- Casi todos estos días estamos de mal humor con tantas especulaciones, rumores, bulos .........que no anuncian más que catástrofes en nuestro ámbito de la sanidad con los ajustes que se cree que van a hacer. Hablaremos un día de la crispación que produce la falta de información y que ya cansa un poco, por no decir que puede empezar a dar paso al cabreo y/o a la furia por las medidas absurdas que se rumorea quieren imponer. Por éso me he acordado de éste vídeo que nos dá la solución: simplemente PARALO, NO HAGAMOS CASO A LOS RUMORES Y ESPEREMOS LOS HECHOS REALES PARA VALORARLOS Y TOMAR DECISIONES. Y , en cualquier caso , no perdamos de vista el humor, es necesario para valorar todo con la debida distancia:
La Utopía
Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.
¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar.
(Ventana sobre la Utopia. Eduardo Galeano.
CREO EN LA UTOPIA PORQUE LA REALIDAD ME PARECE IMPOSIBLE
Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.
¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar.
(Ventana sobre la Utopia. Eduardo Galeano.
CREO EN LA UTOPIA PORQUE LA REALIDAD ME PARECE IMPOSIBLE
martes, 31 de enero de 2012
lunes, 30 de enero de 2012
La Sociedad Saciada
- Pedro Cavadas, el prestigioso Cirujano español , que realizó el primer transplante de cara en España, descubrió el sentido de la vida y la esencia de ser médico , a la vuelta de un viaje a Kenia con el fin de ayudar a algunos . De ese viaje volvió otro Pedro Cavadas. Uno más consciente y comprometido. La muerte de uno de sus hermanos en un accidente de tráfico fue la desgracia que terminó de “abrirle los ojos” y le ayudó a ver más allá de sus cuentas bancarias. “Nadie ha pagado una entrada más cara por nacer en el hemisferio Norte”, ha dicho alguna vez el doctor.
A raíz de estos acontecimientos fue incapaz de volver a conducir su Porsche, ni ninguno de sus otros vehículos de coleccionista. Tanto él como el resto de su familia vendieron sus coches de lujo y se metieron de lleno en un proyecto de ayuda para África. De ahí nació la fundación Pedro Cavadas, que se nutre económicamente en un 99 % de las operaciones privadas del doctor y del estudio de los arquitectos Virginia y Eduardo Cavadas; tan sólo el uno por ciento restante corresponde a donativos.
Este extraordinario colega, da brillo continuamente a la quintaesencia de la profesión, y es capaz de albergar en su propia casa y la de sus familiares a los niños que él mismo se trae para operarles, mientras se recuperan.
Una de las reflexiones que hace es la siguiente:
"En las zonas duras del planeta, la gente no está de mala hostia todo el día. Al revés, lo pasan mal, pero los ratitos en que no lo pasan mal están alegres. Bailan, cantan. ¿Cómo es esto posible? En Occidente lo tenemos casi todo, o eso nos hacen creer, y estamos de mala leche todo el tiempo".
"Es la cirugía de las sociedades saciadas. Cuando alguien está saciado, tiene más comida de la que puede comer, más música de la que puede oír, más placer del que puede experimentar, entonces se empieza a preocupar por la puntita de la nariz o el michelín. Cuando la gente tiene vidas duras, y la mayoría de la humanidad las tiene, no se preocupa de eso. Y no es tan infeliz. AL REVÉS."
A raíz de estos acontecimientos fue incapaz de volver a conducir su Porsche, ni ninguno de sus otros vehículos de coleccionista. Tanto él como el resto de su familia vendieron sus coches de lujo y se metieron de lleno en un proyecto de ayuda para África. De ahí nació la fundación Pedro Cavadas, que se nutre económicamente en un 99 % de las operaciones privadas del doctor y del estudio de los arquitectos Virginia y Eduardo Cavadas; tan sólo el uno por ciento restante corresponde a donativos.
Este extraordinario colega, da brillo continuamente a la quintaesencia de la profesión, y es capaz de albergar en su propia casa y la de sus familiares a los niños que él mismo se trae para operarles, mientras se recuperan.
