- Uno de los dramas añadidos al conjunto de calamidades y sufrimientos de esta pandemia por Co Vid 19, ha sido el de las familias que no han podido acompañar a sus miembros que fallecían en los hospitales sin poder estar cerca de ellos en un momento significativo de su existencia y que dejará , sin duda , secuelas psicológicas en estas personas.
Nunca he podido entender esta decisión. No hay ningún argumento que pueda sostenerla. No puedo concebir cómo no se han podido tener EPI adecuados y suficientes en los hospitales para haber permitido que al menos un familiar pudiera haber entrado a las UCI ó a las habitaciones donde su familiar estaba agonizando.
Claro que sería difícil explicar que hubiera habido EPI adecuados para los familares que pudieran acompañar a sus deudos mientras no había EPI para los sanitarios que estaban y estamos enfrentándonos a la enfermedad tras ya dos meses desde que se declarase el estado de alarma. Pero es que son inconcebibles ambas cosas. Un país que se dice avanzado, moderno, con el que dice el mejor sistema sanitario del mundo permita que sigamos sin los EPI adecuados los profesionales que nos enfrentamos cada día contra este virus que tanto sufrimiento está y va a seguir causando y que tampoco se haya preocupado de proporcionar EPI adecuados y suficientes para mitigar el dolor por la muerte de un ser querido permitiendo la cercanía de un familiar que hubiese trasmitido serenidad al resto de la familia que sabría que su padre, madre , herman@, abuel@, espos@.... no había muerto sólo en una dependencia de un hospital , lejos de los suyos, aún con la cercanía de los sanitarios que siempre cojemos de la mano al paciente en ese último trance y les cerramos los ojos con una lágrima que a veces se nos escapa, furtiva por nuestra mejilla mientras sabemos que esa persona se ha ido y que detrás tiene una familia a quien vamos a tener que comunicar que su familiar se ha ido para siempre.
¿ Y todo ésto por no comprar EPI adecuados en número suficiente ? ¿Alguien lo entiende?
Aún no he oído que esto vaya a cambiar a ninguna de nuestras llamadas Autoridades Sanitarias, que algún día tendrán que responder de estas barbaridades fuera de toda responsabilidad, ética y humanismo.
La Utopía
Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.
¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar.
(Ventana sobre la Utopia. Eduardo Galeano.
CREO EN LA UTOPIA PORQUE LA REALIDAD ME PARECE IMPOSIBLE
Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.
¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar.
(Ventana sobre la Utopia. Eduardo Galeano.
CREO EN LA UTOPIA PORQUE LA REALIDAD ME PARECE IMPOSIBLE
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jueves, 30 de abril de 2020
sábado, 21 de enero de 2017
OTRA VERGUENZA EN EL SISTEMA. La Dra Lalanda expedientada
- Conocí a Mónica Lalanda en un Curso de Expertos en Etica Médica que realizamos en la OMC con otros compañeros de toda España. Es una persona que no deja indiferente, participativa, inteligente, honesta y valiente a la hora de emitir sus opiniones. Archiconocida en las redes sociales por haber mantenido un blog en el diario el MUNDO y posteriormente su blog actual Médico a cuadros en el que publicó una entrada en Agosto pasado cuando dejaba su puesto de trabajo y denunciaba en su blog las caóticas condiciones en las que trabajaba en el Servicio de Urgencias del Hospital de Segovia, que no son diferentes de las que tenemos muchísimos profesionales del SNS pero que muchos callan ó por hartura y burn-out ó por indiferencia ó por temor a represalias por parte de los que no tienen plaza fija.
Pues bién , la Dra Lalanda ha sido Expedientada por su Colegio de Médicos a instancias de una denuncia por parte del Jefe de Urgencias de dicho hospital y de otros 12 médicos del Servicio de Urgencias que se sintiero "maltratados por el post en el que denunciaba su situación y que paso a copiar más abajo:
He renunciado a mi contrato de guardias.
He renunciado a la explotación laboral sangrante y despiadada.
He renunciado a la esclavitud de un sistema sanitario absurdo que trata a sus profesionales como basura.
He renunciado al pisoteo de un jefe que, como tantos otros en la medicina española, maneja su servicio como si fuera su cortijo. Un jefe que no lidera, tiraniza.
He renunciado a trabajar en un sistema con médicos de primera que viven a costa de médicos de segunda.
He renunciado a turnos de 24h sin derecho a descanso durante el turno, que ponen en peligro mi salud y sobre todo, la seguridad de mis pacientes.
He renunciado a la inseguridad laboral.
He renunciado a trabajar con excelentes profesionales que, como tantos y tantos miles en el SNS, han ido olvidando lo que fue su orgullo profesional y lo que fue su dignidad laboral y ahora simplemente bajan las orejas con miedo.
He renunciado a un contrato que durante este verano incluye semanas de más de 60 horas, y que no me permite descansar durante los tres meses de máxima afluencia “porque este año no me toca”.
He renunciado al único tipo de contrato que, en la sanidad española, me permite tener tiempo para hacer medicina no asistencial. Eres 100% asistencial o no eres nada.
He renunciado a darme contra la pared porque “aquí siempre se ha hecho así”.
He renunciado a sentirme siempre “diferente”, un bicho raro que tiene la osadía de escribir o dibujar lo que piensa o de protestar contra lo injusto.
He renunciado al maltrato y la indignidad, el agotamiento, la estupidez, el despotismo, el abuso, la mala organización, la falta de planes a medio y largo plazo, la carencia absoluta de solidaridad y profesionalidad a la que nos somete a sus trabajadores el SNS"
¿Alguién que se considere buén profesional no se ha visto reflejado en este escrito (exceptuando claro está a los que han denunciado a la Dra Lalanda?.
Yo me solidarizo conMónica y le envío desde aquí mi apoyo incondicional. También formo parte de la Comisión Deontológica de mi Colegio de Médicos y si este caso hubiese entrado en nuestra Comisión yo hubiese votado en contra de iniciar cualquier expediente porque no sólo no incumple ninguna norma Deontológoca sino que además cumple algunas que normalmente callamos la mayoría . Precisamente al amparo del artículo 37 del Código Deontológico hago esta entrada para defender a una colega que es objeto de un ataque injusto. Aunque el artículo 38.3 indica que las divergencias deben resolverse en el ámbito colegial ó profesional , la Dra Lalanda no entra en detalles concretos para evitar escándalos públicos y sólo expone las razones de su renuncia en un ámbito profesional como es su blog aunque éste sea seguido por muchas otras personas,
Es más, el Jefe de Servicio de Urgencias del hospital de Segovia puede estar incumpliendo el artículo 40. 3 del citad Código Deontológico que habla de que los Jefes de Servicio deben TOLERAR las divergencias de opiniones profesionales entre los miembros de su equipo. ¿Cuantos Jefes deberían ser expedientados por esto?.
