La Utopía

Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.

¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar
.
(Ventana sobre la Utopia. Eduardo Galeano.

CREO EN LA UTOPIA PORQUE LA REALIDAD ME PARECE IMPOSIBLE

domingo, 5 de octubre de 2008

SUERTE MAESTRO


En época de crisis todos sufrimos cierto desequilibrio emocional que hace tambalear nuestra razón y nuestro juicio. Nuestros principios más intrínsecos se desmoronan. La magia se instala en nuestras mentes dejando volar la imaginación para vencer nuestros miedos ( ¿qué pasará con mis ahorros, se me acaba el tiempo de vivir y no podré cumplir mis sueños, qué será del futuro de mis hijos? ) a la vez que nos fluyen ideas peregrinas para intentarles dar solución. Casi siempre recurrimos al juego como medio de intentar asegurar nuestros bienes y, así, obtener el sueño dorado de cualquier intelectual: tener cubiertas nuestras necesidades orgánicas para poder dedicarnos en cuerpo y alma al espíritu, a la lectura, a asuntos sublimes hasta conseguir el éxtasis vital que nos permita morir en paz algún día ( cuánto más tarde mejor ). Otros lo llaman ganarle tiempo a la vida. En mi caso, he diversificado, y ampliado, el número de lotos, bono-lotos, primitivas y quinielas que me permiten renovar, con escaso grado de decepción, cada semana esta apuesta por la suerte. En la Administración de Lotería dónde, cada mañana saliente de guardia ( una por semana ), renuevo esta ilusión, veo gentes de todas las clases sociales y apariencias. Muchas veces imagino las dificultades que estarán pasando y qué les motiva para jugarse los dineros. Pero nunca había visto a un cura católico viejo “echando la Primitiva”. Bajito, regordete, cercano a los ochenta, portando sotana negra hasta los pies, y clériman ( por cierto, siempre pensé que era el plástico ese duro blanco que usan los sacerdotes bajo el cuello de la camisa, y, parece ser, es la indumentaria con el alzacuello que sustituye a la sotana, a pesar de que esta palabra no está en el Diccionario de la Real Academia Española; supongo vendrá del inglés y significará hombre con alzacuellos, corríjame algún leído ). ¡ Si los curas que me instruyeron en mi adolescencia levantaran la cabeza ¡ ¿Qué motivos llevarán a un cura viejo a “echar la Primitiva”?. Obviamente será un cura secular que no tiene voto de pobreza, pienso. ¿Qué haría esta persona si le tocaran muchos millones, lo donaría a ONGs, a sus feligreses más pobres, haría una Fundación, daría una manita de pintura a las Iglesias y ermitas y restauraría todas las imágenes de vírgenes y santos?. O, tal vez, le daría con la sotana en las narices al Obispo, agotando su vida en orgías y desenfreno. No, probablemente la crisis también le ha afectado, el desequilibrio emocional le ha invadido, le ha hecho dudar de su propia fe, de su creencia en la vida eterna. En cualquier caso, los curas también son humanos, tienen derecho a dudar, a soñar con bienes materiales. Me hubiera gustado haber sido valiente y, allí mismo, en la propia Administración de Lotería, sin que nadie entendiera el porqué, haber exclamado alto y fuerte: SUERTE MAESTRO.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Ahora se entienden nuestras penas


Los trabajadores a las órdenes de jefes más inteligentes emocionalmente son más productivos, efectivos y gozan de mejor salud que aquéllos cuyos supervisores son mediocres.
FUENTE: JOURNAL OF OCCUPATIONAL AND ENVIRONMENTAL MEDICINE. 2008 AGO;50(8):904-915.


