La Utopía

Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.

¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar
.
(Ventana sobre la Utopia. Eduardo Galeano.

CREO EN LA UTOPIA PORQUE LA REALIDAD ME PARECE IMPOSIBLE
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miércoles, 18 de diciembre de 2013

Mañana Consejo Interterritorial. ¿Qué pasará con los Funcionarios de APD?

-Mañana día 18 se celebrará la reunión del Consejo Interterritorial  en la que se va a tratar de unificar la aplicación del R:D 16 /2012 en lo que respecta a la  estatutarización  de los sanitarios locales por decreto ley (es decir por los dídimos del repugnante político de turno al que se le ocurrió semejante barbarie).
   El problema es que se nos dijo a la Plataforma en defensa de los sanitarios de C-La Mancha que se unificaría la aplicación de este decreto en todas las Comunidades Autónomas para que todos los   funcionarios que quisieran se quedaran en sus puestos sin riesgo de ser adscritos a puestos administrativos.  La idea era que se siguiera el acuerdo del Estado  con el País Vasco  al que se llegó  este año  para  obviar el tirón de orejas que el T. Constitucional previsiblemente  le daría al Ejecutivo si no cambiaba esta absurda norma.

 
 Pués , de momento La Comunidad de la Rioja , se adelantó a este Consejo Interterritorial  y publicó el viernes pasado su Disposición que aplicaba este Decreto , en unos términos en los que no se cambia ni una coma del fatídico Decreto del año pasado.
  
   Vamos a esperar al  acuerdo que mañana tome el C. Interterritorial  para demostrar que nosotros sí  respetamos el acuerdo verbal al que llegamos con  el interlocutor de la Administración.
   Pero , si nuestra Administración no respeta dicho acuerdo y mañana nos vemos abocados a optar por la estatutarización obligada  si no queremos poner en riesgo nuestros puestos ganados por oposición, iniciaremos un conflicto permanente  para defender lo que un día ganamos por oposición y que ahora se nos quiere arrebatar  por  decreto ley . Y muchos estamos dispuestos a defender el pan de nuestros hijos y nuestro trabajo con todas las formas que la ley nos permita hasta  que esta tropelía se subsane. En 24 horas  sabremos la respuesta. Y veremos si nuestros políticos son fiables en éste aspecto.

jueves, 10 de mayo de 2012

La MInistra Promete Dar Marcha Atrás con los APD

- Parece que la MInistra Ana Mato , va a reconsiderar su decisión,     en lo que respecta a los APD, entre los que me encuentro,  y que parecía pensada con  lo que existe al final de la espalda. Una vez que los presidentes  de la OMC y de los Enfermeros le han hecho ver la aberración jurídica que esa decisión suponía , parece que  , antes de comparecer ante el Congreso el próximo día 17   para explicar el esperpento del R. D 16 /2012, ha dicho que rectificará esa decisión.





 La marcha atrás, tan nefasta en lo sexual, es en este caso saludable. Podemos decir , como Juán Simó  aquello de " yo,por mi Ministra............Mato".
 Estaremos atentos hasta que se publique en el BOE esta rectificación y seguiremos siendo beligerantes para los recortes inasumibles  para el Sistema Sanitario.

        Como todo lo imponen sin negociar, van a tener que rectificar  en ésto y en muchas otras cosas si somos capaces de argumentar y estar unidos frente a estas tropelías.

 Mientras tanto no perderemos de vista la bandera del profesionalismo frente a cualquier tendencia  partidista ó ideológica. Nuestros pacientes lo merecen , y los buenos médicos también.

     

domingo, 15 de abril de 2012

No disparen al funcionario

- Dado que a los que defraudan a Hacienda les ofrece este Gobierno la posibilidad de declarar  sólo un 10 % , mientras a los que cobramos por nómina no dejan de sangrarnos a impuestos,reproduzco a continuación el editorial del semanario "El Jueves, la revista que sale los miércoles" publicado en el nº 1817 de esta semana, dedicado a los trabajadores públicos. Para una vez que alguien nos defiende, no puedo dejar de reproducirlo y darle difusión.