Además el artículo 45.2 dice que el médico pondrá en conocimiento de la dirección del Centro las deficiencias de todo orden que perjudiquen la correcta asistencia como así hizo la Dra Lalanda antes de marcharse.
Así pués , todo mi apoyo a la Dra Lalanda en este tema que ni siquiera debería haber pasado de la Comisión Deontológica del Colegio de Médicos de Segovia que esperemos archive la causa para no sancionar a una de las mejores profesionales de España y de su SNS.
Pues bién , la Dra Lalanda ha sido Expedientada por su Colegio de Médicos a instancias de una denuncia por parte del Jefe de Urgencias de dicho hospital y de otros 12 médicos del Servicio de Urgencias que se sintiero "maltratados por el post en el que denunciaba su situación y que paso a copiar más abajo:
QUERIDA EXPLOTACIÓN LABORAL: TE DEJO, NO CUENTES YA CONMIGO.
Estoy en la calle.He renunciado a mi contrato de guardias.
He renunciado a la explotación laboral sangrante y despiadada.
He renunciado a la esclavitud de un sistema sanitario absurdo que trata a sus profesionales como basura.
He renunciado al pisoteo de un jefe que, como tantos otros en la medicina española, maneja su servicio como si fuera su cortijo. Un jefe que no lidera, tiraniza.
He renunciado a trabajar en un sistema con médicos de primera que viven a costa de médicos de segunda.
He renunciado a turnos de 24h sin derecho a descanso durante el turno, que ponen en peligro mi salud y sobre todo, la seguridad de mis pacientes.
He renunciado a la inseguridad laboral.
He renunciado a trabajar con excelentes profesionales que, como tantos y tantos miles en el SNS, han ido olvidando lo que fue su orgullo profesional y lo que fue su dignidad laboral y ahora simplemente bajan las orejas con miedo.
He renunciado a un contrato que durante este verano incluye semanas de más de 60 horas, y que no me permite descansar durante los tres meses de máxima afluencia “porque este año no me toca”.
He renunciado al único tipo de contrato que, en la sanidad española, me permite tener tiempo para hacer medicina no asistencial. Eres 100% asistencial o no eres nada.
He renunciado a darme contra la pared porque “aquí siempre se ha hecho así”.
He renunciado a sentirme siempre “diferente”, un bicho raro que tiene la osadía de escribir o dibujar lo que piensa o de protestar contra lo injusto.
He renunciado al maltrato y la indignidad, el agotamiento, la estupidez, el despotismo, el abuso, la mala organización, la falta de planes a medio y largo plazo, la carencia absoluta de solidaridad y profesionalidad a la que nos somete a sus trabajadores el SNS"
¿Alguién que se considere buén profesional no se ha visto reflejado en este escrito (exceptuando claro está a los que han denunciado a la Dra Lalanda?.
Yo me solidarizo conMónica y le envío desde aquí mi apoyo incondicional. También formo parte de la Comisión Deontológica de mi Colegio de Médicos y si este caso hubiese entrado en nuestra Comisión yo hubiese votado en contra de iniciar cualquier expediente porque no sólo no incumple ninguna norma Deontológoca sino que además cumple algunas que normalmente callamos la mayoría . Precisamente al amparo del artículo 37 del Código Deontológico hago esta entrada para defender a una colega que es objeto de un ataque injusto. Aunque el artículo 38.3 indica que las divergencias deben resolverse en el ámbito colegial ó profesional , la Dra Lalanda no entra en detalles concretos para evitar escándalos públicos y sólo expone las razones de su renuncia en un ámbito profesional como es su blog aunque éste sea seguido por muchas otras personas,
Es más, el Jefe de Servicio de Urgencias del hospital de Segovia puede estar incumpliendo el artículo 40. 3 del citad Código Deontológico que habla de que los Jefes de Servicio deben TOLERAR las divergencias de opiniones profesionales entre los miembros de su equipo. ¿Cuantos Jefes deberían ser expedientados por esto?.
Además el artículo 45.2 dice que el médico pondrá en conocimiento de la dirección del Centro las deficiencias de todo orden que perjudiquen la correcta asistencia como así hizo la Dra Lalanda antes de marcharse.
Así pués , todo mi apoyo a la Dra Lalanda en este tema que ni siquiera debería haber pasado de la Comisión Deontológica del Colegio de Médicos de Segovia que esperemos archive la causa para no sancionar a una de las mejores profesionales de España y de su SNS.
lunes, 19 de enero de 2015
Testamento Vital . Una Oportunidad que deberíamos plantear cada día . ¿Centramos la Medicina en nuestros pacientes?
- ¿Cómo nos enfrentamos los médicos a la muerte? ¿Cuantos de nosotros hablamos del Testamento Vital con nuestros pacientes? ¿ Es ético mantener a cientos de personas en estado vegetativo por no haberles preguntado antes si querían que se les reanimara a toda costa en un momento dado ? Se trata de un tema con múltiples aristas y que cuando nuestra R4 de Familia Rosa Mª Belda la ha presentado en sesión clínica ha suscitado un debate como nunca antes se había producido en nuestro centro.
Os dejo la presentación para que reflexioneis y os pueda servir para dar un giro en nuestras actitudes con los pacientes a los que seguimos durante años sin plantearnos estas cosas nunca. Sólo así podremos cambiar algo en esta realidad que, a día de hoy, no abordamos como deberíamos.
Os dejo la presentación para que reflexioneis y os pueda servir para dar un giro en nuestras actitudes con los pacientes a los que seguimos durante años sin plantearnos estas cosas nunca. Sólo así podremos cambiar algo en esta realidad que, a día de hoy, no abordamos como deberíamos.
domingo, 19 de mayo de 2013
Propuesta cívica
- Es evidente que cuando los políticos han entrado en la gestión de las cajas ha habido un desastre de gestión que ha llevado a la bancarrota a estas entidades y que ha acarreado el rescate con dindero público de estas tropelías, sin que hasta el momento , salvo alguna excepción reciente, hayan pagado con la cárcel sus desamanes.
También es evidente que ahora están metiendo mano a la Educación y a la Sanidad Públicas. ¿ Vamos a esperar también a que las destruyan para reaccionar? Si todos nos mantenemos unidos, respaldamos las iniciativas como la marea blanca madrileña y denunciamos sistemáticamente las barbaridades que quieran cometer, los abusos , la ausencia de suplentes., la ausencia de salientes de guardia, las restricciones y rerasos en prubas complementarias, la falta de asistencia a los inmigrantes.... haremos un frente común infranqueable a estos incompetentes que no tienen más méritos que estar afiliados a un partido sea de uno u otro color.
En Madrid han jubilado de un plumazo a 700 colegas con una carta que es toda una patada en el culo, sin agradecimiento alguno, sin comunicación previa. Sólo para ahorrar algunos euros, sin darse cuenta que perjudican a cientos de pacientes. Si les diéramos la patada a estos politicos basura nos ahorrariamos no sólo dinero sino muchos disgustos.
