La Utopía

Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.

¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar
.
(Ventana sobre la Utopia. Eduardo Galeano.

CREO EN LA UTOPIA PORQUE LA REALIDAD ME PARECE IMPOSIBLE

lunes, 5 de enero de 2009

Curso de Experto en Comunicación


La Escuela Andaluza de Salud Pública oferta un Curso de Experto en Comunicación para profesionales sanitarios. La comunicación es , como sabeis , la herramienta fundamental para realizar adecuadamente nuestro trabajo. El curso tiene una duración de un año y es caro (3.700 euros) , pero os recuerdo que el FISCAM oferta ayudas para financiar estudios de este tipo. Exige disponibilidad para una parte presencial y otra no presencial . Para los que esteis interesados os dejo el enlace:
http://www.easp.es/web/formacion/formacion_diplomas_detalle.asp?id=1014010008&idCab=298&idSub=355&idSec=298&idArea=

domingo, 28 de diciembre de 2008

El Arbol de la Ciencia.

Pintura alegórica de Alexander Egorovich Beideman (1857)
mostrando el horror con que la Homeopatía y Samuel Hahnemann
contemplan a la medicina de la época.

En estos días de vacaciones de Navidad he releído un libro que ya había leído antaño ( cuando era adolescente hace ya más de “taytantos” años ). Se trata de El Arbol de la Ciencia, de Pío Baroja. Ni que decir tiene que la perspectiva me ha cambiado totalmente. A penas puedo recordar lo que percibí cuando lo leí entonces y, aún ahora, tengo muchas dudas sobre el mensaje que nos quería transmitir Baroja ( damos por hecho que los escritores quieren comunicarnos pensamientos e infundirnos ideas y estatuarios, pero no siempre es así; si no, comprobad las páginas que existen en la red de personas intentando interpretar los escritos de Borges, cada uno le da un sentido, una explicación a las palabras, sin saber ciertamente si Borges quiso transmitirnos esa idea; en otras ocasiones, es sencillamente ininteligible, como por ejemplo lo fue para mí el intento de lectura de “Ulysses”, de Joyce, aunque no debo ser un extraño cuando este mismo comentario es popular dónde le veneran, Dublín). Andaba yo, como digo, intentando leer y entender las palabras encadenadas que nos dice Pío Baroja, y me llamó la atención una de las elucubraciones sobre las distintas formas de amarse las parejas. Habla del amor “homeopático” y el “alopático”, me explico, o mejor dicho, se explica. Amor homeopático es el que se da entre las parejas que buscan su par genético ( pelo parecido, complexión física parecida, gustos parecidos, personalidades parecidas ) y se identifican con personas soberbias, alto grado de autoestima, exentos de sentimientos de culpabilidad que buscan dominar lo que conocen bien ( o a quién conocen bien ); esta última reflexión es de mi cosecha. Defiende la teoría de que lo semejante se cura con lo semejante. Frente a él se encuentra, pone Baroja en boca de sus personajes, el amor alopático, el que se da entre las parejas desiguales, buscando en el otro su antídoto, su contrapuesto, su complemento. Según esta teoría, éste último es el de los individuos con gran sentimiento de culpa, humildes, escasa autoestima. Lo contrario se cura con lo contrario. Por más que lo introyecto y lo proyecto en amigos, parejas de amigos, hermanos y conocidos, esos estereotipos no me cuadran. Son tantos los detalles que influyen en las decisiones que toman las parejas para vivir juntas, temporal o permanentemente, que los clichés no funcionan. En la vida rutinaria estamos continuamente encuadrando, enmarcando, encasillando a las personas por sus acciones, expresiones o aspecto externo. A menudo nos equivocamos cuando les conocemos en profundidad y un gran sentimiento de decepción nos invade entonces. Es por eso que nos sorprende que fulanito de tal se ha separado de menganita, “si parecían los amantes de Teruel”... O, no sé cómo fulano y mengana se han casado, si son incompatibles. Los pensamientos, el conocimiento de las personas es muy complejo e indeterminado, no sigue normas. Tal vez esa sea la grandeza del ser humano. Mientras tanto, yo me pregunto por qué con todas las ideas interesantes que aporta el libro, me he parado a reflexionar en ésta. Mejor así, no vaya a ser que la próxima vez que algún amigo me pregunte sobre cómo va mi vida en pareja, le conteste impertérrito: “alopáticamente bien, gracias”.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Música para relajarse

Una de las páginas de internet que ofrece música gratuita, de múltiples artistas, y todo de forma legal es Jamendo.(http://www.jamendo.com/es/)
Y uno de los artistas que puede acompañarte una tarde es Chill Carrier, cuya música chillout es más que agradable, al menos para mis maltrechos oídos.Os lo recomiendo y para muestra basta un botón:
  

Un mundo al revés.........¿es posible?


