La Utopía

Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.

¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar
.
(Ventana sobre la Utopia. Eduardo Galeano.

CREO EN LA UTOPIA PORQUE LA REALIDAD ME PARECE IMPOSIBLE

domingo, 21 de octubre de 2012

Capicúa.

- Un excelente corto de Roger Villanova que expresa , de forma muy original,  que la vida es capicúa , aunque la perspectiva es muy distinta. Quizá , lo capicúa en matemáticas ,es aquello que da igual empezar por  el principio que por el final, pero la vida humana no son matemáticas , aunque  las necesidades son parecidas al comienzo y al final.

sábado, 20 de octubre de 2012

Gafas Milagrosas

- Es fin de semana , estamos saturados de malas noticias y es un buén momento para relajarse y reir un rato:

jueves, 18 de octubre de 2012

La Crisis llega a los Camposantos

- De esta crisis ya no ...........................escapan ni los cementerios. Estas dos imágenes se dedican a todos los políticos impresentables, banqueros codiciosos, alemanes sin escrúpulos y en general a toda la gentuza responsable de que haya mucha gente sufriendo y en riesgo hasta de morir. Que no falte el sentido del humor a pesar de todo:




Decálogo Por la Dignidad de la Prescripción en A. Primaria

- Un tema que ya cansa por antiguo pero que no se acaba nunca de solucionar como es el de la Prescripción inducida, que ya creíamos encarrilado con la actividad de los grupos antiburocracia y aceptado por los gerentes de algunos hospitales y algún Consejero sensibilizado.  En los últimos días , se ha reavivavdo el tema en Madrid  con un cartelito en el servicio de Oncología donde indican que  "La Medicación al alta deberá solicitarla en su Centro de salud....." . Esto ha levantado ampollas en una piel , la de los médicos de A. primaria , que ya está quemada   con este asunto.
    Y entre las reacciones que me han gustado , está la de Beatriz, bloguera  y compañera de A- Primaria , que propone un decálogo a colgar en la puerta de las consultas, que yo suscribo plenamente y que pienso colocar a la puerta de mi consulta mañana mismo. A los que les parezca bién les animo a hacer lo mismo y así vamos haciendo piña.......y algo más: velar por la dignidad en el ejercicio de nuestra estupenda profesión ( a pesar de los políticos).



   Aquí va el Decálogo por la Dignidad de la Prescripción en Primaria

   
  • No se hacen recetas de otros profesionales salvo situaciónes muy  especiales.
  • No se hacen volantes de transporte sanitario no urgente no generado por nosotros.
  • No haremos volantes de derivación para controles semestrales o anuales inducidos desde la consulta de otro especialista.
  • Exigiremos un informe médico donde se especifique la naturaleza de la prescripción.
  • La medicación indicada por médicos privados será valorada en función de la necesidad y de la razón que ha generado la consulta fuera del servicio público de salud.
  • No haremos recetas que "se deben a la farmacia"
  • Comunicaremos a nuestros compañeros los problemas generados por la medicación por ellos indicada. Nosotros tenemos mejor accesibilidad y es nuestro deber velar por la salud del paciente.
  • Intentaremos aplicar las recomendaciones de las guias de práctica clínica de las sociedades científicas y las gerencias.
  • Velaremos por la correcta utilización de los  recursos sanitarios.
  • Los Medicamentos no solucionan los Problemas de la Vida  Diaria (este lo he añadido yo)
 

martes, 16 de octubre de 2012

Olvidos Benignos

- Va una pareja por la calle, se encuentran un amigo, y este les saluda y le dice al hombre:
- Pepe, me alegro de encontrarte porque queria saber como te encontrabas de tu problema de mala memoria.
Pepe le contesta:
- muy bien, fui al mejor medico del mundo y me dejó como nuevo, ahora lo recuerdo todo bien.
- y como se llama el medico?- pregunta el amigo.
- ay!, como se llamaba -dice Pepe- ay! como era... a ver.... ¿cómo se llama esa virgen tan famosa que esta por Barcelona, esa de la basílica que está en las montañas y es negra?
- Montserrat- contesta el amigo.
- eso es!!!!!!, Montserrat!!!- y se dirige a su mujer - Montse, cariño, cómo se llamaba el médico?

domingo, 14 de octubre de 2012

¿Vitaminas en la DMAE?. Otro Cuento chino. Y van....