Hay que empezar a hacer reciclaje de ideas y de la basura, sobre todo de la basura política ó mejor dicho de políticos que son una basura, como Lasquetty en Madrid y otros tantos de otras autonomías, incluidos los que ahora están en la oposición::
Echadle un vistazo a éste vídeo
También es evidente que ahora están metiendo mano a la Educación y a la Sanidad Públicas. ¿ Vamos a esperar también a que las destruyan para reaccionar? Si todos nos mantenemos unidos, respaldamos las iniciativas como la marea blanca madrileña y denunciamos sistemáticamente las barbaridades que quieran cometer, los abusos , la ausencia de suplentes., la ausencia de salientes de guardia, las restricciones y rerasos en prubas complementarias, la falta de asistencia a los inmigrantes.... haremos un frente común infranqueable a estos incompetentes que no tienen más méritos que estar afiliados a un partido sea de uno u otro color.
En Madrid han jubilado de un plumazo a 700 colegas con una carta que es toda una patada en el culo, sin agradecimiento alguno, sin comunicación previa. Sólo para ahorrar algunos euros, sin darse cuenta que perjudican a cientos de pacientes. Si les diéramos la patada a estos politicos basura nos ahorrariamos no sólo dinero sino muchos disgustos.
Hay que empezar a hacer reciclaje de ideas y de la basura, sobre todo de la basura política ó mejor dicho de políticos que son una basura, como Lasquetty en Madrid y otros tantos de otras autonomías, incluidos los que ahora están en la oposición::
Echadle un vistazo a éste vídeo
lunes, 8 de abril de 2013
Ayudar a Morir
- En un diario nacional , se hacen eco de este libro escrito por una Médico Generalista del Reino Unido: Iona Health
Iona nació en Inglaterra, donde estudió medicina. Desde 1975 fue médico generalista en la región de Camden, uno de los suburbios más pobres de Londres. Entre 1998 y 2004 fue presidente del Comité de Ética Médica del Real Colegio de Médicos Generales, que integraba desde 1989. Actualmente, preside el Comité de Ética del British Medical Journal. Entre 1997 y 1999 fue miembro de la Real Comisión para el Cuidado de la Ancianidad, y desde 2004 forma parte de la Comisión de Genética Humana. Entre 1973 y 2003 dirigió el Grupo sobre Desigualdades en Salud.
Este libro , Ayudar a morir, es la descripción de un viaje en cuyo trayecto la palabra de poetas, escritores y pensadores echa luz sobre circunstancias de las vidas y las muertes de hombres y mujeres que siempre, de algún modo, son extraordinarias.
He aquí un fragmento:
" Hace unos años, una de mis pacientes fue hospitalizada cuando perdió el conocimiento. El director de la institución geriátrica en la que vivía pidió una ambulancia. La mujer, una viuda de 80 y tantos años, estaba muy débil. En ese momento la preocupación por la discriminación a los ancianos estaba en su apogeo y, tal vez como consecuencia de ello, la paciente fue internada en una unidad coronaria donde se le brindó la mejor atención posible, que incluyó un moderno tratamiento de fibrinolisis. La mujer se recuperó y, dado que parecía encontrarse bien, se la dio de alta una semana después. Cuando la visité me dijo que estaba muy agradecida por cómo la habían atendido, pero manifestó su profundo disgusto por un tratamiento que consideraba completamente inapropiado. Me explicó que tanto su esposo como casi todos sus amigos y conocidos ya habían muerto, que su fragilidad física le impedía hacer prácticamente todas las cosas que le gustaban y que no tenía deseos de seguir viviendo. Nadie le había preguntado nada al respecto ni se había tratado de determinar si el tratamiento -eficaz y por lo tanto recomendado- resultaba apropiado en su caso específico. Murió tres semanas después, mientras dormía. El elevado costo del tratamiento anterior había resultado inútil, perturbador y antieconómico.
"Compruebo -escribe la doctora Iona Heath- que para muchos una buena muerte es aquella en la que el moribundo puede controlar el proceso y morir con dignidad y calma, y todos los que lo rodean se sienten privilegiados, en cierta forma enriquecidos por la situación". Sin embargo, esas muertes son poco comunes. Son muchos más los que son objeto de manoseo y falta de respeto, los que quedan sumidos en el sufrimiento.
Morir es difícil. También es difícil ser médico: presenciar cada día la agonía y tomar conciencia una y otra vez de los límites de la ciencia. Cuando el paciente terminal conoce a su médico, ambos inician una de las tareas más complejas que deberán afrontar. ¿Cómo dialogar con quien está por dejarnos? ¿Cómo acompañarlo sin reducirlo a objeto de un inútil ensañamiento terapéutico? ¿Cómo hacer más suave y digna la transición?
Yo , desde luego , voy a leerlo. ¿Y tú?. Además sólo vale 13 euros.
Ayudar a morir. Iona Heath. Editorial Katz. Madrid, 2008. Traducción de Joaquín Ibarburu. 126 páginas.
Iona nació en Inglaterra, donde estudió medicina. Desde 1975 fue médico generalista en la región de Camden, uno de los suburbios más pobres de Londres. Entre 1998 y 2004 fue presidente del Comité de Ética Médica del Real Colegio de Médicos Generales, que integraba desde 1989. Actualmente, preside el Comité de Ética del British Medical Journal. Entre 1997 y 1999 fue miembro de la Real Comisión para el Cuidado de la Ancianidad, y desde 2004 forma parte de la Comisión de Genética Humana. Entre 1973 y 2003 dirigió el Grupo sobre Desigualdades en Salud.
Este libro , Ayudar a morir, es la descripción de un viaje en cuyo trayecto la palabra de poetas, escritores y pensadores echa luz sobre circunstancias de las vidas y las muertes de hombres y mujeres que siempre, de algún modo, son extraordinarias.
He aquí un fragmento:
" Hace unos años, una de mis pacientes fue hospitalizada cuando perdió el conocimiento. El director de la institución geriátrica en la que vivía pidió una ambulancia. La mujer, una viuda de 80 y tantos años, estaba muy débil. En ese momento la preocupación por la discriminación a los ancianos estaba en su apogeo y, tal vez como consecuencia de ello, la paciente fue internada en una unidad coronaria donde se le brindó la mejor atención posible, que incluyó un moderno tratamiento de fibrinolisis. La mujer se recuperó y, dado que parecía encontrarse bien, se la dio de alta una semana después. Cuando la visité me dijo que estaba muy agradecida por cómo la habían atendido, pero manifestó su profundo disgusto por un tratamiento que consideraba completamente inapropiado. Me explicó que tanto su esposo como casi todos sus amigos y conocidos ya habían muerto, que su fragilidad física le impedía hacer prácticamente todas las cosas que le gustaban y que no tenía deseos de seguir viviendo. Nadie le había preguntado nada al respecto ni se había tratado de determinar si el tratamiento -eficaz y por lo tanto recomendado- resultaba apropiado en su caso específico. Murió tres semanas después, mientras dormía. El elevado costo del tratamiento anterior había resultado inútil, perturbador y antieconómico.