En la literatura científica encontramos tres definiciones distintas de lo que es ser un jefe benévolo. El jefe compasivo, que proporciona apoyo social cuando es necesario; el considerado, que trata con respeto a los empleados y el transformador, que inspira, motiva y estimula a nivel intelectual.Una investigación publicada recientemente en la revista 'Journal of Occupational and Enviromental Medicine', constata que los trabajadores a las órdenes de un buen jefe están menos días enfermos y requieren de menos bajas laborales. Concretamente, estos empleados tienen un 27% menos de riesgo de enfermar y un 46% menos de posibilidades de solicitar una baja por discapacidad.Jaana Kuoppala, del Instituto Finlandés de Salud Laboral, en Helsinki, y su equipo han llevado a cabo una revisión de un total de 27 estudios de los 109 seleccionados, publicados entre 1970 y 2005, en los que se ha analizado cómo influyen los jefes en la salud y en el bienestar de los trabajadores.Las conclusiones del nuevo estudio determinan "que es extremadamente importante que la función de los superiores sea evaluada y que se promocione a aquéllos con una conducta más ejemplar en todos los ambientes laborales", añade el trabajo.



Ahora ya entiendo porqué somos inefectivos , improductivos y nuestra salud deja mucho que desear desde el punto de vista emocional

sábado, 20 de septiembre de 2008

Spleen




La vida es un mar proceloso. Los humanos sospechamos que lo peor siempre puede ocurrir y eso ha dejado probablemente un rastro evolutivo en nuestro cerebro. En el tronco cerebral reside el sistema de lucha y huida que compartimos con otras especies y que se dispara a veces a pesar nuestro, de forma inmediata, ante riesgos que anticipamos. Y una emoción tan intensa siempre busca pensamientos congruentes, riesgos posibles que todos sospechamos en nuestras vidas y que entonces sentimos como muy probables o seguros y que nos creemos de forma acrítica. Una emoción desencadena ciertas cogniciones llenas de catastrofismo que a la vez alimentan aún más el miedo que nos hace seguir "razonando emocionalmente".

El catastrofismo (ponerse en lo peor aunque sea improbable y sentirse como si ello ya hubiera ocurrido) y el razonamiento emocional (creernos acríticamente las cogniciones congruentes con la emoción: la base de la superstición) son las dos principales distorsiones cognitivas que se producen en los pacientes con ansiedad clínica. Pero también son muy frecuentes en todos nosotros. En mayor o menor medida, porque podemos ser más o menos proclives a preocuparnos, parece que por factores ligados a la carga genética y a nuestra historia de aprendizaje. Hay personalidades clínicamente "temerosas" como los dependientes o los evitativos o los anancásticos. Pero mucho más frecuentes son los rasgos más o menos intensos que creo que compartimos una gran parte de la población. Un miedo excesivo que no nos protege sino que nos pone en riesgo y que paradójicamente parece exacerbarse en sociedades desarrolladas que son más seguras pero que curiosamente hacen cada vez más presentes sus riesgos.

Como médico de familia tengo la sensación de que cada vez trato más el miedo de la gente desencadenado en muchas ocasiones por pequeños problemas de salud o de la vida o por "las enfermedades imaginarias" construidas a partir del modelo de factores de riesgo, que sin embargo son vividos con la misma intensidad que si fueran grandes catástrofes. El médico tradicional con capacidad de curar era capaz de quedarse con el miedo del paciente, de tranquilizar, de observar y acompañar a pesar de que la incertidumbre fuera mayor que la actual. Sin embargo para nosotros cada vez es más difícil. A nuestras consultas no vienen los pacientes preocupados que evitan hacerse pruebas ("por si les encuentran algo"), sino los que tratan de tranquilizarse haciéndose todas las posibles. Cualquier dolor o malestar es vivido como un síntoma de peligro y genera una demanda de derivación o de tecnología. "¿Y si… es un tumor o una neumonía o se complica como le pasó a fulano?". Y así cada vez se nos complica más el manejo de problemas frecuentes no muy importantes o incluso autolimitados.

La mentalidad catastrofista es fértil y los ¿y sí…? son memes altamente contaminantes. La ansiedad del paciente interacciona con la del médico, la promueve y puede determinar su práctica. Porque con el tiempo todos tenemos malas experiencias y lo que parecía no ser nada termina siendo algo y es difícil aguantar la presión de un paciente preocupado que pide una derivación o una nueva prueba. Más cuando intuimos que nosotros ya no somos percibidos como los que podemos "curarle" porque viene con otras expectativas. También es difícil no mandar una medicación cuando el paciente la reclama (aunque no la veamos indicada) porque parece que "si pasa algo" pero hemos dado un fármaco estamos más protegidos o el paciente no nos pondrá una denuncia. Esa es la expectativa social. Con la que hay que luchar porque a menudo conduce a la iatrogenia.