Cada día estoy más convencido de que la Medicina de Familia es ,junto a la Medicina Interna,la portadora de los valores de la medicina clásica. A veces hago un ejercicio de fantasía y me intento imaginar el caos en que las superespecialidades se sumirían si de repente no pudieran contar con la ayuda de la alta tecnología ,que a menudo malutilizan ,al no emplearla de forma dirigida, tras una buena anamnesis y exploración física. Para muchos de estos superespecialistas,tan cotizados y con tanto ego hipertrofiado, de hecho ya no emplean la anamnesis y la exploración. Tan sólo preguntan el motivo de consulta para rellenar uno de los item de la historia y a continuación tiran de pruebas complementarias para orientarse en su "ceguera funcional".

Los enfermos, que pagan un alto precio por estas exploraciones , a menudo injustificadas,son los que con el tiempo más aprecian el valor de la escucha activa, del apoyo narrativo,de la solidaridad emocional y de la asertividad como los grandes valores del médico que ,según las encuestas , les gustaría tener y que más aprecian: elmédico de lo global, que no les vé como un órgano enfermo,ó como una enfermedad fuera de una persona,y que se preocupa de sus miedos y sus angustias ante lo que pueda representar una enfermedad que puede amenazar sus expectativas y su modo de vivir. Un médico , que cuando el supertecnificado especialista haya dicho que ya no hay nada que hacer, le coja lamano ó le toque suavemente en el hombro y le diga que siempre puede hacerse algo, aunque sea , como decía Letamendi:aliviar a menudo y consolar siempre.


Nuestro admirado Antoine de S. Exupery, autor de El principito, lo resumió muy bién cuando escribió de forma visionaria:

"Yo creo que llegará el día, en que el enfermo se abandonará a las manos de los médicos.Sin preguntarle nada, estos médicos le extraerán sangre,calcularán algunas variables,multiplicarán unas por otras,curarán a este enfermo con sólo una píldora.Sin embargo, si yo caigo enfermo,me dirigiré a mi viejo médico de familia.El me mirará en el ángulo del ojo,me tomará el pulso,me palpará el vientre,me auscultará.Después toserá, prenderá su pipa,se frotará el mentón,y me sonreirá para calmar mi dolor.Desde luego yo admiro la ciencia,pero también admiro la sabiduría"

Antoine De Saint Exupery . París, Abril de 1936


De la misma manera se expresaba E.Menendez en su libro:"Morir de alcohol, saber y hegemonía médica" publicado en Alianza editorial,en Méjico en 1988 y que dice así:

“El modelo que es hegemónico en nuestras sociedades, tiene como características ser biologísta, ahistórico, curativo, pragmático y será controlado por un experto que de forma casi impersonal administra un conocimiento a quien se ubica en el rol de paciente.”


Laurence Brandt, uno de los médicos norteamericanos mas brillantes y reconocidos por su excelencia profesional e intelectual, en un artículo titulado “ Estrechar la mano es a menudo tan importante como examinar al paciente ”, escribe: “ la práctica de la medicina se encuentra en un estado lamentable ”, “ los pacientes son abrumados por una sobrecarga burocrática de sistemas de salud, oprimidos en sus elevados costos e insatisfechos por sus médicos. ¿ No es una paradoja ?, agregar que en este momento, en que se han logrado grandes avances en la medicina aclarando muchos misterios de las enfermedades del ser humano, el descontento, irritación y desconfianza de los pacientes hacia sus médicos haya alcanzado un nivel nunca visto en nuestra disciplina ”.


Curiosamente el gasto sanitario , que deciden nuestras autoridades ,desde el Gobierno de la Nación hasta el de las C. autónomas, invierten el 80 % del presupuesto en los Hospitales. Y por otra parte no se enseña nada de esto en las Facultades , por lo que el error en la educación médica es parte de la causa de la crisis en la Medicina.


De todas formas no podemos hacer recaer la responsabilidad sólo en los políticos, cada uno es responsable ante sí mismo y ante sus pacientes de lo importante en nuestra profesión : ser testigo y apoyo de la condición humana y apoyar al hombre doliente en su compleja condición biopsicosocial y espiritual.

