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La Utopía

Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.

¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar
.
(Ventana sobre la Utopia. Eduardo Galeano.

CREO EN LA UTOPIA PORQUE LA REALIDAD ME PARECE IMPOSIBLE

jueves, 1 de mayo de 2008

Satisfacción


La satisfacción es un estado de la mente que se acerca a la idea, sin sustituirla , de la felicidad. Nuestro trabajo, siendo con frecuencia fuente de stress y burn-out para muchos , nos facilita un observatorio inmejorable para tener satisfacciones, que den sentido y trascendentalidad a nuestras vidas. Es un balcón abierto al mundo de lo emocional en su versión más auténtica, una frontera entre lo humano y lo que se aleja de él. Sensaciones como ésta experimento cada semana en mi consulta, masificada eso sí , pero repleta de emociones a poco que quieras escarbar en lo profundo de los pacientes que acuden a tí , a veces con el único propósito de ser escuchados. A veces infravaloramos el poder de la escucha terapéutica y resulta que se ha revelado útil, imprescindible diría yo, incluso en los templos de la tecnología como son la UVIS de los hospitales.


El viernes pasado , le pedí a la enfermera que hace los salientes de guardia de sus compañeros, que hiciera un ECG a un paciente nuevo , joven , que consultaba por cifras tensionales elevadas en el reconocimiento de empresa. ¡Qué sorpresa tan agradable escuchar a la enfermera, a pesar de su juventud , preguntar al paciente si sabía lo que era un ECG y ante la respuesta negativa de éste, explicar con una sonrisa en que consistía la prueba, en términos comprensibles y neutralizando el poco ó mucho temor que pudiera tener previamente! ¿Cuantas/os de nuestros enfermeros ó nosotros mismos hacemos algo parecido en el día a día?

Aún sabiendo lo importante de las intervenciones centradas en el paciente, nos olvidamos a menudo , por las prisas ó porque no hemos terminado de creernos la importancia de la comunicación con la persona que tenemos delante, y ordenamos : ¡túmbese en la camilla! , ¡siéntese y extienda el brazo ! ¡ mire hacia arriba!............ ¿Cuantos de nosotros pedimos permiso al paciente que está en consulta para atender una llamada telefónica? Nos olvidamos que es también su tiempo... ¿o para sentarnos en la cama de un enfermo terminal?. Nos olvidamos que es su cama . Y no digamos en el Hospital. donde transcurre la mayoría del tiempo de formación de nuestros futuros médicos de familia. ¡Deberían haber visto a esta enfermera y eso les habría enseñado más que algunas guardias de las que hacen sin ser supervisados por nadie!.

La medicina debe ejercerse centrándose en la persona,siendo el médico el que debe integrar cuatro aspectos, como ese trébol de cuatro hojas que tan sabiamente ha descrito mi amigo Ramón G.C en un post anterior: el aspecto del Médico (experiencia , valores , contexto, reflexión...), el del Enfermo (valores y contexto , familia, creencias, emociones y pensamientos que le suscita su enfermedad..), el de la Enfermedad (etiología, fisiopatología,diagnostico y terapéutica) y el de la Comunidad (epidemiología, impacto en salud pública y comunitaria..).


Creo que hay una frase del Dr. Marañón, refiriéndose a los viejos médicos de cabecera, que viene a resumir todo ésto y nos dá las claves de lo que debemos ser como Médicos de Familia, ahora que atravesamos tiempos difíciles:

"Su sentido de la medicina era más cordial , más humano que el nuestro. Aún no había desaparecido en ellos , bajo el fárrago cientifista, el viejo médico familiar, notario , sacerdote, consejero y supremo tribunal en los pleitos más recónditos en cada casa.

Acaso no sabían más que los que les sucedieron, pero es seguro que fueron mejores, y, en suma, hasta más sabios, porque nos hemos ido olvidando de que la sabiduría no es sólo saber las cosas, sino también amarlas.".

Sintamos el orgullo y la satisfacción de ser buenos Médicos de Familia.

1 comentario:

Vicky.B. dijo...

Estoy convencido de que esta profesión, la nuestra, provoca, al que está dispuesto, un enriquecimiento personal que pocas profesiones pueden alcanzar en el mismo grado. Lo dicho, hay que estar dispuesto, ser permeable y ver más allá de la nariz u ombligo de uno mismo.