Saber manejar el propio miedo y el de los pacientes creo que constituye uno de los principales rasgos de la profesionalidad de un médico. Conocernos a nosotros mismos, ser conscientes de la emoción, no negarla. Poner atención a los pensamientos automáticos que rápidamente se desencadenan y que casi siempre comienzan con un ¿y si...? . Ser capaces de reestructurarlos: "el miedo no demuestra nada", "¿qué probabilidad real hay de que ocurra esto?", "¿qué probabilidad tiene la hipótesis alternativa?" "¿en qué puedo yo realmente influir con una intervención?"" ¿qué evidencia hay sobre la eficacia de esta medida o fármaco en esto en concreto?"," me preocuparé y afrontaré lo que ocurra cuando ocurra...". Ser prácticos y flexibles. Saber tomar decisiones desde una incertidumbre asumida pero hasta cierto punto controlada. Modular el miedo para que nos proteja en vez de paralizarnos y nos deje pensar con cierta objetividad y tomar decisiones. Asumir que es imposible ser médico sin que "pasen cosas" como es imposible ser torero sin ser alguna vez volteado por el toro. Sobre todo cuando las condiciones de trabajo no son siempre las más propicias para procesar toda la información necesaria con un mínimo de rigor. O aún en las mejores condiciones y cuando todo se ha hecho supuestamente bien lo que contra lo que ahora parece pensarse como expectativa social no asegura la ausencia total de complicaciones.

Eché mucho de menos en el desgraciado "caso Neira" una intervención pedagógica del ministro de sanidad. Debía haber asegurado que se investigaría la actuación de los médicos implicados por supuesto, pero también haber informado de que una hemorragia epidural se produce en un determinado momento y que un TAC puede no detectarla cuando todavía no se ha producido, no la previene y que pedirlo tiene unos criterios determinados que quizá los médicos no consideraron en ese caso. Aunque a "toro pasado" todo parezca muy claro. Porque me pregunto cuantas pruebas innecesarias habrá generado ese caso, cuantos médicos habrán decidido dejar de arriesgar lo necesario para ser clínicos solventes, cuanto miedo y desconfianza habrá desatado en mucha gente.

Las personas con ansiedad buscan la seguridad absoluta y cada vez se sienten más inseguros. Evitan lo que les da miedo y al final no pueden salir de una baldosa. Todo acto vital implica un riesgo. Quien decide no arriesgar nunca se pierde las mejores cosas de la vida (la amistad, el amor, la aventura) y se ahoga en una zozobra insoportable. El miedo es una mecanismo necesario que precisa estar bien ajustado porque determina nuestra capacidad de ser felices. Sin embargo la hipermodernidad esta generando una cultura llena de contradicciones. Exige la seguridad absoluta, el derecho absoluto a la salud y por otro lado estimula las emociones fuertes para vencer el hastío. El ciudadano medicalizado que practica deportes de riesgo o estilos de vida inhumanos pero se hace chequeos cada seis meses y toma medicamentos de todas clases. La población que envejece pero donde los viejos no tienen ningún lugar en la vida pública y languidecen entre la banalidad y el tedio.

Vuelvo de vacaciones. Amsterdan me ha parecido una ciudad confortable y libre, llena de gente de toda edad y aspecto que marchan en bicicletas viejas y toman cerveza o vino al lado de los canales . Hay librerías esplendorosas y cafés modernistas donde se puede estar solo, leyendo el periódico o conversando dulcemente toda una tarde. Veo viejos de muy buen aspecto comprando bulbos de tulipanes en el mercado de las flores o escuchando un concierto de Mozart en medio de un canal, como si eso fuera muy significativo en sus vidas. Me parecen menos obsesionados por la seguridad y el miedo, más tranquilos, aunque quizá esto solo sea una fantasía determinada por la novedad y el desconocimiento o por todos los niños pequeños que veo en las bicis con sus madres sin protección ninguna. Pero me gusta imaginarme que cierta cultura europea también protege de algunos factores de riesgo. Que no todo consiste en añadir pastillas y pastillas que controlan riesgos más o menos evanescentes, sino de llenar la vida de motivos para seguir viviendo. Gestos, ceremonias, hábitos, palabras, que infundan serenidad o alegría o encanto. Que permitan deslizarse suavemente, sin detenerse, en la bicicleta con la que atravesamos la vida.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Todos a Talavera


Los días 3 y 4 de Octubre tendrán lugar las III Jornadas de Residentes de Castilla La Mancha, organizadas por SEMERGEN. En sólo 3 años se han convertido en una referencia autonómica, punto de encuentro de nuestros especialistas en formación.