El profesor Spiro expresa: “ alguna vez los médicos cultivan su único obsequio: ser testigos de la condición humana. Poseían tiempo para escuchar, desde que había tan poco que hacer. Teniendo a su lado a los pacientes cuyas vidas compartía, a menudo los comprendía mejor. Ahora, los enfermos viven aparte y los médicos tratan de ser tan objetivos, quizás tan distantes como sea posible, aunque la sociedad clama por una más estrecha relación entre médicos y pacientes ”. Concluye expresando que: “ Fuerzas externas demandan rapidez que atenta contra la recompensa de un cuidadoso y atento escuchar. "
En esto,comoen tantas otras cosas , un mundo al revés ,es posible y necesario, pero curiosamente también necesitamos personas ( incluidos políticos) que le echen coraje y respondan con imaginación a este clamor , que cada día irá creciendo en intensidad.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Expropiación


Hubo un momento en el siglo XX en el que estar sano ya no fue sentirse sano, disfrutar de la vida y tener capacidad de superar sus inconvenientes (un carácter que había que formar). La salud dejó de definirse por una experiencia personal y comenzó a hacerse por parámetros biológicos y por escalas psicométricas que comenzaron a utilizarse desde una definición de la salud (“estado de perfecto bienestar físico mental y social” OMS 1946) que paradójicamente, “de facto”, convertía en problemas sanitarios y por tanto medicalizables a cualquier reacción personal ante los avatares de la vida.

Por otro lado el modelo epidemiológico de factores de riesgo ha generado una cultura de la prevención que se ha aceptado socialmente de una forma acrítica e ingénuamente positiva (de sentido común: “más vale prevenir que curar”) que la ha eximido incluso de abordarla con la necesaria cautela científica. Esto ha abierto todas las posibilidades para intervenir en el estilo de vida de las personas sanas, con cierto riesgo de manipulación interesada y de excesos de una medicalización que se funda en una previa “expropiación de la salud”. Esta es la tesis, inspirada en la obra de Ivan Illich (“Némesis médica”) de Juan Gérvas en un artículo que puede encontrarse íntegro en
http://amantea.blogia.com/2008/121701-la-historia-de-un-antropologo-marciano...-por-juan-gervas.php
y que resulta estimulante leer, aunque no se compartan todos los presupuestos o se piense que la discursión es mucho más compleja y que caben en ella numerosos matices que también prevengan de caer en un “bucle melancólico”, de tener nostalgia de sociedades o tiempos que nunca han existido o de mitificar simples supersticiones que también fueron asfixiantes cuando prevalecían.

Sin embargo parece necesario un contrapunto a la inundación mediática de la salud que ha llevado, en occidente, a la paradoja de que en la época donde existe más acceso al conocimiento y en la que hay mayor expectativa de vida, la gente esté perpetuamente preocupada por la posibilidad de estar enfermo o necesitando todo tipo de ayudas (de presuntos expertos) para sobrellevar los problemas habituales de la vida (lo que incluye las enfermedades frecuentes y autlimitadas). La posibilidad de control social y manipulación es un riesgo real.

En ese sentido comparto la opinión de que en esta época una función clave del médico de familia es ayudar a los pacientes a no perderse en la selva de la sobreinformación sanitaria y de la prevención sin sustento científico. También debemos intentar salvaguardar su capacidad de decisión en el contexto de una medicina cada vez más tecnificada y también más despersonalizada lo que limita muchas veces sus resultados o crea iatrogenia sobre todo en pacientes con enfermedades crónicas y con diversos problemas del malvivir.

Sin embargo la situación en la que trabajamos los médicos de familia nos limita a menudo la posibilidad de dedicarnos a las cuestiones importantes como esas y nos vemos inundados de banalidad y de demandas a las que no podemos responder eficazmente porque han sido inducidas en base a modelos ideológicos que son sumamente endebles cuando no claramente erróneos. Siempre estamos a contrapie y con poco tiempo por paciente para desarrollar las posibilidades de nuestra especialidad. De eso ya se ha escrito en otras entradas a este blog.

Hoy sin embargo quiero centrarme en otra forma de interferir en esa parte esencial de nuestro trabajo: limitarnos (expropiarnos) información clínica relevante sobre nuestros pacientes. Al menos en mi hospital de referencia que es totalmente nuevo e inundado de tecnología, la mayoría de los especialistas (entiendase esta afirmación también un gesto de homenaje y gratitud a los que siguen emitiéndolos de forma sistemática) han dejado de emitir informes clínicos en sus consultas externas.