"Compruebo -escribe la doctora Iona Heath- que para muchos una buena muerte es aquella en la que el moribundo puede controlar el proceso y morir con dignidad y calma, y todos los que lo rodean se sienten privilegiados, en cierta forma enriquecidos por la situación". Sin embargo, esas muertes son poco comunes. Son muchos más los que son objeto de manoseo y falta de respeto, los que quedan sumidos en el sufrimiento.
Morir es difícil. También es difícil ser médico: presenciar cada día la agonía y tomar conciencia una y otra vez de los límites de la ciencia. Cuando el paciente terminal conoce a su médico, ambos inician una de las tareas más complejas que deberán afrontar. ¿Cómo dialogar con quien está por dejarnos? ¿Cómo acompañarlo sin reducirlo a objeto de un inútil ensañamiento terapéutico? ¿Cómo hacer más suave y digna la transición?
Yo , desde luego , voy a leerlo. ¿Y tú?. Además sólo vale 13 euros.
Ayudar a morir. Iona Heath. Editorial Katz. Madrid, 2008. Traducción de Joaquín Ibarburu. 126 páginas.
jueves, 10 de enero de 2013
Urge Sostener la Sanidad Pública
-Un artículo muy clarificador de la situación del Sistema sanitario, se ha publicado en El país, por Costas Lombardía y R. Escudero:
¿Deberíamos ir pensando de una vez en hacer algo CONJUNTAMENTE , en todo eL TERRITORIO NACIONAL (no sólo enMadrid) , involucrando a sanitarios y pacientes en la defensa de la Sanidad Pública? . Creo que ya va siendo hora, porque , si no actuamos, cuando queramos apagar el fuego, todo se hallará reducido a cenizas.
. Desde hace meses, el Sistema Nacional de Salud en bancarrota recorta a fondo lo necesario y escatima lo imprescindible. Es ya un sistema mermado e insolvente que, sitiado por las necesidades de asistencia y por los acreedores, cada día requiere más artificios para sostenerse vacilante. El ahogo financiero le dio una vuelta de campana (del todo a todos gratuito pasó a una brusca e inclemente estrechez y de atender a todos los ciudadanos a solo los asegurados), que acentuó sus graves fallos de funcionamiento y ha dislocado sus principios esenciales, criterios políticos y sentido de la cohesión social. La sanidad pública, claro, no volverá a ser como era antes de la crisis y su futuro, siempre nublado, es ahora oscuro y espinoso.
2. No hay, sin embargo, signos de intranquilidad en los rectores políticos del sistema. Al parecer, hechos los recortes que disfrazan de reformas, el porvenir no les preocupa. Una indiferencia que es, además de imprevisión culpable, una forma cómoda de cerrar los ojos a los nuevos compromisos que sin remedio van a llegar. Porque este no es el momento de esperar a ver lo que pueda venir sino de buscarlo y conocerlo, siquiera atisbarlo examinando algunas de las circunstancias que hoy envuelven al sistema:
a) Financieras. La recesión y el descenso de los ingresos fiscales estrecharán durante no pocos años el cerco al gasto público impuesto con dureza por los mercados. Se ha restaurado el horror al déficit y ajustarse a los presupuestos será una exigencia sin excusa.
b) Económicas. La oferta se cercena (menos medios, menos personal, menos inversiones) mientras el incesante progreso tecnológico y el creciente número de enfermos crónicos seguirán avivando la demanda. Con recursos más escasos, diríamos que dos veces escasos (presupuestos disminuidos y sin posibilidad de endeudarse) el Sistema tendrá que afrontar una demanda acelerada y sin límites naturales.
c) Sociales. El ciudadano enfermo es atendido en su lugar de residencia y naturalmente cada enfermo solo puede enjuiciar la asistencia que recibe, es decir la de su barrio o su pueblo. No puede ver y menos traer la de más allá, no puede comparar. Así, en un sistema nacional de salud se producen numerosas opiniones disgregadas que difícilmente pueden llegar a formar una opinión pública consistente y activa. Por eso no cabe esperar que la desmejora de la sanidad pública provoque una protesta social eficaz.
d) Políticas. El sistema ya no es el mejor del mundo, como los políticos antes proclamaban, que vivía en una continua alegría financiera y era un germen de votos para los partidos en el poder. En los próximos años habrá de ser administrado con medidas impopulares. El éxito abandonó al sistema, que será menos deseable para los políticos.
e) Los médicos. Con el enfermo, protagonizan el sistema. Cuentan con prestigio social y poderes singulares (deciden el gasto sanitario y definen los enfermos) suficientes para intervenir, o al menos influir, en el curso del sistema. No los ejercen, sin embargo, seguramente por un exceso de individualismo y conformidad. Ahora los recortes y la intransigencia con que se imponen han movido a los médicos y a los enfermeros a hacer huelgas y echarse a la calle en varias autonomías. Un hecho insólito y significativo. Tienen mucho que decir y fuerza real para hacerse oír, aunque hasta hoy haya sido poco o nada lo que han conseguido. Dan la impresión de que actúan conteniéndose, de que no quieren llegar hasta donde podrían llegar, como si hicieran huelga más para mostrar indignación que para ganarla.
3. Estas circunstancias no invitan al optimismo.
Anuncian que continuará el tiempo de penuria y que los cambios en el
sistema, indispensables para sostenerlo en el futuro, serán difíciles:
los ciudadanos no pueden y los profesionales sanitarios no se atreven a
crear la presión social necesaria para mover a los políticos, y el
quebranto del sistema por los cismas nacionalistas y las disensiones en
sanidad entre las autonomías supone otro obstáculo notable. Pero la
reforma del Sistema Nacional de Salud es ya moralmente exigible a los
Gobiernos por los imperativos de igualdad social y de solidaridad. Nada
podría justificar el abandono, ni aun el retraso, en salvar un sistema
que no avanza sino que se desliza hacia el futuro por simple inercia y
tal como está: roto, decadente, inequitativo, opaco, sin rumbo y sin un
duro, con acreedores aguardando. ¿Cómo podrá afrontar la demanda de
asistencia siempre en crecimiento?
4. No pocos políticos confían, o les conviene decir que confían, en que una mayor eficiencia mejorará las cosas: una gestión rigurosa y competente, aseguran, evitará el actual despilfarro, de tal modo que el sistema podría obtener de sí mismo los recursos necesarios para salir del agobio y afirmar el porvenir. Vana esperanza. La eficiencia, que podríamos definir como alcanzar el fin (atender a los enfermos) al menor coste, es una obligación moral: el dinero de los contribuyentes usado para financiar un servicio público debe rendir al máximo su valor, particularmente en sanidad, donde la escasez irremediable de los recursos determina que la decisión explícita de dedicarlos a un paciente suponga la decisión implícita de negarlos a otro (Williams). Pero en ningún sistema sanitario del mundo, incluido el norteamericano, cuyo malgasto es proverbial, la ineficiencia existente, expresada en ahorro posible, puede ser tan elevada que su rebaja o incluso su eliminación (algo utópico) signifique más que una ayuda momentánea (y conviene recordar aquí otro hecho: no hay evidencia alguna de que la provisión pública de asistencia sea menos eficiente que la provisión privada).