Os esperamos a todos y ánimo con los casos clínicos, tienen premio...

(Este año, tres de los autores de este blog estaremos allí)


- Programa, inscripción y normas de envío de casos clínicos

viernes, 12 de septiembre de 2008

Errores de Comunicación (II)



Para los amantes de usar anglicismos ó extranjerismos en su lenguaje habitual como decir feed-back en vez de tener información y paridas por el estilo, ahí va este post para reivindicar lo español , ahora que andamos de capa caída tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.


Esto es la carta que escribió una señora al programa de Luis del Olmo para que la leyeran en directo:

"Desde que las insignias se llaman pins, los maricones gays, las comidas frías lunchs, y los repartos de cine castings, este país no es el mismo, ahora es mucho, muchí-simo más moderno.
Antaño los niños leían tebeos en vez de comics, los estudiantes pegaban posters creyendo que eran carteles, los empresarios hacían negocios en vez de business, y los obreros, tan ordinarios ellos, sacaban la fiambrera al mediodía en vez del tupper-ware.
Yo, en el colegio, hice aerobic muchas veces, pero, tonta de mí, creía que hacía gimnasia. Nadie es realmente moderno si no dice cada día cien palabras en inglés. Las cosas, en otro idioma, nos suenan mucho mejor.
Evidentemente, no es lo mismo decir bacon que panceta, aunque tengan la misma grasa, ni vestíbulo que hall, ni inconveniente que handicap...
Desde ese punto de vista, los españoles somos modernísimos. Ya no decimos bizcocho, sino plum-cake, ni tenemos sentimientos, sino fellings, ni por supuesto implantamos algo, ahora lo implementamos todo .
Sacamos tickets, compramos compacs, comemos sandwiches, vamos al pub, practicamos el rappel y el raffting, en lugar de acampar hacemos camping y, cuando vienen los fríos, nos limpiamos los mocos con kleenex.
Esos cambios de lenguaje han influido en nuestras costumbres y han mejorado mucho nuestro aspecto. Las mujeres no usan medias, sino panties y los hombres no utilizan calzoncillos, sino slips, y después de afeitarse se echan after shave, que deja la cara mucho más fresca que el tónico.
El español moderno ya no corre, porque correr es de cobardes, pero hace footing; no estudia, pero hace masters y nunca consigue aparcar pero siempre encuentra un parking.
El mercado ahora es el marketing; el autoservicio, el self-service; el escalafón, el ranking y el representante, el manager. Los importantes son vips, los auriculares walkman, los puestos de venta stands, los ejecutivos yuppies; las niñeras baby-sitters, y hasta nannies, cuando el hablante moderno es, además, un pijo irredento.
En la oficina, el jefe esta siempre en meetings o brain storms, casi siempre con la public-relations, mientras la assistant envía mailings y organiza trainings; luego se irá al gimnasio a hacer gim-jazz, y se encontrará con todas las de la jet, que vienen de hacerse liftings, y con alguna top-model amante del yoghurt light y el body-fitness.
El arcaico aperitivo ha dado paso a los cocktails, donde se jartan a bitter y a roast-beef que, aunque parezca lo mismo, engorda mucho menos que la carne.
Ustedes, sin ir más lejos trabajan en un magazine, no en un programa.
En la tele, cuando el presentador dice varias veces la palabra O.K. y baila como un trompo por el escenario la cosa se llama show, bien distinto, como saben ustedes, del anticuado espectáculo; si el show es heavy es que contiene carnaza y si es reality parece el difunto diario El Caso, pero en moderno.
Entre medias, por supuesto, ya no ponen anuncios, sino spots que, aparte de ser mejores, te permiten hacer zapping.
Estas cosas enriquecen mucho.
Para ser ricos del todo, y quitarnos el complejo tercermundista que tuvimos en otros tiempos, solo nos queda decir con acento americano la única palabra que el español ha exportado al mundo: la palabra "SIESTA."
Espero que os haya gustado... yo antes de leerlo no sabía si tenía stress o es que estaba hasta los cojones.


