La Utopía

Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.

¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar
.
(Ventana sobre la Utopia. Eduardo Galeano.

CREO EN LA UTOPIA PORQUE LA REALIDAD ME PARECE IMPOSIBLE
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miércoles, 4 de enero de 2017

Cosas que aprendí y desaprendí en 2016

- Hago mías las palabras de  Carles Capdevila y suscribo sus aprendizajes y enseñanzas. Es difícil resumir tanto en tan pocas frases . que haya tanta sabiduría como para constituir un código de la vida:


UNO. Que aceptar las limitaciones tiene un punto doloroso y otro de liberador. Sueltas peso, y te puedes entregar en cuerpo y alma a lo que te queda, si aprendes a dejar de lamentar lo que pierdes. Cuando se cierra una puerta se abren solitas un montón de ventanas.
DOS. Que la amabilidad puede ser la idea más revolucionaria. Tiene el poder transformador de las personas que llevan la sonrisa puesta, que transmiten optimismo, que nos hacen reír, que por donde pasan mejoran el ambiente.
TRES. Que en lugar de lamentarnos cuando el cuerpo se nos queja y soltar un “maldita rodilla”, tocaría valorar los años que hace que nos soporta y se dobla a nuestro servicio. En lugar de maldecir nuestros huesos tendríamos que celebrar este esqueleto que hace lo que puede y más para mantenernos firmes.
CUATRO. Que la alegría de vivir no tiene métodos pero tiene maestros. Conviene acercarnos, a la espera del contagio, a gente sencilla, que tiene en la bondad y la estima y el cuidado de los demás el foco, que pasan desapercibidos en un mundo que premia más el cinismo que la ingenuidad.
CINCO. Que hemos venido aquí, aunque lo disimulamos demasiado bien, a amar y ser amados, y por tanto a cuidarnos. Y que el cuidado de las personas es la tarea más importante del mundo, y la menos valorada.
SEIS. Que no se puede discutir nunca con un imbécil. La clave es detectarlos y frenarlos antes, pero esto requiere una sociedad madura y respetuosa que ignore la provocación barata y admire más los valores que no los resultados a cualquier precio.

SIETE. Que la persona con la que no te sepa mal llorar y que te haga la compañía adecuada es a la fuerza un muy buen amigo. Sobre todo si también sabe reír juntos.
OCHO. Que nunca es tarde para aprender a caminar, y que con el amigo con el que más salimos a caminar somos mucho más amigos desde que andamos juntos: haciendo camino somos más sinceros, más directos, más profundos.
NUEVE. Que sin confianza no hay motivación, porque confiar a menudo da más fruto que vigilar.
DIEZ. Que me seducen los optimistas currantes. Los que saben que todo es un desastre y todo puede ir mal, si no ponemos remedio pronto. Y por eso se ponen manos a la obra. Y mantienen este punto de ingenuidad necesaria para creer que podrán. Porque sin confianza no hay convicción y sin convicción no hay resultados y sin resultados no hay motivos para mantener la esperanza.
ONCE. Que priorizar significa descartar. Para poder dar el sí entusiasta y posible a lo que quieres deberás dar el no contundente y desculpabilizado a lo que no cabe.
DOCE. Que lo peor del miedo es cuando nos pilota, cuando se instala al volante. Porque el miedo nos puede hacer traidores. O nos puede paralizar por completo. El miedo a la verdad nos hace mentirosos, el miedo a sentir emociones fuertes nos hace fríos, el miedo al riesgo nos hace tirar demasiado toallas, y el miedo a morir nos puede impedir vivir.
TRECE. Que somos más lo que hacemos que lo que decimos, somos más lo que decidimos que lo que pensamos, somos cuando actuamos y no cuando reflexionamos. Y ya que hemos venido aquí a relacionarnos, la educación es el arte y oficio sublime de aprender mientras se enseña y de enseñar mientras se aprende. Sólo estando de verdad, de corazón, siempre, puedes aprender y enseñar a estar allí.
CATORCE. Que necesitamos más mala leche y más esperanza. Tenemos que estar más cabreados y más ilusionados a la vez. Nos conviene señalar y denunciar a los culpables, mirarles a los ojos, no asumir que esto toca, mostrarles toda la rabia que sentimos. Y simultáneamente ir arreglando con las manos el día a día, desde el inconformismo, con ambición y con la certeza absoluta de que es posible.
QUINCE. Que hacen falta médicos y maestros con visión de cabecera, que en lugar de dedicarse al trocito asignado, sean capaces de tomar distancia y cuidar de personas enteras, de pies a cabeza.
DIECISÉIS. Que la belleza está en la mirada, y no hay privilegio más hermoso que ser observado desde el amor incondicional y la alegría de vivir. No hay inversión más segura y rentable que rodearnos de personas que nos quieren tal como somos, que nos encuentran guapísimos al margen de lo que dicte el espejo. Que nos miran siempre con buenos ojos.