5. Entonces ¿cómo se sostendrá la sanidad pública en los próximos años? Pues malamente, apoyada en el racionamiento por la espera, es decir, prolongando más y más las listas de espera, que remansan la demanda y, cuidadosamente ocultas o manipuladas por los políticos, hacen poco visibles los recortes. Así, el sistema no negará nada a los enfermos, salvo la oportunidad de su asistencia: pasarán meses sin ser tratados, pero el retraso solo lo conocerá y sufrirá cada enfermo individualmente. No será un hecho social que llegue a la calle. El sistema mantendrá la ficción de que es capaz de atender todas las necesidades de todos los ciudadanos (Syrett). La realidad quedará escondida y los políticos aliviados. Pero la espera, cuando se prolonga, además de desatender el dolor y la incertidumbre del enfermo, multiplicar las visitas a urgencias y quizá complicar la dolencia, mina las raíces del sistema, porque: a) desacredita la sanidad pública (la espera siempre se percibe como un síntoma de mala calidad) y estimula el uso de la privada: en Reino Unido se ha estimado que la probabilidad de contratar un seguro privado aumenta el 2% cuando las listas de espera suben una persona por mil de población (Besley); b) fomenta las desigualdades sociales: los ciudadanos con poder, en especial los políticos y los acomodados, pueden saltarse la espera con influencia o dinero o primas de seguro, y los pobres, no; solo estos la padecen; y c) tiene notables costes económicos por pérdidas de utilidad y de productividad que, en 1986 y también en Reino Unido, fueron valoradas (Cullis) entre el 9% y el 16% del gasto total del National Health Service.
6. Entretanto, la sanidad privada hace su trabajo y crece cada año. Cuenta con más de 10 millones de asegurados y alcanza un volumen de negocio alto, alrededor del 30% del gasto sanitario total de España. No es, pues, una sanidad marginal ni de mala calidad, es simplemente insolidaria: está constituida por empresas mercantiles cuya vida depende del beneficio que obtengan. Es un ámbito donde “el dinero habla” antes que el enfermo. Aquí la equidad es un concepto extraño, sin valor, y el acceso a los cuidados y la cobertura dependen de la capacidad y voluntad de pagar. Favorecida por los recortes compulsivos del gasto público y por los Gobiernos del Estado y las autonomías de ideología liberal, la sanidad privada marcha ahora por un camino llano y claro.
Enfrente, el sistema público está en un momento crítico: o los políticos deciden sostenerlo reconstruyéndolo sin demora o, refugiado en las listas de espera, sufrirá una deslegitimación social progresiva, empobreciéndose hasta que pronto pierda su núcleo más íntimo y propio, donde están la solidaridad, la equidad, la cohesión social y la justicia, es decir, todo
¿Deberíamos ir pensando de una vez en hacer algo CONJUNTAMENTE , en todo eL TERRITORIO NACIONAL (no sólo enMadrid) , involucrando a sanitarios y pacientes en la defensa de la Sanidad Pública? . Creo que ya va siendo hora, porque , si no actuamos, cuando queramos apagar el fuego, todo se hallará reducido a cenizas.
. Desde hace meses, el Sistema Nacional de Salud en bancarrota recorta a fondo lo necesario y escatima lo imprescindible. Es ya un sistema mermado e insolvente que, sitiado por las necesidades de asistencia y por los acreedores, cada día requiere más artificios para sostenerse vacilante. El ahogo financiero le dio una vuelta de campana (del todo a todos gratuito pasó a una brusca e inclemente estrechez y de atender a todos los ciudadanos a solo los asegurados), que acentuó sus graves fallos de funcionamiento y ha dislocado sus principios esenciales, criterios políticos y sentido de la cohesión social. La sanidad pública, claro, no volverá a ser como era antes de la crisis y su futuro, siempre nublado, es ahora oscuro y espinoso.
2. No hay, sin embargo, signos de intranquilidad en los rectores políticos del sistema. Al parecer, hechos los recortes que disfrazan de reformas, el porvenir no les preocupa. Una indiferencia que es, además de imprevisión culpable, una forma cómoda de cerrar los ojos a los nuevos compromisos que sin remedio van a llegar. Porque este no es el momento de esperar a ver lo que pueda venir sino de buscarlo y conocerlo, siquiera atisbarlo examinando algunas de las circunstancias que hoy envuelven al sistema:
a) Financieras. La recesión y el descenso de los ingresos fiscales estrecharán durante no pocos años el cerco al gasto público impuesto con dureza por los mercados. Se ha restaurado el horror al déficit y ajustarse a los presupuestos será una exigencia sin excusa.
b) Económicas. La oferta se cercena (menos medios, menos personal, menos inversiones) mientras el incesante progreso tecnológico y el creciente número de enfermos crónicos seguirán avivando la demanda. Con recursos más escasos, diríamos que dos veces escasos (presupuestos disminuidos y sin posibilidad de endeudarse) el Sistema tendrá que afrontar una demanda acelerada y sin límites naturales.
c) Sociales. El ciudadano enfermo es atendido en su lugar de residencia y naturalmente cada enfermo solo puede enjuiciar la asistencia que recibe, es decir la de su barrio o su pueblo. No puede ver y menos traer la de más allá, no puede comparar. Así, en un sistema nacional de salud se producen numerosas opiniones disgregadas que difícilmente pueden llegar a formar una opinión pública consistente y activa. Por eso no cabe esperar que la desmejora de la sanidad pública provoque una protesta social eficaz.
d) Políticas. El sistema ya no es el mejor del mundo, como los políticos antes proclamaban, que vivía en una continua alegría financiera y era un germen de votos para los partidos en el poder. En los próximos años habrá de ser administrado con medidas impopulares. El éxito abandonó al sistema, que será menos deseable para los políticos.
e) Los médicos. Con el enfermo, protagonizan el sistema. Cuentan con prestigio social y poderes singulares (deciden el gasto sanitario y definen los enfermos) suficientes para intervenir, o al menos influir, en el curso del sistema. No los ejercen, sin embargo, seguramente por un exceso de individualismo y conformidad. Ahora los recortes y la intransigencia con que se imponen han movido a los médicos y a los enfermeros a hacer huelgas y echarse a la calle en varias autonomías. Un hecho insólito y significativo. Tienen mucho que decir y fuerza real para hacerse oír, aunque hasta hoy haya sido poco o nada lo que han conseguido. Dan la impresión de que actúan conteniéndose, de que no quieren llegar hasta donde podrían llegar, como si hicieran huelga más para mostrar indignación que para ganarla.