Un saludo.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Errores de comunicación

La comunicación es la herramienta más importante en nuestro trabajo y puede ser muy gratificante ó fuente de conflictos y es imprscindible saber utilizarla, para prevenir consecuencias indeseadas,como la siguiente:

martes, 9 de septiembre de 2008

Aerosoles en Primaria.¿Tambores de guerra ó Fumaremos la pipa de la Paz?


Hay razones poderosas, aunque incomprensibles y mucho menos compartibles, que explican el deterioro de la A. Primaria en nuestro país. Entre ellas el modelo gerencialista que preside la organización y que , como consecuencia de que los mencionados gerentes, son,salvo excepciones, desertores de la asistencia y alérgicos a la clínica, toman decisiones que la mayor parte de las veces,son incomprensibles para los clínicos, que vemos cómo día a día se dificulta nuestro trabajo ,precisamente desde las instancias que deberían trabajar para facilitárnoslo.

Desde hace varios lustros hemos padecido presiones por doquier para reducir el gasto a toda costa, incluso llegando a proponer el poner el aire acondicionado en el centro si se conseguían objetivos de gasto, obligando a hacer recetas dobles para entregar las copias en la gerencia.....y toda una serie de insensateces, que padecíamos y padecemos los que no conseguimos el objetivo.

Lo mismo decir de visados para medias elásticas, para prescribir Risperidona a un paciente con Demencia y problemas conductuales, de la vacuna antineumócica...........

El motivo de este post es una circular, que hemos recibido en todos los centros del área de Ciudad Real, en el que el gerente de A. Primaria, nos prohibe a todos los médicos de primaria y a los de urgencias, la prescripción de aerosoles a domicilio. Y ésto lo hace un gerente, que hasta hace 6 meses, estaba en la trinchera,como nosotros, y padecía las consecuencias de la mencionada prohibición en su trabajo habitual. Las pocas esperanzas que teníamos de cambio, se ven de momento frustradas por decisiones de éste tipo.

Ya sabemos ,que las indicaciones "oficiales" de la aerosolterapia son muy estrictas y a eso se agarran las Direcciones Generales y las Gerencias para intentar evitar el gasto que les puede suponer su uso indiscriminado. Pero no es menos cierto, que las mencionadas indicaciones, obligarían a enviar a multitud de pacientes a Urgencias del Hospital ó al Neumólogo, por episodios de broncospasmo asociados a inf. respiratorias, cuando ahora se resuelven satisfactoriamente en nuestro medio. Hay muchos pacientes ancianos, demenciados, otros con alts mentales........niños..... que impiden su adecuado manejo sin aerosolterapia domiciliaria, por no decir los inconvenientes para una parte de la población , que como en mi caso , viven a bastantes kilómetros del C. de Salud.

Sin embargo, si el tratamiento lo prescribe otro especialista como un Pediatra, un Internista, un Neumólogo ...no hay problema, lo cual me parecería bién si no nos pusieran pegas a nosotros, que también somos especialistas en lo nuestro y que además hacemos de pediatras todavía en muchos sitios ( y queremos seguir haciéndolo). Ya veremos qué pasa este invierno ó la primavera próxima ,que puede colapsar los hospitales y las consultas de algunos especialistas.

¡Qué desilusión! Yo que esperaba un gerente que no fuera correa de transmisión de una Administración que no quiere saber nada de los pacientes(que no de los votantes), sensibilizado con los problemas crónicos que afectan a la A.Primaria y que verdaderamente se batiera el cobre para que situaciones como la descrita, dejaran de repetirse y empezara un cambio imprescindible en nuestro nivel .

¿Existirá un virus que afecte a los gerentes nada más sentarse en sus despachos y que les provoque anhedonia, inhibición psicomotriz y urticaria al plantear cambios inexcusables?

Si es así , hace falta una vacuna ......y pronto.