La Utopía

Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.

¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar
.
(Ventana sobre la Utopia. Eduardo Galeano.

CREO EN LA UTOPIA PORQUE LA REALIDAD ME PARECE IMPOSIBLE
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lunes, 5 de septiembre de 2016

Fallece Ari Benedé

- El pasado viernes fallecía en Barcelona Ari Benede,  de 18 años, enferma de leucemia linfoblastica aguda  e impulsora del Proyecto ARI (Assistencia Recerca Intensiva)
 Ariana y su familia son el alma del Proyecto ARI, una iniciativa que recauda fondos para poder implantar la terapia CAR-T en España, solo disponible en Estados Unidos , para combatir la leucemia, basada en antigenos modificados .

    
Ariana fue diagnosticada con 13 años y durante los últimos cinco no solo ha convivido con esta grave enfermedad, también ha sido capaz de convertirla en una causa para que todas las personas que la padecen puedan afrontarla con las máximas garantías.
El CART consiste en extraer  los linfocitos, modificarlos en el laboratorio y reintroducirlos en el cuerpo del paciente para que sean capaces de destruir con más precisión las células cancerígenas.
Los resultados médicos obtenidos en Estados Unidos han demostrado que esta terapia resulta efectiva en un 85% de los pacientes jóvenes y en un 50% de los más adultos. Unas cifras extraordinarias que hicieron que Ari y su madre, Àngela Jover, se preguntaran por qué no terminaba de llegar a España. Faltaba dinero y eso es algo que el Proyecto Ari se propuso solucionar. La terapia, ya a punto de  instaurarse en el Clinic de Barcelona ya lo hará sin ella
  Vaya este pequeño post en su homenaje y en el de todos los enfermos que se enfrentan con coraje y valor frente al Cáncer del tipo que sea y nos dejan un legado que debemos recoger para hacer sus sueños realidad , para los que les sigan.


domingo, 18 de marzo de 2012

Si volviera a vivir.........

-  .
SI YO TUVIERA MI VIDA PARA VIVIRLA DE NUEVO -
por Erma Bombeck (escrito después que ella descubriera que se estaba muriendo de cáncer).


Me habría ido a la cama cuando estaba enferma en vez de creer que la tierra se detendría si yo no estaba  en ella al día siguiente
Hubiera encendido la vela rosada en forma de rosa antes de que se derritiera guardada en el armario.

Habría invitado a mis amigos a cenar
sin importarme la suciedad de la alfombra y el sofá desordenado.
Habría comido las palomitas de maíz en el "salón de las visitas" y me habría preocupado menos del engorro que suponía cuando alguien quería encender el fuego en la chimenea.
  
Habría dado mi  tiempo para escuchar a mi abuelo
divagando sobre su juventud.
 
Habría compartido más el día a día con mi marido que con la oficina.
 
Me habría sentado en el prado sin importar las manchas de la hierba.
Habría llorado y reído menos viendo televisión y

más mientras vivía la vida.
 
En lugar de evitar los malestares de los nueve meses de embarazo, habría atesorado cada momento y comprendido que la maravilla que crecía dentro de mi, era mi única oportunidad en la vida de asistir a Dios en un milagro.



Cuando mis hijos me besasen impetuosamente, nunca habría dicho "cuidado, estoy ocupada, ahora ve y lávate para la cena", Habría habido mas "te quiero" y más "lo siento" 

Pero sobre todo, quiero darle otra oportunidad a la vida, quiero aprovechar cada minuto. Mirar las cosas y realmente verlas... vivirlas y nunca volver atrás. ¡DEJAR DE PREOCUPARME POR LAS COSAS PEQUEÑAS Y COMENZAR A PREOCUPARME POR LAS COSAS BELLAS QUE SI IMPORTAN!!! 

No te preocupes sobre a quién no le agradas, quién tiene más o quien hace qué. En lugar de eso, atesoremos las relaciones que tenemos con aquellos que de verdad nos quieren.