Los funcionarios son esos señores y señoras que un buen día aprobaron una oposición en busca de un empleo estable. Su sueldo era seguro, pero escasito. Es más, cuando estalló ese tsunami de falsa prosperidad y este país se llenó de nuevos ricos, su sueldo, en comparación, era claramente una puta mierda. No obstante, la gran ventaja que tenían (esto lo valoran ahora) era que nadie se metía con ellos: en todo caso, si alguien les señalaba, era para compadecerse de su pobreza.

-Mira ese pringao: veinte años en la Administración, y gana al mes la cuarta parte de lo que yo saco en mi empresa sólo en horas extras.

Pero un día la crisis estalló y España, que estaba a punto de adelantar a Francia, según ZP, luego de haber pasado a Italia, empezó a irse al carajo. Resulta que la economía de este país se había basado casi única y exclusivamente en una burbuja inmobiliaria que nadie quiso pinchar a tiempo, y, cuando explotó, lanzó de golpe contra las oficinas del INEM a tres millones de parados. La recaudación fiscal cayó en picado y, como al mismo tiempo aquí se había despilfarrado en obras absurdas lo que no está escrito, corrupciones aparte, la deuda y el déficit se dispararon, se empezó a hablar de quiebra y el gentío volvió la cabeza hacia los culpables de tanta ruina: los jodidos funcionarios, que cada mes se llevan a casa su sueldo calentito, un sueldo que ahora, en comparación con tanto "ni-mileurista" como hay, es muy apetecible.





 

"¡Es que la partida destinada al pago de las nóminas de los empleados públicos no deja de crecer!", protesta el gentío. Y lleva razón: tanto en la Administración Central, como en la Autonómica y la Local, cada día hay más gente colocada a dedo y más asesores. Los funcionarios de carrera, o sea, por oposición, no crecen porque sus bajas ya no se cubren, pero cada vez hay más enchufados.

Los gobernantes lo tienen muy fácil a la hora de estrangular a los funcionarios: el gentío ha sentenciado que hay que ir a por ellos. El gentío no distingue entre el burócrata que no da un palo al agua en su negociado (¿para qué estará la inspección, oyes?) y el médico que no da abasto en urgencias, y los dos son funcionarios. Por eso los empleados públicos lo van a pasar francamente mal en lo que queda de crisis. ¡Les van a recortar hasta la calderilla!

-A ver, usted que tenía diez trienios, a veinte euros el trienio, va a pasar a tener cinco, a diez euros la unidad.
-¿Lo qué?
-Es que Bruselas nos ha dicho que a partir de ahora cada trienio tenga seis años. ¡Todo sea por rebajar el déficit, hombre, no ponga esa cara!

Si por el gentío fuera, incluso habría que fusilar a muchos funcionarios al amanecer, así nos ahorraríamos hasta sus futuras pensiones. Pero tampoco hay que pasarse. A no ser que el déficit se resista, claro.

Editorial publicado en "El Jueves" del 21 de Marzo de 2012

lunes, 23 de enero de 2012

El Desprecio Político al Funcionario

- FRANCISCO J. BASTIDA CATEDRÁTICO DE DERECHO CONSTITUCIONAL es el autor de esta carta que se publica en lne.es :


  Con el funcionariado está sucediendo lo mismo que con la crisis económica. Las víctimas son presentadas como culpables y los auténticos culpables se valen de su poder para desviar responsabilidades, metiéndoles mano al bolsillo y al horario laboral de quienes inútilmente proclaman su inocencia. Aquí, con el agravante de que al ser unas víctimas selectivas, personas que trabajan para la Administración pública, el resto de la sociedad también las pone en el punto de mira, como parte de la deuda que se le ha venido encima y no como una parte más de quienes sufren la crisis. La bajada salarial y el incremento de jornada de los funcionarios se aplaude de manera inmisericorde, con la satisfecha sonrisa de los gobernantes por ver ratificada su decisión.