Una de las reflexiones que hace es la siguiente:
"En las zonas duras del planeta, la gente no está de mala hostia todo el día. Al revés, lo pasan mal, pero los ratitos en que no lo pasan mal están alegres. Bailan, cantan. ¿Cómo es esto posible? En Occidente lo tenemos casi todo, o eso nos hacen creer, y estamos de mala leche todo el tiempo".
"Es la cirugía de las sociedades saciadas. Cuando alguien está saciado, tiene más comida de la que puede comer, más música de la que puede oír, más placer del que puede experimentar, entonces se empieza a preocupar por la puntita de la nariz o el michelín. Cuando la gente tiene vidas duras, y la mayoría de la humanidad las tiene, no se preocupa de eso. Y no es tan infeliz. AL REVÉS."
sábado, 28 de enero de 2012
No lo olvides
- En la película Invictus, el extraordinario presidente Nelson Mandela nos recuerda este poema , lleno de claves para afrontar tiempos como éstos, donde los derrotistas y los "colaboracionistas" siguen pensando sólo en ellos. Tomemos nota y tengámoslo siempre presente: es una buena forma de salir airosos de esta situación que amenaza más nuestros principios que nuestro futuro:
Invictus
Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.
William Ernest Henley.
jueves, 26 de enero de 2012
¿Se podría procesar a los Políticos Corruptos?
- En un artículo , en el diario El Mundo , que recomiendo leer atentamente, el ex presidente del Tribunal de Cuentas Vasco, nos aclara que ,si nos organizamos y exigimos responsabilidades a los políticos que han despilfarrado a lo grande el dinero público y nos han dejado con cinco millones de parados y con el ajuste de sueldos que estamos padeciendo, además de los dos años que nos esperan, éstos políticos podrían tener que responder de un delito tipificado en el Código Penal. A muchos nos extraña que no se les haya exigido responsabilidad penal alguna a éstos derrochadores y sin embargo se estén quejando continuamente de la herencia recibida para justificar los recortes a sueldos y complementos de los empleados públicos y para no pagar a proveedores varios con el consiguiente riesgo de quiebra de muchas empresas.
El Artículo 433 del mencionado Código Penal dice así:
La autoridad o funcionario público que destinare a usos ajenos a la función pública los caudales o efectos puestos a su cargo por razón de sus funciones, incurrirá en la pena de multa de seis a doce meses, y suspensión de empleo o cargo público por tiempo de seis meses a tres años. Si el culpable no reintegrara el importe de lo distraído dentro de los diez días siguientes al de la incoación del proceso, se le impondrán las penas del artículo anterior.
Personalmente , le veo la pega de que si el político de turno apela a que todo lo ha destinado a la función pública se puede ir de rositas. De todas formas, aquí en Castilla La Mancha deberían rendir cuentas por el tema del Aeropuerto "fantasma" que benefició a los amiguetes del Sr. Barreda con el visto bueno de consejeros de la caja tanto del PSOE como del PP, y ésto no es uso público , que yo sepa, así como de otras muchas facturas no aclaradas aún y que nos han llevado a la bancarrota. ¡ Joder ,Qué tropa! como decía Romanones
Mirad algunas de estas obras públicas en las que han gastado el dinero unos y otros:
El Artículo 433 del mencionado Código Penal dice así:
La autoridad o funcionario público que destinare a usos ajenos a la función pública los caudales o efectos puestos a su cargo por razón de sus funciones, incurrirá en la pena de multa de seis a doce meses, y suspensión de empleo o cargo público por tiempo de seis meses a tres años. Si el culpable no reintegrara el importe de lo distraído dentro de los diez días siguientes al de la incoación del proceso, se le impondrán las penas del artículo anterior.