- La Degeneración macular asociada a la edad es una patología relativamente frecuente que , en su forma húmeda  , afecta a la visión central y deja secuelas permanentes con déficit visual importante, además del costo de las inyecciones intraoculares del Bevacizumab ó de otras alternativas más costosas.
  Una de las prácticas más frecuentes ,por parte de los Oftalmólogos es la de prescribir vitaminas que contengan carotenos y vitamina E  con un supuesto efecto beneficioso en la evolución de esta dramática enfermedad. Los pacientes, por supuesto muy sensibilizados con la posibilidad de perder gran parte de su visión central, obedecen y se gastan los 20 - 25 euros  al mes que cuesta el complejo vitamínico.
  Pues bién, una revisión de la Cochrane ,  que ha hecho un metaanálisis  de 4 estudios de buena calidad   con más de 62 .000 pacientes, ha  puesto de manifiesto que los complejos vitamínicos que se prescriben para esta enfermedad, son COMO JUAN Y MANUELA ,  es decir que no han demostrado que sirvan para cambiar la evolución de la DMAE.


  
Las personas que tomaron suplementos con vitamina E y betacarotenos no presentaron menor (ni mayor) riesgo de desarrollar DMAE, ni tampoco DMAE avanzada. Cuando el análisis se restringió sólo a betacarotenos y alfacarotens tampoco se encontraron diferencias.
Los suplementos vitamínicos generalmente se consideran inocuos pero pueden tener efectos perjudiciales. Los betacarotenos aumentan el riesgo de cáncer de pulmón en fumadores y se ha encontrado un pequeño aumento de la mortalidad en personas que toman suplementos de betacarotenos o vitamina E. Por ello es necesario disponer de evidencias claras antes de recomendar su uso y, en la mayoría de los casos, desaconsejarlos.

  Así pues , buenas noticias para estos pacientes en tiempos de crisis : DEJEN DE GASTARSE DINERO EN ESTAS VITAMINAS y gasténselo en gambas ú otros caprichos más agradables. Además , las vitaminas pueden ser incluso perjudiciales.

viernes, 12 de octubre de 2012

Deberíamos pedir perdón a los Jóvenes. Palabras para Julia

- Aunque yo tengo claro que los Políticos , banqueros y especuladores son los  responsables mayoritarios de esta situación vergonzosa y angustiante , nuestra responsabilidad es que hemos mirado a otro lado y no hemos corrido a gorrazos a estos impresentables exponiéndolos a la verguenza pública y que no hemos salido a la calle para pedir la reforma del código penal pero no sólo para los pederastas sino para esta caterva  de políticos y codiciosos.
 Os transcribo a continuación una carta publicada en el  Huffington post por un científico que ve marchar a su hija a trabajar lejos de su país por esta situación dramática. Hace apenas un par de semanas mi sobrino, ingeniero de caminos con un expediente brillante marchó a Panamá por  llevar ya 2 años sin encontrar nada aquí , en su país, y me temo que mis hijos, ambos ya  con la carrera terminada tendrán   que hacer algo similar....... y me corroe la indignación.....