No hay evidencia alguna de que la provisión pública de asistencia sea menos eficiente que la provisión privada
4. No pocos políticos confían, o les conviene decir que confían, en que una mayor eficiencia mejorará las cosas: una gestión rigurosa y competente, aseguran, evitará el actual despilfarro, de tal modo que el sistema podría obtener de sí mismo los recursos necesarios para salir del agobio y afirmar el porvenir. Vana esperanza. La eficiencia, que podríamos definir como alcanzar el fin (atender a los enfermos) al menor coste, es una obligación moral: el dinero de los contribuyentes usado para financiar un servicio público debe rendir al máximo su valor, particularmente en sanidad, donde la escasez irremediable de los recursos determina que la decisión explícita de dedicarlos a un paciente suponga la decisión implícita de negarlos a otro (Williams). Pero en ningún sistema sanitario del mundo, incluido el norteamericano, cuyo malgasto es proverbial, la ineficiencia existente, expresada en ahorro posible, puede ser tan elevada que su rebaja o incluso su eliminación (algo utópico) signifique más que una ayuda momentánea (y conviene recordar aquí otro hecho: no hay evidencia alguna de que la provisión pública de asistencia sea menos eficiente que la provisión privada).
5. Entonces ¿cómo se sostendrá la sanidad pública en los próximos años? Pues malamente, apoyada en el racionamiento por la espera, es decir, prolongando más y más las listas de espera, que remansan la demanda y, cuidadosamente ocultas o manipuladas por los políticos, hacen poco visibles los recortes. Así, el sistema no negará nada a los enfermos, salvo la oportunidad de su asistencia: pasarán meses sin ser tratados, pero el retraso solo lo conocerá y sufrirá cada enfermo individualmente. No será un hecho social que llegue a la calle. El sistema mantendrá la ficción de que es capaz de atender todas las necesidades de todos los ciudadanos (Syrett). La realidad quedará escondida y los políticos aliviados. Pero la espera, cuando se prolonga, además de desatender el dolor y la incertidumbre del enfermo, multiplicar las visitas a urgencias y quizá complicar la dolencia, mina las raíces del sistema, porque: a) desacredita la sanidad pública (la espera siempre se percibe como un síntoma de mala calidad) y estimula el uso de la privada: en Reino Unido se ha estimado que la probabilidad de contratar un seguro privado aumenta el 2% cuando las listas de espera suben una persona por mil de población (Besley); b) fomenta las desigualdades sociales: los ciudadanos con poder, en especial los políticos y los acomodados, pueden saltarse la espera con influencia o dinero o primas de seguro, y los pobres, no; solo estos la padecen; y c) tiene notables costes económicos por pérdidas de utilidad y de productividad que, en 1986 y también en Reino Unido, fueron valoradas (Cullis) entre el 9% y el 16% del gasto total del National Health Service.
6. Entretanto, la sanidad privada hace su trabajo y crece cada año. Cuenta con más de 10 millones de asegurados y alcanza un volumen de negocio alto, alrededor del 30% del gasto sanitario total de España. No es, pues, una sanidad marginal ni de mala calidad, es simplemente insolidaria: está constituida por empresas mercantiles cuya vida depende del beneficio que obtengan. Es un ámbito donde “el dinero habla” antes que el enfermo. Aquí la equidad es un concepto extraño, sin valor, y el acceso a los cuidados y la cobertura dependen de la capacidad y voluntad de pagar. Favorecida por los recortes compulsivos del gasto público y por los Gobiernos del Estado y las autonomías de ideología liberal, la sanidad privada marcha ahora por un camino llano y claro.
Enfrente, el sistema público está en un momento crítico: o los políticos deciden sostenerlo reconstruyéndolo sin demora o, refugiado en las listas de espera, sufrirá una deslegitimación social progresiva, empobreciéndose hasta que pronto pierda su núcleo más íntimo y propio, donde están la solidaridad, la equidad, la cohesión social y la justicia, es decir, todo
jueves, 16 de agosto de 2012
Aspectos Éticos de la Asistencia a los No Asegurados
- El último día del pasado mes de JUnio , la SEMFYC hizo público un documento de Análisis Etico sobre la retirada de la asistencia a determinados colectivos que , hasta el momento, tenían ese dercho reconocido.
Lo podeis leer completo en este enlace.
Es de destacar que , los Médicos estamos obligados a cumplir el Código Deontológico, aprobado en Julio de 2011 independientemente de las normas que , ocasionalmente pueda dictaminar un Gobierno. Esto lleva a diferenciar lo que sería la Objección de Conciencia (algo individual y pacífico ) de la Desobediencia Civil (postura colectiva y beligerante) .
Entre los artículos del mencionado Código que merece la pena destacar estarían:
Lo podeis leer completo en este enlace.
Es de destacar que , los Médicos estamos obligados a cumplir el Código Deontológico, aprobado en Julio de 2011 independientemente de las normas que , ocasionalmente pueda dictaminar un Gobierno. Esto lleva a diferenciar lo que sería la Objección de Conciencia (algo individual y pacífico ) de la Desobediencia Civil (postura colectiva y beligerante) .
Entre los artículos del mencionado Código que merece la pena destacar estarían:
- Art.2:
El Código de Deontología
Médica incluye tratar con la misma
diligencia y solicitud a TODOS los
pacientes, sin discriminación alguna .
Art. 5
El principio de no maleficencia
exige no provocar el mal de los que acuden a nosotros por encontrarse mal. La
principal lealtad del médico es la que debe a su paciente y que no se puede
negar la asistencia del paciente aduciendo temor a las consecuencias que su
atención puedan reportarle.
Art 21
El capítulo X dedicado al
ejercicio en instituciones, insta al deber de prestar a TODOS los pacientes una
atención de calidad humana y científica
Art. 23
Los profesionales con
responsabilidades en dirección y gestión de recursos están llamados también a
la actuación por el bien colectivo y la equidad
Yo ya he Objetado y lo he comunicado a mi Colegio ¿Y tú?
sábado, 11 de agosto de 2012
Lo Vital y lo Indecente
- Según el Diccionario de la R.A.E, el término vital es un adjetivo que significa:
vital adj.
vital adj.
1 Relativo a la vida.
2 Que es muy necesario o principal para el mantenimiento de la vida, o para fundar o sostener una cosa: su ayuda fue vital para toda la familia. básico, esencial, fundamental, trascendental.
Y resulta , que ante la oposición que el colectivo médico (¡bién por la OMC y las Organizaciones profesionales!) a que dejemos de atender a los inmigrantes sin papeles, salvo las urgencias y el embarazo, parece que el Ministerio está reculando y empieza a jugar con las palabras para sacudirse la responsabilidad por su irresponsable decreto, que por cierto, la Organizacion Nacional de Enfermería ha apoyado para su verguenza.