Personalmente , le veo la pega de que si el político de turno apela a que todo lo ha destinado a la función pública se puede ir de rositas. De todas formas, aquí en Castilla La Mancha deberían rendir cuentas por el tema del Aeropuerto "fantasma" que benefició a los amiguetes del Sr. Barreda con el visto bueno de consejeros de la caja tanto del PSOE como del PP, y ésto no es uso público , que yo sepa, así como de otras muchas facturas no aclaradas aún y que nos han llevado a la bancarrota. ¡ Joder ,Qué tropa! como decía Romanones
Mirad algunas de estas obras públicas en las que han gastado el dinero unos y otros:
Derroche a manos llenas
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miércoles, 25 de enero de 2012
La Técnica del Salami
- ¡Cómo es posible que la A. primaria haya ido perdiendo parte de sus "territorios" de competencias de forma que le quedan la burocracia, los enfermos pluripatológicos que no son "rentables" para el hospital y además en un entorno hostil y sin nuevas tecnologias de apoyo al diagnóstico?
Que cada uno valore lo que hace cada día, lo que deriva, las áreas competenciales en que puede mejorar en beneficio de sus pacientes y probablemente impidamos que sigan cortando ........lonchas de Salami de nuestro tronco de conocimiento que forma nuestra especialidad.
.La técnica del Salami en la Negociación
Fue Mátyas Rákosis, Secretario General del Partido Comunista Húngaro, quien la bautizó así:
“Cuando uno quiere apoderarse de un salami que sus oponentes están defendiendo a capa y espada, no lo debe tomar. Debe empezar por llevarse una rebanada pequeñísima. El propietario del salami casi no se dará cuenta de ello o, por lo menos, no le importará demasiado. Al día siguiente hay que llevarse otra, y después otra y otra. De esta manera, poco a poco, el salami pasará a su posesión.
Que cada uno valore lo que hace cada día, lo que deriva, las áreas competenciales en que puede mejorar en beneficio de sus pacientes y probablemente impidamos que sigan cortando ........lonchas de Salami de nuestro tronco de conocimiento que forma nuestra especialidad.
.La técnica del Salami en la Negociación
Fue Mátyas Rákosis, Secretario General del Partido Comunista Húngaro, quien la bautizó así:
“Cuando uno quiere apoderarse de un salami que sus oponentes están defendiendo a capa y espada, no lo debe tomar. Debe empezar por llevarse una rebanada pequeñísima. El propietario del salami casi no se dará cuenta de ello o, por lo menos, no le importará demasiado. Al día siguiente hay que llevarse otra, y después otra y otra. De esta manera, poco a poco, el salami pasará a su posesión.
lunes, 23 de enero de 2012
El Desprecio Político al Funcionario
- FRANCISCO J. BASTIDA CATEDRÁTICO DE DERECHO CONSTITUCIONAL es el autor de esta carta que se publica en lne.es :
Con el funcionariado está sucediendo lo mismo que con la crisis económica. Las víctimas son presentadas como culpables y los auténticos culpables se valen de su poder para desviar responsabilidades, metiéndoles mano al bolsillo y al horario laboral de quienes inútilmente proclaman su inocencia. Aquí, con el agravante de que al ser unas víctimas selectivas, personas que trabajan para la Administración pública, el resto de la sociedad también las pone en el punto de mira, como parte de la deuda que se le ha venido encima y no como una parte más de quienes sufren la crisis. La bajada salarial y el incremento de jornada de los funcionarios se aplaude de manera inmisericorde, con la satisfecha sonrisa de los gobernantes por ver ratificada su decisión.
Detrás de todo ello hay una ignorancia supina del origen del funcionariado. Se envidia de su status -y por eso se critica- la estabilidad que ofrece en el empleo, lo cual en tiempos de paro y de precariedad laboral es comprensible; pero esta permanencia tiene su razón de ser en la garantía de independencia de la Administración respecto de quien gobierne en cada momento; una garantía que es clave en el Estado de derecho.
En coherencia, se establece constitucionalmente la igualdad de acceso a la función pública, conforme al mérito y a la capacidad de los concursantes. La expresión de ganar una plaza «en propiedad» responde a la idea de que al funcionario no se le puede «expropiar» o privar de su empleo público, sino en los casos legalmente previstos y nunca por capricho del político de turno. Cierto que no pocos funcionarios consideran esa «propiedad» en términos patrimoniales y no funcionales y se apoyan en ella para un escaso rendimiento laboral, a veces con el beneplácito sindical; pero esto es corregible mediante la inspección, sin tener que alterar aquella garantía del Estado de derecho.