Eso quiere decir que un paciente derivado a un especialista hospitalario por un médico de familia por una duda diagnóstica o simplemente por una prueba que no nos dejan pedir (¿porqué?) se encuentra, después de los meses que dura el proceso diagnóstico, solo con la información verbal que el paciente pueda darle o con una hoja de medicación, escrita con letra ilegible la mayoría de las veces (¿porque muchos compañeros hospitalarios siguen sin utilizar el ordenador, mientras que nosotros lo utilizamos todos?). Por otro lado la mayoría de las veces no ha sido bien informado ni se ha creado la más mínima empatía con él. Eso supone que surgen problemas de comunicación y malentendidos frecuentes y, sobre todo, que no podemos informar al paciente de una forma adecuada de la patología que tiene, de su pronóstico o ayudarle a comprender lo mejor posible el balance riesgo beneficio de las posibilidades terapéuticas que se le ofrecen.

Además el paciente no puede volver fácilmente al hospital (salvo por urgencias) si surge algún problema y a nosotros nos resulta casi imposible ponernos en contacto con el especialista involucrado si lo necesitamos, simplemente porque no sabemos quien es, a no ser que recurramos a los amigos, lo que no es una solución más que para casos puntuales. Es decir tenemos el enfermo a cargo sin casi posibilidad de manejo, nos vemos impelidos a gestionar decisiones de otros que ni siquiera conocemos.

Considero que esto es un síntoma más de la situación de la atención primaria (estoy de acuerdo con que habría que comenzar cambiando el nombre: http://gofiococido.blogspot.com/2008/12/el-trmino-atencin-primaria.html) dentro del sistema sanitario y de la (in)capacidad y nula influencia de sus gestores. Los especialistas del hospital en sus consultas limitadas en número, con un tiempo mínimo por cada una de ellas, no reciben ningún refuerzo para cambiar de actitud, ni para practicar otro tipo de medicina. Quizá ni siquiera son conscientes de que es importante para nosotros y los pacientes recibir un informe. Algunos seguro que piensan que no tienen que hacerlo y no hay foros en donde podamos dialogar y reconocernos.

Ciertos responsables (por supuesto sin abrir ningún tipo de debate público en el que pudiéramos intervenir los profesionales implicados) ya abrieron la posibilidad de que esto pudiera producirse cuando decidieron que tuvieramos programas de historia clínica informática distintos (¿no os parece un escándalo). Utilizar el mismo hubiera eliminado de un plumazo, o mitigado mucho, este problema. En vez de tomar medidas estructurales que facilitaran la coordinación entre niveles se ha hecho justo lo contrario, de tal forma que tengo la sensación de que el nuevo hospital, más tecnificado y caro, me da menos prestaciones que el antiguo, que tenía muchos menos medios de todo tipo. Creo que en C.Real se está perdiendo una oportunidad historica de mejora conjunta.

No tengo mucha esperanza en que pueda hacer algo para que este aspecto en concreto mejore. Pero por lo pronto he decidido terminar todas mis interconsultas apelando a la profesionalidad y el compañerismo con esta frase escrita en mayúsculas:

TE RUEGO QUE ME DEVUELVAS UN INFORME CLINICO, POR ESCRITO, DE LA SITUACIÓN DEL PACIENTE Y SUS INDICACIONES DE MANEJO. LO NECESITO PARA PODER AYUDARLE. MUCHAS GRACIAS.
Podriamos intentarlo todos.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Imágenes

La revista life fue legendaria por muchos motivos, quizá el principal por la calidad de sus reportajes gráficos. Ahora el archivo fotográfico, con miles de fotos, está abierto en http://www.life.com/. Entre ellas hay fotos de médicos, una sección entera, http://images.google.com/images?&hl=es&q=country+doctor+source:life&&sa=N&start=0&ndsp=20

Me paso un rato, en la guardia, de madrugada, mirando fotos de medicos de los años 40 y 50 en acción, captados en médio de la vorágine o tras ella, concentrados o cansados, expectantes o con miedo. El blanco y negro resulta evocador y refuerza el dramatismo. Lo mejor es que muchas de las fotos tienen una referencia biográfica una contextualización, lo que las hace más conmovedoras y provoca una identificación con la gente de nuestro oficio que nos ha precedido, que ha hecho digna esta profesión. Observad que el Dr. Ceriani hacía de todo. Probablemente sería un médico general.