viernes, 24 de diciembre de 2010

-EL OASIS. Un cuento de Navidad para el cambio



Érase una vez un explorador que había iniciado un hermoso viaje.
Un día se cruzó con una caravana que viajaba por el desierto, y se unió a ella para hacer más cómodo su viaje.
Durante el día tenía que soportar un fuerte calor, y por la noche el
frío intenso del desierto, pero también podía apreciar la belleza de las dunas y del cielo estrellado de la noche.
La caravana avanzaba lentamente, sin detenerse, paso a paso, duna a duna. Era una caravana silenciosa donde todos iban muy cubiertos para protegerse del viento y de la arena. Sin embargo, sentía la cercanía de sus compañeros de viaje en las breves miradas que se cruzaban entre ellos, unas miradas concentradas, fuertes, y de profunda determinación.
Y la caravana continuaba avanzando paso a paso, duna a duna.
- Árboles, allí hay árboles – gritó emocionado el explorador.
- Es un hermoso Oasis – comentó una mujer de la caravana – podremos descansar y reponer fuerzas antes de continuar el viaje.
El Oasis era el lugar más hermoso que había visto el explorador.
Acamparon entre los árboles y las palmeras, y se fueron a bañar al estanque. Por unos momentos se olvidaron del desierto y de su viaje.
Las noches eran maravillosas. Tumbados bajo el cielo estrellado, el silencio de la noche era acompañado por la conversación entre amigos de viaje. Unos días inolvidables, llenos de paz, sin peligros, sin preocupaciones, todos bajo la protección del Oasis.
Pero llegó el día en que había que partir.
Esa noche, el explorador pensaba, ¿por qué tengo que irme?, aquí tengo todo lo que necesito. Y decidió quedarse en el Oasis.
Por la mañana todos partieron, menos el explorador. Disfrutó de muchos días felices. Otros viajeros vinieron y también continuaron su viaje, pero él permaneció en el Oasis.
Una tarde sintió un escalofrío, había un viento más caluroso. Miró a lo lejos, solo arena y dunas, nada más. Sintió miedo por primera vez desde que llegó. Esa noche no durmió bien, tuvo un sueño agitado,
con preocupaciones, en él veía que el agua del estanque se agotaba, los árboles se secaban, y la arena del desierto ocultaba el Oasis.
Por la mañana fue a bañarse y se miró en el agua, observó su barba, su rostro y sus ojos, que habían perdido brillo, habían perdido vida.
El temor y la preocupación se habían ido adueñando de su ser, como en su sueño el desierto se adueñaba del Oasis.

- No puedo irme ahora, y perder todo esto, y si no encuentro otro Oasis, todo es tan incierto – se decía a sí mismo.
Recordó a sus compañeros de viaje y se preguntó dónde estarían, y si habrían encontrado otros Oasis en su largo viaje.
- Quizás debí haberme ido con ellos, y ahora estoy aquí, solo - pensaba.
Durante todo el día estuvo inquieto y temeroso, pero al atardecer se quedó observando como el sol se ponía lentamente, y pensó:
- Te vas y me dejas, pero sé que mañana estarás aquí de nuevo conmigo - y saludó al fiel Sol que siempre se iba y siempre volvía.
Se sentó bajo uno de los árboles cercanos al estanque y recordó una antigua técnica para concentrarse, para detener la agitación de su mente, y así poder ver con mayor claridad lo que tenía que hacer.
- Sentado con la espalda recta, en posición cómoda y relajada, para que el cuerpo no me moleste mientras me concentro. Mis manos sobre el regazo, mis ojos cerrados, y mi mente observando con calma mi respiración. Observo como el aire entra y como el aire sale. Mi respiración natural, sin forzar. Observo mi respiración hasta que mi mente se quede en calma, como el agua de este estanque.
Veo mis pensamientos pasar como nubes, y les dejo ir. Estoy aquí, sentado y en calma, observando mi respiración – se dijo a sí mismo.
Toda la noche se quedó sentado hasta que su mente se silenció, y pudo escuchar la voz de su interior. Entonces recordó el motivo de su viaje, y que había olvidado por el espejismo de este hermoso Oasis.
El Oasis había sido como una trampa, porque al olvidarse de sus profundas convicciones había perdido la fuerza que de ellas recibía.




Al salir de su concentración, antes del amanecer, fue consciente de toda la vida que aún le quedaba por vivir.
El Oasis sólo era una etapa más.
Y vio como el Sol comenzaba a iluminar de nuevo el desierto, y hacia él se dirigió, con paso firme, dispuesto a avanzar, dispuesto a vivir.
DEDICATORIA
Este cuento está dedicado a todos aquellos, hombres y mujeres, que  están en dificultades.
“A veces el destino semeja un árbol frutal en invierno. ¿Quién pensaría que esas ramas reverdecerán y florecerán?. Más esperamos que así sea, y sabemos que así será” (Goethe)

Gracias a mis amigos Maxi y Ana por su  mensaje.
FELIZ NAVIDAD  A TODOS . GRACIAS POR VUESTROS COMENTARIOS Y APORTACIONES Y QUE EL PROXIMO AÑO SEA BALSÁMICO PARA VOSOTROS.