Los que más contribuyen al desprecio de la profesionalidad del funcionariado son los políticos cuando acceden al poder. Están tan acostumbrados a medrar en el partido a base de lealtades y sumisiones personales, que cuando llegan a gobernar no se fían de los funcionarios que se encuentran. Con frecuencia los ven como un obstáculo a sus decisiones, como burócratas que ponen objeciones y controles legales a quienes piensan que no deberían tener límites por ser representantes de la soberanía popular. En caso de conflicto, la lealtad del funcionario a la ley y a su función pública llega a interpretarse por el gobernante como una deslealtad personal hacia él e incluso como una oculta estrategia al servicio de la oposición. Para evitar tal escollo han surgido, cada vez en mayor número, los cargos de confianza al margen de la Administración y de sus tablas salariales; también se ha provocado una hipertrofia de cargos de libre designación entre funcionarios, lo que ha suscitado entre éstos un interés en alinearse políticamente para acceder a puestos relevantes, que luego tendrán como premio una consolidación del complemento salarial de alto cargo. El deseo de crear un funcionariado afín ha conducido a la intromisión directa o indirecta de los gobernantes en procesos de selección de funcionarios, influyendo en la convocatoria de plazas, la definición de sus perfiles y temarios e incluso en la composición de los tribunales. Este modo clientelar de entender la Administración, en sí mismo una corrupción, tiene mucho que ver con la corrupción económico-política conocida y con el fallo en los controles para atajarla.
Estos gobernantes de todos los colores políticos, pero sobre todo los que se tildan de liberales, son los que, tras la perversión causada por ellos mismos en la función pública, arremeten contra la tropa funcionarial, sea personal sanitario, docente o puramente administrativo. Si la crisis es general, no es comprensible que se rebaje el sueldo sólo a los funcionarios y, si lo que se quiere es gravar a los que tienen un empleo, debería ser una medida general para todos los que perciben rentas por el trabajo sean de fuente pública o privada. Con todo, lo más sangrante no es el recorte económico en el salario del funcionario, sino el insulto personal a su dignidad. Pretender que trabaje media hora más al día no resuelve ningún problema básico ni ahorra puestos de trabajo, pero sirve para señalarle como persona poco productiva. Reducir los llamados «moscosos» o días de libre disposición -que nacieron en parte como un complemento salarial en especie ante la pérdida de poder adquisitivo- no alivia en nada a la Administración, ya que jamás se ha contratado a una persona para sustituir a quien disfruta de esos días, pues se reparte el trabajo entre los compañeros. La medida sólo sirve para crispar y desmotivar a un personal que, además de ver cómo se le rebaja su sueldo, tiene que soportar que los gobernantes lo estigmaticen como una carga para salir de la crisis. Pura demagogia para dividir a los paganos. En contraste, los políticos en el poder no renuncian a sus asesores ni a ninguno de sus generosos y múltiples emolumentos y prebendas, que en la mayoría de los casos jamás tendrían ni en la Administración ni en la empresa privada si sólo se valorasen su mérito y capacidad. Y lo grave es que no hay propósito de enmienda. No se engañen, la crisis no ha corregido los malos hábitos; todo lo más, los ha frenado por falta de financiación o, simplemente, ha forzado a practicarlos de manera más discreta
Con el funcionariado está sucediendo lo mismo que con la crisis económica. Las víctimas son presentadas como culpables y los auténticos culpables se valen de su poder para desviar responsabilidades, metiéndoles mano al bolsillo y al horario laboral de quienes inútilmente proclaman su inocencia. Aquí, con el agravante de que al ser unas víctimas selectivas, personas que trabajan para la Administración pública, el resto de la sociedad también las pone en el punto de mira, como parte de la deuda que se le ha venido encima y no como una parte más de quienes sufren la crisis. La bajada salarial y el incremento de jornada de los funcionarios se aplaude de manera inmisericorde, con la satisfecha sonrisa de los gobernantes por ver ratificada su decisión.