sábado, 23 de abril de 2016

Dejemos que hoy hable Cervantes por boca de D. Quijote

-  Este blog , que se denomina con una pócima citada en el Quijote, no podía dejar de recordar hoy , en recuerdo del Príncipe de las Letras y de su creación universal, un texto que convendría tener  grabado  y visible en un lugar principal de nuestra casa y de nuestra existencia. Difícil superar en pocas líneas esta fuente de sabiduría:



miércoles, 15 de julio de 2015

Tipos de Españoles

- Corría el año 1904 y aquella tertulia, que había abierto el gallego Ramón María del Valle-Inclán en el Nuevo Café de Levante, hervía por las noches con la flor y nata de los intelectuales de la Generación del 98 y los artistas más significados, entre ellos Ignacio Zuloaga, Gutiérrez Solana, Santiago Rusiñol, Mateo Inurria, Chicharro, Beltrán Masses o Rafael Penagos.
Y aquella tarde noche del 13 de mayo de 1904 el que sorprendió a todos los presentes fue Pío Baroja. Porque cuando se estaba hablando de los españoles y de las distintas clases de españoles, el novelista vasco sorprendió a todos y dijo:



 
“La verdad es que en España hay siete clases de españoles... sí, como los siete pecados capitales. A saber:
1.   Los que no saben;
2.   Los que no quieren saber;
3.   Los que odian el saber;
4.   Los que sufren por no saber;
5.   Los que aparentan que saben
6.   Los que triunfan sin saber, y
7.   Los que viven gracias a que los demás no saben.
Estos últimos se llaman a sí mismos “políticos” y a veces hasta “intelectuales”

lunes, 30 de agosto de 2010

Para recordar cada día



“Hay un momento en la vida de todo médico en el que compruebas que sólo eres mejor médico si te aplicas severamente a detectar y enmendar los errores que cometes. Estudiar más de lo mismo no te ayuda a ver lo que no eres capaz de ver.

Y sólo ves donde te equivocas cuando superas el miedo a reconocerte mal médico.”

Borrell F, 2001



lunes, 18 de enero de 2010

Saber Comunicar es una de las claves

"Cada vez que una persona cae enferma precisa de una nueva reflexión. Uno no puede decir: “Esta enfermedad es similar a esta otra y así es como se trata habitualmente” porque el médico no trata una enfermedad; sino a la persona que la padece” (Maimónides)
Un estudiante fue con un maestro para aprender el arte de curar. Vieron venir a un paciente y el maestro dijo: "Este hombre necesita granadas para curar".


El estudiante recibió al paciente y le dijo:"Tiene usted que tomar granadas, es todo lo que necesita". El hombre se fue protestando y probablemente no consideró en serio el consejo.

El estudiante corrió a su maestro y preguntó qué es lo que había fallado.

El maestro no dijo nada y esperó a que de nuevo se dieran las circunstancias.


Pasó un tiempo y el maestro dijo de otro paciente:"Ese hombre necesita granadas para curar, pero esta vez seré yo quién actúe". Le recibió y se sentaron, hablaron de su familia, de su trabajo, de su situación, dificultades e ilusiones.


El maestro con aire pensativo dijo como para sí mismo:"Necesitarías algún fruto de cáscara dura, anaranjada, y que en su interior contenga granos jugosos de color granate". El paciente interrumpió exclamando:-¡Granadas!, ¿y eso es lo que podría mejorarme?.


El paciente curó y el estudiante tuvo una ocasión más para aprender.


El remedio es la mitad de la cura, la otra mitad es la respuesta de aquel a quien se cura.


Cuento Sufí

lunes, 26 de octubre de 2009

Los 50 son nuestros.


Comencemos con una sonrisa esta semana.
El irrepetible Quino describió mejor que nadie la década de los cincuenta:


Plata en los cabellos.
Oro en los dientes.
Piedras en los riñones.
Azúcar en la sangre.
Plomo en los pies.
Hierro en las articulaciones.
Y una fuente inagotable de Gas Natural.
¡¡¡¡Nunca se pensó que a partir de los 50 se pudiera llegar a tener tanta riqueza!!