Ahora el mensaje es que los médicos podremos atender a los inmigrantes si lo consideramos vital :
Por lo tanto , no creo que en este contexto nadie pueda discutir que podemos tratar a Hipertensos, Diabéticos, EPOC, Asmáticos estables, Infecciones Urinarias, Cardiopatía Isquémica Estable, Heridas, ..........
De todas formas, estaremos atentos y haremos valer nuestra objección de conciencia en caso de que sigan empecinados en que dejemos de atender personas necesitadas de atención médica. La ética y la esencia de nuestros valores están en juego en este asunto, por más que los políticos sigan empecinados en una aberración técnica según la cual deberíamos abandonar a su suerte a estos pacientes. JAMAS LO CONSENTIREMOS.
Por cierto ¿ Son Vitales tantos Políticos para que nuestra sociedad funcione? Yo lo dudo. Con el sueldo de uno de estos políticos inútiles (aquellos que sólo hacen lo que les dicen que deben hacer) podríamos tener recursos para atender varias decenas de enfermos (inmigrantes ó no )
viernes, 27 de julio de 2012
"NADIE puede PRESUMIR EL SUFRIMIENTO"
- Hace pocos días , un neurocirujano de prestigio ( hay que replantearse una y otra vez qué es lo que dá y quita prestigio) publicaba en el País un artículo enque se pronunciaba en contra de la prohibición del aborto en casos de malformaciones como la espina bífida , que el ministro Gallardón había anunciado días previos.
Sin embargo, como ocurre siempre que nos planteamos dilemas éticos, hay opiniones en contra de la opinión del superespecialista. Recordemos que , en cuanto a niveles de evidencia , las opiniones de expertos están en el último lugar. Personalmente , creo que la dignidad humana es incuestionable, y que la medida del sufrimiento es tan subjetiva que conozco madres con un coraje descomunal que están criando y disfrutando a sus hijos, vivan el tiempo que vivan, aunque tengan defectos físicos ó psíquicos graves. Mi posicionamiento moral está más cercano a los argumentos de este padre que a los del "experto" médico. Sin duda, nos queda mucho por aprender de nuestros pacientes. No se puede tener un nivel de soberbia , que nos permita decidir entre la vida y la muerte sin tener en cuenta el valor de la vida y que , en muchos casos, en demasiados , nos hemos equivocado tantas veces que deberíamos haber aprendido a ser extremadamente prudentes en nuestras opiniones y absolutamente exquisitos en las decisiones éticas.
Hay demasiadas pruebas de que la llamada "eugenesia" ha conducido siempre a decisiones no éticas y deplorables para la raza humana. Cabe recordar una opinión de S. Sailer:
" Pero el siglo XX sufrió dos ideología que llevaron a genocidios. La otra, el marxismo, no tenía uso para la raza, no creía en los genes y negaba que la naturaleza humana fuese un concepto significativo. Claramente, no es un énfasis en los genes o la evolución lo que es peligroso. Lo es el deseo de rehacer la humanidad mediante métodos coactivos (eugenesia o ingeniería social) y la creencia de que la humanidad avanza gracias a una lucha en la que los grupos superiores (raza o clases) triunfan sobre los inferiores.
También el colega J. F Jiménez habla de ello en su blog. Creo que esta carta deberíamos tenerla frente a nosotros , en letras mayúsculas , para tener una referencia a la hora de informar para tomar decisiones, y lo mismo en las UCIs y en los Hospitales.
Javier Mª Pérez-Roldán, abogado de familia y padre de una niña con espina bífida, responde al neurocirujano Javier Esparza. El Diario El País publicó ayer una carta del neurocirujano infantil Javier Esparza que lleva por título "Nadie tiene derecho a obligar al sufrimiento". En ella se muestra en contra de la prohibición del aborto en los casos de malformación fetal. En la misma apela a supuestos argumentos humanitarios para permitir el aborto, tachando a los que se oponen a ello de ignorantes o de actuar por intereses espurios. Funda su tesis en un argumento falso como es el sufrimiento de los niños con determinadas dolencias, y de sus familias.
Desde hace 12 años soy abogado de familia y desde hace 7 padre de una niña con espina bífida. Durante estos últimos años me he dedicado, en exclusiva, a dos cosas: velar por el interés de los hijos de mis clientes, y ejercer como padre de mi hija y de sus otros dos hermanos, de 5 y 3 años.
Ahora bien, mi hija no sufre ni más ni menos que una niña de su edad. Juega, ríe, quiere, ama y siente exactamente igual que sus dos hermanos sanos. Y, a veces, también llora, pero sus lágrimas no tienen ningún poso de amargura ni dolor por encima de las de sus amigas o de las de sus hermanos, pues como ellos, llora por nimiedades.
Sin embargo, como ocurre siempre que nos planteamos dilemas éticos, hay opiniones en contra de la opinión del superespecialista. Recordemos que , en cuanto a niveles de evidencia , las opiniones de expertos están en el último lugar. Personalmente , creo que la dignidad humana es incuestionable, y que la medida del sufrimiento es tan subjetiva que conozco madres con un coraje descomunal que están criando y disfrutando a sus hijos, vivan el tiempo que vivan, aunque tengan defectos físicos ó psíquicos graves. Mi posicionamiento moral está más cercano a los argumentos de este padre que a los del "experto" médico. Sin duda, nos queda mucho por aprender de nuestros pacientes. No se puede tener un nivel de soberbia , que nos permita decidir entre la vida y la muerte sin tener en cuenta el valor de la vida y que , en muchos casos, en demasiados , nos hemos equivocado tantas veces que deberíamos haber aprendido a ser extremadamente prudentes en nuestras opiniones y absolutamente exquisitos en las decisiones éticas.
Hay demasiadas pruebas de que la llamada "eugenesia" ha conducido siempre a decisiones no éticas y deplorables para la raza humana. Cabe recordar una opinión de S. Sailer:
" Pero el siglo XX sufrió dos ideología que llevaron a genocidios. La otra, el marxismo, no tenía uso para la raza, no creía en los genes y negaba que la naturaleza humana fuese un concepto significativo. Claramente, no es un énfasis en los genes o la evolución lo que es peligroso. Lo es el deseo de rehacer la humanidad mediante métodos coactivos (eugenesia o ingeniería social) y la creencia de que la humanidad avanza gracias a una lucha en la que los grupos superiores (raza o clases) triunfan sobre los inferiores.
Steve Sailer
También el colega J. F Jiménez habla de ello en su blog. Creo que esta carta deberíamos tenerla frente a nosotros , en letras mayúsculas , para tener una referencia a la hora de informar para tomar decisiones, y lo mismo en las UCIs y en los Hospitales.
Javier Mª Pérez-Roldán, abogado de familia y padre de una niña con espina bífida, responde al neurocirujano Javier Esparza. El Diario El País publicó ayer una carta del neurocirujano infantil Javier Esparza que lleva por título "Nadie tiene derecho a obligar al sufrimiento". En ella se muestra en contra de la prohibición del aborto en los casos de malformación fetal. En la misma apela a supuestos argumentos humanitarios para permitir el aborto, tachando a los que se oponen a ello de ignorantes o de actuar por intereses espurios. Funda su tesis en un argumento falso como es el sufrimiento de los niños con determinadas dolencias, y de sus familias.