Artículo de Carlos M. Duarte, 
publicado en EL HUFFINGTON POST
7-Octubre-2012
Esta vez no voy a hablar de ciencia ni políticas de I+D; lo retomaré en el próximo post. Esta vez voy a hablar de lo que ocurre en mi casa, y que refleja lo que con toda seguridad está ocurriendo en muchos otros hogares, porque en el día de hoy la verdad es que no puedo pensar en otra cosa.
Ayer me despedí de mi hija. Emigra en busca de un futuro que no ha podido encontrar en su país y que la sociedad, o sus padres, no le ha sabido dar.
Es extraordinariamente frustrante para un padre ver marchar a sus hijos, pero mantenerlos a costa nuestra no es opción porque supondría llevarles a una situación en la que quedarán atrapados sin futuro.
Vivir en el extranjero ni es nuevo para ella ni le intimida, porque en los últimos 5 años ha vivido y trabajado en Canadá, Francia e Inglaterra, pero entonces se trataba de mejorar sus cualificaciones profesionales. Ahora se trata de rebelarse contra quienes se refieren a su generación como la generación perdida. Marchar le ha costado quedarse sin pareja, por lo que el llanto, apagado, que oía por la noche desde mi cama, se me hacía aún más amargo.
Como muchos jóvenes de su edad, mi hija ha completado su formación profesional con el paso cambiado. En la primavera regresó a España con la intención de buscar un empleo en España, en lo que fuese pero a poder ser "de lo suyo". Consiguió algunas entrevistas de trabajo, pero las condiciones siempre eran abusivas: salario de becario, 400 € al mes, para una persona con una licenciatura, un master, que domina cuatro idiomas y con experiencia laboral en el extranjero. Estos sueldos no le darían ni para comer ni para alquilar una habitación en las ciudades donde le ofertaban estos empleos. Tendría que tener una ayuda de sus padres, a lo que, por supuesto, estamos dispuestos. Pero ella no quiere seguir dependiendo de nosotros, con una ayuda que, de hecho, estaría subsidiando a los empresarios que abusan de nuestros jóvenes.
Este verano han pasado por casa, para despedirse, muchos amigos suyos. Sus conversaciones siempre giraban en torno a lo mismo: la depresión de la crisis, los despidos o el miedo a ser despedido, los abusos de los empresarios que, aprovechándose de la crisis imponen condiciones leoninas, despidiendo a buena parte de la plantilla para que los "supervivientes" hagan el trabajo del resto, intimidados por la amenaza de ir a la calle. Me pareció que se sienten culpables y quizá -como a todos- algo de culpa les corresponde, pero no el peso excesivo que estamos cargando sobre ellos.
En Mallorca, donde vivo, ha sido un año espectacular de turismo, con cifras récord de viajeros e ingresos. Un amigo que tiene un restaurante me dice que este verano ha hecho un 15 % más de caja. Sin embargo, muchas empresas del sector han despedido a buena parte de sus plantillas, de nuevo forzando al resto a asumir las tareas de los despedidos, aprovechándose del miedo a perder el empleo para aumentar sus márgenes de beneficios. ¿Es esto lo que ha conseguido la reforma laboral?.
La mayor parte de sus amigos también emigraban, unos a Alemania -sin saber alemán pero cargados de ilusión y desparpajo; otros a Uruguay, para poder desenvolverse en español, otros a Canadá, Australia, Inglaterra, Noruega... Estoy seguro de que muchos se han ido en condiciones mucho más difíciles que mi hija o sus amigos, o que incluso, queriendo hacerlo, no se hayan podido ir porque tengan dependientes a su cargo a quienes no puedan abandonar.
La emigración no es nueva en nuestro país, pero pensábamos haberla dejado atrás en el siglo XX y haberla cambiado por la movilidad internacional. Pensábamos que nuestros jóvenes se formaban y maduraban en un país moderno, avanzado, miembro destacado de la Unión Europea, con euros en su bolsillo, y pujando por entran en el G8 ante el asombro del mundo. Todo eso era una ilusión, un escenario de cartón piedra.
Como padre me siento inmensamente frustrado y fracasado. Los padres siempre anhelamos que nuestros hijos conozcan una vida mejor que la que nosotros tuvimos, y así ha sido al menos desde que la Guerra Civil nos hizo tocar fondo. Ochenta años después estamos cayendo en barrena en una involución económica y política que, ya lo escribía hace un año, amenazaba con arrastrarnos por el túnel del tiempo hacia la España de mi infancia en los años 1960, a la que ya estamos llegando en muchas cosas.
También me siento frustrado como formador de jóvenes científicos, aunque estos, estoy convencido, tienen un mejor futuro, porque el largo período de formación de investigadores, que se completa al final de treintena, supone que estos jóvenes, de la misma edad que mi hija, a quienes dirijo tesis de doctorado y master, seguirán progresando como científicos para -espero- completar esa formación cuando nuestro país haya salido del hondo agujero en que se encuentra. Sin embargo, para ellos no será fácil, y también habrán de ser duros y resistentes para salir adelante.
Pero no se trata de compartir mis sentimientos como padre ni como formador de jóvenes investigadores, sino de mis sentimientos como ciudadano español. ¿Qué futuro espera a una sociedad en la que sus jóvenes solo tienen la opción de desaparecer o amoldarse a condiciones laborales las más de las veces abusivas y requiriendo del subsidio de sus padres?
Los medios de comunicación les llaman, y me repugna que lo hagan, la generación perdida. Pero ¿acaso no somos nosotros -los de mi generación, nacidos entre 1950 y 1970- los del gran batacazo? Una generación de irresponsables: los unos por lanzarse a la fiebre del oro pensando que se vendían duros a peseta, los otros, entre los que me cuento, por mirar para otro lado. Con un sistema político degradado basado en partidos clientelistas que se alimentaban, y todos lo sabemos, de la burbuja inmobiliaria y los pelotazos urbanísticos. El objetivo de la recaudación de impuestos para contar con abundantes presupuestos para colocar a los del partido en empresas públicas municipales y consejos de dirección y cajas de ahorro con sueldos públicos; financiación ilegal de partidos y dinerito para el bolsillo de los más descarados (basta ver las portadas de los diarios). Muchos declaran ahora, pobrecitos, que las pasan "canutas" con sus sueldos públicos... y es así porque ya no reciben los "extras" que a tanto oportunista trajo a la política. Basta recordar aquellas palabras, en una grabación de un político que llegó, a pesar de ellas, a ser presidente autónomico y ministro del Gobierno, diciendo que "yo estoy en política para forrarme" (busquen esta cita en Google y sabrán de quien se trata). También recuerdo otra grabación donde un empresario corrompía a un político municipal prometiendo algo así como (no recuerdo la frase exacta), que "te voy a asegurar el futuro a tí y a diez generaciones de los tuyos". Repugnante, pero todos lo sabíamos, todos oíamos estas palabras en los medios de comunicación. 
 