Detrás de todo ello hay una ignorancia supina del origen del funcionariado. Se envidia de su status -y por eso se critica- la estabilidad que ofrece en el empleo, lo cual en tiempos de paro y de precariedad laboral es comprensible; pero esta permanencia tiene su razón de ser en la garantía de independencia de la Administración respecto de quien gobierne en cada momento; una garantía que es clave en el Estado de derecho.
En coherencia, se establece constitucionalmente la igualdad de acceso a la función pública, conforme al mérito y a la capacidad de los concursantes. La expresión de ganar una plaza «en propiedad» responde a la idea de que al funcionario no se le puede «expropiar» o privar de su empleo público, sino en los casos legalmente previstos y nunca por capricho del político de turno. Cierto que no pocos funcionarios consideran esa «propiedad» en términos patrimoniales y no funcionales y se apoyan en ella para un escaso rendimiento laboral, a veces con el beneplácito sindical; pero esto es corregible mediante la inspección, sin tener que alterar aquella garantía del Estado de derecho.


Los que más contribuyen al desprecio de la profesionalidad del funcionariado son los políticos cuando acceden al poder. Están tan acostumbrados a medrar en el partido a base de lealtades y sumisiones personales, que cuando llegan a gobernar no se fían de los funcionarios que se encuentran. Con frecuencia los ven como un obstáculo a sus decisiones, como burócratas que ponen objeciones y controles legales a quienes piensan que no deberían tener límites por ser representantes de la soberanía popular. En caso de conflicto, la lealtad del funcionario a la ley y a su función pública llega a interpretarse por el gobernante como una deslealtad personal hacia él e incluso como una oculta estrategia al servicio de la oposición. Para evitar tal escollo han surgido, cada vez en mayor número, los cargos de confianza al margen de la Administración y de sus tablas salariales; también se ha provocado una hipertrofia de cargos de libre designación entre funcionarios, lo que ha suscitado entre éstos un interés en alinearse políticamente para acceder a puestos relevantes, que luego tendrán como premio una consolidación del complemento salarial de alto cargo. El deseo de crear un funcionariado afín ha conducido a la intromisión directa o indirecta de los gobernantes en procesos de selección de funcionarios, influyendo en la convocatoria de plazas, la definición de sus perfiles y temarios e incluso en la composición de los tribunales. Este modo clientelar de entender la Administración, en sí mismo una corrupción, tiene mucho que ver con la corrupción económico-política conocida y con el fallo en los controles para atajarla.

Estos gobernantes de todos los colores políticos, pero sobre todo los que se tildan de liberales, son los que, tras la perversión causada por ellos mismos en la función pública, arremeten contra la tropa funcionarial, sea personal sanitario, docente o puramente administrativo. Si la crisis es general, no es comprensible que se rebaje el sueldo sólo a los funcionarios y, si lo que se quiere es gravar a los que tienen un empleo, debería ser una medida general para todos los que perciben rentas por el trabajo sean de fuente pública o privada. Con todo, lo más sangrante no es el recorte económico en el salario del funcionario, sino el insulto personal a su dignidad. Pretender que trabaje media hora más al día no resuelve ningún problema básico ni ahorra puestos de trabajo, pero sirve para señalarle como persona poco productiva. Reducir los llamados «moscosos» o días de libre disposición -que nacieron en parte como un complemento salarial en especie ante la pérdida de poder adquisitivo- no alivia en nada a la Administración, ya que jamás se ha contratado a una persona para sustituir a quien disfruta de esos días, pues se reparte el trabajo entre los compañeros. La medida sólo sirve para crispar y desmotivar a un personal que, además de ver cómo se le rebaja su sueldo, tiene que soportar que los gobernantes lo estigmaticen como una carga para salir de la crisis. Pura demagogia para dividir a los paganos. En contraste, los políticos en el poder no renuncian a sus asesores ni a ninguno de sus generosos y múltiples emolumentos y prebendas, que en la mayoría de los casos jamás tendrían ni en la Administración ni en la empresa privada si sólo se valorasen su mérito y capacidad. Y lo grave es que no hay propósito de enmienda. No se engañen, la crisis no ha corregido los malos hábitos; todo lo más, los ha frenado por falta de financiación o, simplemente, ha forzado a practicarlos de manera más discreta