Doctor Ernest Ceriani giving physical exam to new railroad employee.
Location:Kremmling, CO, US
Date taken:August 1948
Photographer:W. Eugene Smith
Size:1280 x 881 pixels (17.8 x 12.2 inches)
Country Dr. Ernest Ceriani in a dazed state of exhaustion, having a cup of coffee in the hospital kitchen at 2 a.m. after performing a cesarean section where the baby & the mother died due to complications.
Location: Kremmling, CO, US
Date taken: September 20, 1948
Photographer:W. Eugene Smith
Size:891 x 1280 pixels (12.4 x 17.8 inches)


Country Dr. Ernest Ceriani wiping the eye of 2 1/2-year-old girl whose head he has just stitched up after she was kicked in the head by a horse, in emergency room at hospital.
Location: Kremmling, CO, US
Date taken: September 20, 1948
Photographer:W. Eugene Smith
Size:917 x 1280 pixels (12.7 x 17.8 inches



Photographer:W Eugene Smith
Size:1280 x 967 pixels (17.8 x 13.4 inches)
Sobran las palabras.

lunes, 8 de diciembre de 2008

DESCONECTAR



Desconectar, en su acepción más humana, según el Diccionario de la RAE, significa “Dejar de tener relación, comunicación, enlace, etc.”. Eso es lo que he intentado este puente de la Constitución huyendo de mi ordenador, de mis enfermos, de mi casa, de mi ciudad, de mis paranoias. Para ello, elegí Albarracín, en la provincia de Teruel. Andaba yo con ganas de visitar el Nacimiento del Rio Tajo y aprovechamos este largo fin de semana para cumplir mi deseo. Me gusta conocer el nacimiento de los ríos. Me hipnotiza ver el agua manar de entre la nada, salir de la tierra mansamente y asombrarme del caudal que alcanza tierras abajo. Es el misterio de lo infinito, de lo inagotable. A veces pienso que en cualquier momento parará de brotar, pero siempre continúa. Ha sido un fin de semana lluvioso y ventoso, y las nieves de los últimos días han convertido la serranía en una estampa blanca y fría. Arroyos, riachuelos y ríos pequeños corrían rápidos y espumosos buscando sus cauces naturales ( “que van a dar en la mar que es el morir”, como dijera Jorge Manrique en las “Coplas a la muerte de su padre” ). Pero no era éste el tema que me traía al blog. Pretendía hacer una reflexión sobre qué es “desconectar” para los médicos. A menudo, unos más que otros, nos llevamos a casa los enfermos, en forma de tensiones, de frustraciones, de errores imperdonables, de sensaciones extrañas que nos oprimen, que nos impiden conciliar la vida personal y familiar. No es infrecuente escuchar lo aburrido que somos los médicos, siempre hablando de lo mismo, la pobreza de nuestras conversaciones y lo inaguantables que nos ponemos cuando en el grupo hay más de un galeno. Decía W. Osler, frase que han acuñado otros muchos, intentando animar a los médicos hacia una concepción más humanista ( y por tanto más rica ) de la profesión que “el médico que sólo sabe medicina, ni medicina sabe”. A veces, es todo lo contrario, son los contínuos recuerdos por los éxitos clínicos obtenidos en la semana: diagnósticos brillantes, sorpresas de pruebas complementarias o cualquier loa recibida de enfermos o compañeros. "Sin embargo, este sentimiento embriagador de haber cumplido todos los objetivos se paga con un empobrecimiento interior", tal como señala la psicoanalista María Laura Colón.
Para muchos sociólogos, la dedicación plena al trabajo está, muchas veces, reñida con la productividad. Existen empresas dónde los trabajadores tienen terminantemente prohibido llevar trabajo a casa, y ni siquiera “echar” horas extras gratis les está permitido. La dedicación plena, exclusiva y única, lleva a la quemazón temprana ( burn-out ), al Trastorno Adaptativo ( subdepresión para otros ) y, en definitiva, a la larga, al bajo rendimiento, a la baja productividad.
En estas ambigüedades los médicos estamos atrapados: si te dedicas en exclusiva, tarde o temprano, serás mal médico; si no te dedicas en exclusiva, aunque te lo pida el cuerpo, no te sentirás totalmente honrado. Encontrar el punto de equilibrio es la clave. Es fácil decirlo. Yo llevo muchos años diciéndomelo a mí mismo sin conseguirlo. Al menos este largo fin de semana he conseguido no estar “subdeprimido”.