 
 
 
Al menos la justicia está, pacientemente, haciendo aflorar esos delitos, aunque lo que salga a la luz no sea más que la punta del iceberg. Espero que también les llegue el turno a los colaboradores necesarios: los banqueros, que en vez de tener que dar cuentas de su actuación se deben estar riendo a carcajadas tras la publicación de los nuevos presupuestos del Estado en los que pagamos el rescate a los bancos a costa de nuestra salud y educación. Con ayuda de los políticos, que libraron a los banqueros de toda regulación efectiva.
Nadie pide perdón a nuestros jóvenes. Yo lo quiero hacer desde aquí, por la responsabilidad, quiero creer que poca, que me toca.
Acostumbrados a comulgar con rueda de molino, ya no nos da escalofríos saber que la cifra de desempleo entre nuestros jóvenes supera el 50 % (sin contar, claro está, con los que ya se han ido, que son multitud). Mientras la Roja siga metiendo goles y Cristiano esté alegre seguiremos embotados y aceptando con resignación estos males que se nos han echado encima, sin que nadie asuma responsabilidades y nadie pida perdón.
Hay quien se felicita, estúpidamente, de que muchos seguimos en silencio, pero algo está cambiando. Ya no nos vale más de lo mismo, ya no nos aplacan con mentiras calculadas, engaños burdos, eufemismos y la cantinela de que lo que nos pasa es que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y nos merecemos lo que pasa.
Deberíamos hacer todos un esfuerzo gigantesco para asegurar un futuro a nuestra juventud, porque ese futuro es también el nuestro. Una sociedad cada vez más envejecida que tendrá un porcentaje de jubilados enorme que solo se podrá sostener con una población laboral dinámica y productiva, la misma que estamos enviando al extranjero o arrinconando en los hogares paternos. No veo otra solución al arranque necesario de la creación de empleo en España que un nuevo movimiento de cooperativas para la innovación, que debieran priorizar las iniciativas de nuestros jóvenes, que tienen estupendas ideas, y apoyarlas con recursos públicos; invertir en nuestros jóvenes es hacerlo en nuestro futuro.
Pero quienes deben utilizar nuestro esfuerzo, que son nuestros impuestos, para fomentar políticas de empleo para jóvenes están de nuevo distraídos en cálculos de sus miserables ventajas políticas. Nuestras instituciones políticas siguen siendo lo de siempre: en una expresión inglesa, el mismo circo con distintos payasos. Nada ha cambiado, pero es imprescindible que lo haga.
Nos hemos dado el gran batacazo, pero pongámonos en pie, sacudámonos el polvo y pongámonos a caminar, aunque para ello tengamos que librarnos del enorme peso de la incompetencia política que en buena medida nos ha traído a donde estamos.
Deseo que mi hija y todos los que como ella se han ido a la emigración, sean felices y puedan en un futuro cercano regresar a su país para contribuir, con su capacidad, a nuestro futuro.
Me gustaría cerrar este texto recitando a mi hija, y a todos los jóvenes de su generación que, como ella han emigrado, el poema de José Agustín Goytosolo, Palabras para Julia; pero es mejor que lo escuchen cantado por Paco Ibáñez en su concierto en el Olympia de París