hipertensión arterial no está justificado.

Prescrire Not Acceptable LabelLa autorización de comercialización del antihipertensivo aliskiren se fundamenta en una variable intermedia (tensión arterial) pero no en variable sólidas como la reducción de episodios cardiovasculares. Su perfil de efectos adversos no es más favorable que el de otros antihipertensivos con un mecanismo de acción similar (inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina (IECA) o los antagonistas de los receptores de la angiotensina II (ARA II). La preocupación sobre su perfil de seguridad aumentó desde la interrupción en Diciembre de 2011 de un ensayo que comparaba aliskiren frente a placebo y que produjo un aumento de efectos adversos, en ocasiones fatales, como problemas cardiovasculares y fallo renal. Además, este ensayo no demostró la superioridad de aliskiren respecto al placebo.
En la práctica, dadas las dudas sobre la relación beneficio-riesgo, es mejor no prescribir aliskiren para el tratamiento de la hipertensión, tanto en monoterapia como asociado a otro fármaco, sino escoger otros antihipertensivos que han demostrado eficacia en la reducción de episodios cardiovasculares

2º   Fármacos para la enfermedad de Alzheimer: mejor evitarlos


Ninguna ventaja terapéutica
Prescrire Not Acceptable LabelEl comité de farmacoeconomía de Francia, que evalúa los beneficios clínicos de los medicamentos y expresa recomendaciones sobre la financiación pública de medicamentos, ha rebajado la calificación de los beneficios clínicos de los inhibidores de la colinesterasa (Aricept, Exelon, Reminyl*) y memantina (Ebixa*) en la enfermedad de Alzheimer de “importante” a “bajo”.
Evitar daños. A principios de 2012 todavía no contamos con medicamentos que frenen la progresión de la enfermedad de Alzheimer. El manejo de estos pacientes es complejo y se basa principalmente en el apoyo psicosocial orientado a mantener la independencia y mejorar la calidad de vida de los pacientes y cuidadores.
Como mucho, los fármacos para la enfermedad de Alzheimer pueden ayudar únicamente a controlar las alteraciones de conducta y estabilizar o mejorar levemente la función cognitiva en una minoría de pacientes. Por tanto, es importante no causar daño, especialmente evitando los efectos adversos potencialmente graves de los anticolinesterásicos y la memantina.
Los efectos adversos de los anticolinesterásicos se deben fundamentalmente a sus efectos colinérgicos que incluyen alteraciones gastrointestinales (a veces vómitos importantes), neurológicas, psiquiátricas y cardiacas. Los principales efectos adversos de la memantina son las alteraciones neuropsicológicas junto con los efectos antimuscarínicos y dopaminérgicos.
 
3º   Gabapentina (Neurontin*) y pregabalina (Lyrica*): abuso y adicción
  Prescrire Not Acceptable Label
A mediados de 2011, en Europa se notificaron unos 30 casos de dependencia, abuso o síndrome de retirada a través de los centros de farmacovigilancia de Suecia y Francia y del Centro Europeo de Monitorización de Fármacos y Drogas de Abuso (EMCDDA). Se publicaron unos 20 casos detallados de adicción a la gabapentina.
La alteración descrita con más frecuencia fue el síndrome de retirada y más de la mitad de los pacientes ingresaron en el hospital por esta causa. También se notificaron casos de uso de dosis de gabapentina o pregabalina por encima de las autorizadas, empleo de vías de administración no autorizadas y combinación con otros fármacos.
En la práctica, es mejor no exponer a los pacientes a estos riesgos, considerando que los beneficios esperados no están adecuadamente documentados. Los profesionales sanitarios deberían tener cuidado en prevenir y detectar la adicción a pregabalina y gabapentina. Cuando sea necesario, se debería ofrecer ayuda para ir disminuyendo el uso de la medicación.
 
  Seguiremos informando

domingo, 18 de noviembre de 2012

Menos Bifosfonatos y más Sentido común en Prevención de Fracturas Osteoporóticas

- El Instituto de información Sanitaria , publicó en 2010 el libro sobre la atención a la Fractura de Cadera en los Hospitales del SNS  y por supuesto aborda  la incidencia de fracturas osteoporóticas en España.

    Una de las gráficas que ilustra su informe viene a decir  que la incidencia de fractura de cadera en España ha ido aumentando progresivamente desde 1997 has ta el año 2008, y por ende , podríamos decir que hasta nuestros días





 Es decir la incidencia en 2008 había crecido casi un 20 % más que en 1997. Además la incidencia  es aplastantemente superior  a partir de los 75 años:





Es decir la tasa  de fracturas de cadera  aumenta desde menos de 100 por /100.000  habitantes antes de los 75 años  a más de 2300   x 100.000 habitantes  a partir de esa edad

Si consideramos  el considerable aumento de la prescripción de fármacos contra la Osteoporosis en toda España , se sabe que somos uno de los primeros paises en el mundo por el número de prescripciones (estamos tratando al 12 % de todas  las mujeres  > 50 años en España) y que ha aumentado  en casi un 50  % respecto al de 1998., y para muestra basta un botón publicado en el boletín de Navarra y sólo hasta el 2002:


e       
s
                 Así pués , no parece que la epidemia de uso de bifosfonatos , esté disminuyendo la incidencia de fracturas contrariamente a lo que  se promete en las fichas  y estudios de éstos fármacos , en prevención primaria.
  A la vista de estos datos,¿  no sería más razonable ser cautelosos en el uso de Benzodiacepinas en ancianos que están implicados en caídas en el grupo de mayor incidencia de fracturas, y recomendar cambios en estilo de vida y alimentación rica en calcio en todas las edades y menos uso de Bifosfonatos en prevención   primaria?
 A  estas gráficas me remito