Detrás de todo ello hay una ignorancia supina del origen del funcionariado. Se envidia de su status -y por eso se critica- la estabilidad que ofrece en el empleo, lo cual en tiempos de paro y de precariedad laboral es comprensible; pero esta permanencia tiene su razón de ser en la garantía de independencia de la Administración respecto de quien gobierne en cada momento; una garantía que es clave en el Estado de derecho.
En coherencia, se establece constitucionalmente la igualdad de acceso a la función pública, conforme al mérito y a la capacidad de los concursantes. La expresión de ganar una plaza «en propiedad» responde a la idea de que al funcionario no se le puede «expropiar» o privar de su empleo público, sino en los casos legalmente previstos y nunca por capricho del político de turno. Cierto que no pocos funcionarios consideran esa «propiedad» en términos patrimoniales y no funcionales y se apoyan en ella para un escaso rendimiento laboral, a veces con el beneplácito sindical; pero esto es corregible mediante la inspección, sin tener que alterar aquella garantía del Estado de derecho.
Los que más contribuyen al desprecio de la profesionalidad del funcionariado son los políticos cuando acceden al poder. Están tan acostumbrados a medrar en el partido a base de lealtades y sumisiones personales, que cuando llegan a gobernar no se fían de los funcionarios que se encuentran. Con frecuencia los ven como un obstáculo a sus decisiones, como burócratas que ponen objeciones y controles legales a quienes piensan que no deberían tener límites por ser representantes de la soberanía popular. En caso de conflicto, la lealtad del funcionario a la ley y a su función pública llega a interpretarse por el gobernante como una deslealtad personal hacia él e incluso como una oculta estrategia al servicio de la oposición. Para evitar tal escollo han surgido, cada vez en mayor número, los cargos de confianza al margen de la Administración y de sus tablas salariales; también se ha provocado una hipertrofia de cargos de libre designación entre funcionarios, lo que ha suscitado entre éstos un interés en alinearse políticamente para acceder a puestos relevantes, que luego tendrán como premio una consolidación del complemento salarial de alto cargo. El deseo de crear un funcionariado afín ha conducido a la intromisión directa o indirecta de los gobernantes en procesos de selección de funcionarios, influyendo en la convocatoria de plazas, la definición de sus perfiles y temarios e incluso en la composición de los tribunales. Este modo clientelar de entender la Administración, en sí mismo una corrupción, tiene mucho que ver con la corrupción económico-política conocida y con el fallo en los controles para atajarla.
Estos gobernantes de todos los colores políticos, pero sobre todo los que se tildan de liberales, son los que, tras la perversión causada por ellos mismos en la función pública, arremeten contra la tropa funcionarial, sea personal sanitario, docente o puramente administrativo. Si la crisis es general, no es comprensible que se rebaje el sueldo sólo a los funcionarios y, si lo que se quiere es gravar a los que tienen un empleo, debería ser una medida general para todos los que perciben rentas por el trabajo sean de fuente pública o privada. Con todo, lo más sangrante no es el recorte económico en el salario del funcionario, sino el insulto personal a su dignidad. Pretender que trabaje media hora más al día no resuelve ningún problema básico ni ahorra puestos de trabajo, pero sirve para señalarle como persona poco productiva. Reducir los llamados «moscosos» o días de libre disposición -que nacieron en parte como un complemento salarial en especie ante la pérdida de poder adquisitivo- no alivia en nada a la Administración, ya que jamás se ha contratado a una persona para sustituir a quien disfruta de esos días, pues se reparte el trabajo entre los compañeros. La medida sólo sirve para crispar y desmotivar a un personal que, además de ver cómo se le rebaja su sueldo, tiene que soportar que los gobernantes lo estigmaticen como una carga para salir de la crisis. Pura demagogia para dividir a los paganos. En contraste, los políticos en el poder no renuncian a sus asesores ni a ninguno de sus generosos y múltiples emolumentos y prebendas, que en la mayoría de los casos jamás tendrían ni en la Administración ni en la empresa privada si sólo se valorasen su mérito y capacidad. Y lo grave es que no hay propósito de enmienda. No se engañen, la crisis no ha corregido los malos hábitos; todo lo más, los ha frenado por falta de financiación o, simplemente, ha forzado a practicarlos de manera más discreta
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