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La Utopía

Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.

¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar
.
(Ventana sobre la Utopia. Eduardo Galeano.

CREO EN LA UTOPIA PORQUE LA REALIDAD ME PARECE IMPOSIBLE

viernes, 2 de marzo de 2012

No Somos Privilegiados

- Hace pocas fechas y casi cada día tenemos que oir que los que trabajamos cada día en nues tros puestos, ganados duramente por oposición y no pocos sacrificios éramos unos privilegiados.

 Esta carta, puede ser suscrita por cualquier trabajador ,  que está siendo maltratado de palabra y de sueldo en el nombre de una crisis que no hemos provocado ni contribuido a provocar , ya que  lo único que hemos hecho ha sido trabajar lo mejor que sabemos y aún más allá de nuestras obligaciones y pagar nuestros impuestos religiosamente.


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DERECHOS, QUE NO PRIVILEGIOS
Según el Diccionario de uso del español de María Moliner, privilegio es la excepción de una obligación, o posibilidad de hacer o tener algo que a los demás les está prohibido o vedado, que tiene una persona por una circunstancia propia o por concesión de un superior. Por el contrario derecho es la circunstancia de poder exigir una cosa porque es justa. Soy funcionario, me dedico a la Medicina de Familia  y trabajo en un  Centro de Salud rural . Y no, yo no tengo privilegios. El sueldo que cobro es un derecho que me gano honradamente con mi trabajo. Está regulado por los Presupuestos Generales del Estado y de la Comunidad a la que pertenezco . Es transparente, cualquier ciudadano puede saber lo que cobro. Hacienda conoce perfectamente mis ingresos, en mi declaración no cabe el fraude ni la picaresca. Mis ahorros, pocos, están en entidades bancarias completamente controladas por el Estado, y no en paraísos fiscales. Me levanto todas las mañanas a las siete  para ir a trabajar . Cuando regreso estoy cansado, porque, aunque no lo parezca, este oficio es agotador
. Obtuve mi puesto de trabajo aprobando una oposición, que por si alguien no lo sabe, es una prueba muy dura, y no hubo “enchufismos” de ninguna clase.  Yo oposité sin puntos de antiguedad porque no medaban plaza de interino porque no tenía experiencia y no tenía  experiencia porque tampoco me daban una interinidad. Y con el doble de temas que los interinos .  Y competí por una plaza  frente a 35.000 compañeros que tampoco tenían trabajo entonces.  Y la obtuve
 Tengo que ir a trabajar en coche, el vehículo es propio y pago la gasolina, yo no tengo coche oficial ni chófer . El café y el almuerzo corren por mi cuenta, y hasta  no hace mucho me tenía que comprar los fonendos ó las linternas para explorar a los pacientes .  Cuando llegué al pueblo tuve que alquilar y pagar  una casa donde vivir porque no había Casa del Médico en todos los pueblos y el mío era uno de  ellos.  Estábamos de guardia permanente ,librando un fin de semana cada dos, sin cobrar  un duro por las guardias.......y así aguantamos años hasta que se crearon los C. de Salud que vinieron a dignificar   nuestro trabajo y a permitirnos vivir como personas. Hasta entonces, nuestras mujeres nos ayudaban a dar puntos de sutura ó a hacer una reanimación cardiorespiratoria si se terciaba. Y cogían los avisos en nuestra casa que servía de consultorio por las tardes. Y también atendíamos gratis a los del Padrón de Beneficencia, que aún existía entre 1983 y 1985. (No soy tan viejo, tengo sólo 54 años).



 No, yo no tengo privilegios. Alguien creerá que sólo vemos mocos y catarros pero sólo tiene que acercarse a un Centro de Salud Rural y ver que allí atendemos embarazadas, niños ,adultos y ancianos. Hacemos docencia e investigamos como podemos. Lo mismo hacemos Cirugía Menor que Ecografía ó Infiltraciones . Y tratamos de escuchar a quienes lo necesitan porque está pasando una mala racha ó se les ha muerto un familiar querido.  Nuestras agendas dan cabida a un paciente cada cinco minutos y  ,claro está , les dedicamos mucho más a costa de salir del centro , a veces hasta dos horas más tarde. Y vamos también a los domicilios de aquellos que no pueden desplazarse al centro por estar inmovilizados ó enfermos gravemente. Y a veces están a 15 Km del Centro.
 No, yo no tengo privilegios. Y sin embargo me siento privilegiado. Sí, me siento privilegiado porque considero que mi trabajo es muy importante y valioso y realizo un servicio social. Me siento privilegiado  cuando veo mejorar a mis pacientes ó cuando un  niño sonríe habiendo perdido el miedo a ir al médico ,  cuando  veo  a mis pacientes superar sus dificultades y luchar contra la depresión y la ansiedad , y yo estoy ahí ayudándoles, aunque solo sea un poquito. Me siento privilegiado cuando mis  pacientes  me saludan por la calle, casi siempre con una sonrisa  . Me siento privilegiado cuando  me hablan de sus vidas,  de sus agobios y de  sus dificultades para criar a sus hijos ó para llegar a fin de mes . O de cómo se sienten al afrontar una enfermedad terminal........
Y sobre todo me siento privilegiado porque trabajo rodeado de extraordinarios profesionales que se dejan la piel día a día para llevar a buen puerto esta nave que la Administración se empeña en hacer zozobrar. Sí, estos son mis privilegios, pero puedo asegurarles que no le cuestan ni un euro al contribuyente.  Sólo cumplo con mis obligaciones. Pero es importante no confundir derechos con privilegios. Los recortes en Sanidad  y Educación , son recortes en derechos y no en privilegios. Que no os confundan. No veáis enemigos donde hay amigos, ni verdugos donde hay víctimas como vosotros. Confundir es un arma de poder para camuflar al verdadero culpable. Con todo lo que está cayendo sobre los médicos , los sanitarios y  los docentes , lo que más me duele no es la pérdida de poder adquisitivo, sino el menoscabo moral al que se nos está sometiendo .
 Solo pido a la sociedad, respeto.A los pacientes  responsabilidad , colaboración  y apoyo.  A los políticos, honestidad, porque muchos han olvidado el significado de esa palabra.  También les pido valentía, porque pisotear al débil es de cobardes. Los culpables de esta crisis son mucho más poderosos que nosotros y sí tienen privilegios, así  que lo paguen ellos.
Por la dignidad del médico, que es lo que no nos pueden quitar.