Desde hace 12 años soy abogado de familia y desde hace 7 padre de una niña con espina bífida. Durante estos últimos años me he dedicado, en exclusiva, a dos cosas: velar por el interés de los hijos de mis clientes, y ejercer como padre de mi hija y de sus otros dos hermanos, de 5 y 3 años.
Ahora bien, mi hija no sufre ni más ni menos que una niña de su edad. Juega, ríe, quiere, ama y siente exactamente igual que sus dos hermanos sanos. Y, a veces, también llora, pero sus lágrimas no tienen ningún poso de amargura ni dolor por encima de las de sus amigas o de las de sus hermanos, pues como ellos, llora por nimiedades.
Como abogado de familia he conocido niños con depresión crónica por
culpa de la separación tormentosa de sus padres, que arrastran una
existencia triste y sufriente. Como sufren más que mi hija y sus
hermanos, ¿los eliminaría?
Y en cuanto a la familia, fíjese si el sufrimiento no es tan extremo
como usted dice que después de su nacimiento hemos tenido otros dos
hijos, señal de que el cuidado de nuestra hija no nos ha supuesto trauma
ninguno.
Estas
anomalías, por sí, no causan el sufrimiento que usted pretende. De
hecho, si bien el dolor ante cualquier enfermedad o revés de la vida es
inevitable, el sufrimiento es totalmente voluntario, pues es éste una
percepción personal y subjetiva de la propia realidad. Hay quien ante
cualquier mínimo problema ante la vida sufre, y sufre sin mesura, y hay
quien ante obstáculos insalvables y dolores sin medida se crece, pues
admite su dolor con entereza.
De hecho, por la enfermedad de mi hija he estado en contacto con
numerosos afectados de espina bífida (algunos en grados muy severos) y
siempre se han manifestado esperanzados y alegres por el don de la vida.
¿Ha oído usted de enfermos de espina bífida que se hayan suicidado o
que hayan solicitado la eutanasia?. Sin duda usted conocerá el estudio
de su compañero neurocirujano Rob de Jong, publicado recientemente en la
revista Pediatric, donde sostiene, por medio de estudios de campo, que
los recién nacidos con este mal congénito apenas tenían dolores.
Por eso me causa sonrojo su carta, llena de adulteraciones de la
realidad vivida por cientos de enfermos y sus familias. Pero mayor
sonrojo me causa su supuesto humanismo. Dice usted que nadie tiene
derecho a obligar al sufrimiento ¿y en qué principio ético funda usted
tan categórica aseveración? ¿y porqué presupone usted el sufrimiento de
estos pacientes?
En
cuanto a la fundamentación de su aseveración, alega la mismas causas
que las autoridades nacional-socialistas responsables del plan de
exterminio de enfermos Aktion T4. El plan se fundaba en que había vidas
que no eran dignas de ser vividas, y cuyo asesinato era tanto un acto
de compasión como un beneficio para la comunidad. Usted alega ambas
cosas (igual que los Nazis) pues sostiene que "el colmo" es que los
esfuerzos realizados para el tratamiento de estos niños es un
desperdicio, pues acaban muriendo a los 20 años, y encima arrastrando
un sufrimiento sin medida. ¡Qué argumento tan falaz! Usted sabe que
miente, pues al día de hoy, la esperanza de vida de estos pacientes es
prácticamente la misma que para personas sanas. Pero es que, además,
aunque fuera verdad el fallecimiento a los 20 años ¿me va a decir usted
que no merecen vivir estos 20 años? Usted está jubilado y pronto
empezará a sufrir achaques. De vida, según las estadísticas del INE, no
le quedan más que 16 años ¿le parecería justo que a la primera recaída
de usted le privemos de un tratamiento por lo costosísimo del mismo
teniendo en cuenta que no le quedan años para "amortizar la inversión" y
más teniendo en cuenta que usted, en la vida, ha hecho lo que tenía
que hacer? Según su teoría sería menos grave matar a un zambiano (con
una esperanza de vida de 36 años) que a un español (con 81 años de
esperanza).
Las
personas no son una inversión, son un bien en sí mismo, y no podemos
desahuciar a los que tenga cáncer, o SIDA o cualquier otra enfermedad
por lo costoso del tratamiento y por el alto índice de mortandad
durante el mismo.
En el culmen del paroxismo dice usted que el aborto ayudó a prevenir
la espina bífida. Nos descubre con ello su auténtico rostro, pues según
usted sería muy fácil que España se colocase a la cabeza de los países
saludables. Bastaría con eliminar a todo enfermo o lesionado grave
(con cáncer, SIDA, paralítico por accidente de circulación) para poder
vender al extranjero nuestras estadísticas y colocarnos como el país
con la mejor política de prevención de enfermedades. Veo que usted es
de los expeditivos que opina que muerto el perro se acabó la rabia.
¡Menos mal que no tiene usted responsabilidades en la política
penitencia, pues sabemos cómo acabaría usted con los índices de
delincuencia: fulminando al delincuente!
Sólo
le quiero decir una cosa. Lo que nos hace sufrir a los afectados por
esta enfermedad son los profesionales médicos como usted. Cuando a los
tres meses del embarazo nos anunciaron la enfermedad de nuestra hija,
nos recomendaron insistentemente el aborto, y ello hasta hacernos
sentir culpables si traíamos al mundo a un niña solo para que sufriera.
La realidad es nunca tomamos mejor decisión que tenerla, pues pasado el
tiempo intimamos con dos matrimonios que abortaron a sus hijos por
tener espina bífida ¡no sabe usted el terrible padecimiento moral de
estas dos parejas al ver que si no hubiera cometido tan criminal acto
podrían tener con ellos a sus hijos, que de seguro serían tan alegres y
joviales como la nuestra! Y le preguntó ¿qué derecho tenían los
médicos que les indujeron al aborto a obligarles al calvario de
remordimientos que están pasando?
Que sepa que mi hija enferma tiene la misma dignidad que usted y el
mismo derecho a vivir que tuvo usted. Ninguna sociedad tiene derecho a
decir sobre si la vida de otro es digna o no, o a determinar si una
enfermedad causa o no sufrimiento sin preguntar al afectado.
Mi
hija necesita para vivir de la ayuda de otros en el mismo grado en que
yo la necesito, aun estando sano. Si los hombres vivimos en sociedad
es porque nos es necesario el concurso de otros para nuestra
supervivencia. Por esto existe la sociedad y los gobiernos de la mismas:
para ejercitar la ayuda mutua. En occidente tenemos la suerte de que
prosperó la razón benéfica del ágora de Atenas sobre el terror
eugenésico del Taigeto espartano ¿usted que es, ateniense o espartano?
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