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La Utopía

Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.

¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar
.
(Ventana sobre la Utopia. Eduardo Galeano.

CREO EN LA UTOPIA PORQUE LA REALIDAD ME PARECE IMPOSIBLE

jueves, 9 de septiembre de 2010

Soy un hombre de suerte


- En multitud de ocasiones he aprendido cosas de mis pacientes, con los que procuro comunicarme lo mejor que puedo.
-He tenido la suerte de compartir muchas emociones con bastantes enfermos terminales que me han mostrado cómo se puede morir con dignidad y saborear las últimas semanas de tu vida sin deseperarse , asumiendo la irreversibilidad del proceso como una oportunidad de vivir intensamente momentos , que en otras circunstancias hubieran pasado desapercibidos.

Hemos compartido recuerdos y anhelos, para recorrer juntos ese inevitable último tramo que todos debemos afrontar algún día.
-He tenido también la suerte de ver cómo pacientes con un cuadro depresivo severo, lograban salir del pozo oscuro de la depresión y sabían volver a sonreir tras hacer un denodado esfuerzo por adaptarse a situaciones verdaderamente dramáticas como el suicidio de un hijo ó la muerte de su pareja con la que habían convivido más de cincuenta años.

- He tenido la suerte de ver cómo se mira la adversidad cara a cara sin perder la ilusión por disfrutar de tu familia, amigos y tus aficiones mientras puedes.

- He tenido la suerte de poder dar la buena noticia de un embarazo a una pareja que llevaba años intentándolo y de poder ver cómo miraban a su bebé ,tan deseado , cuando nacía.
- He tenido la suerte de ver cómo los niños que conocí al comienzo de mi andadura como médico de familia en el pueblo donde trabajo, se han convertido en padres de familia , que me traen a sus hijos cuando algo les preocupa.

- Hoy , también he tenido la suerte de hablar con un paciente que tiene un trastorno adaptativo que me ha dado una clave para afrontar y adaptarse a lo que está fuera de su control, para poder seguir cuidando de los suyos, a pesar de renunciar a muchas cosas que le ilusionaban cuando era más joven. Me ha dicho , antes de despedirse: " La vida es una larga escalera que no se puede subir con las manos en los bolsillos, si no quieres darte de narices contra el suelo."