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La Utopía

Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.

¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar
.
(Ventana sobre la Utopia. Eduardo Galeano.

CREO EN LA UTOPIA PORQUE LA REALIDAD ME PARECE IMPOSIBLE

jueves, 18 de diciembre de 2008

Expropiación


Hubo un momento en el siglo XX en el que estar sano ya no fue sentirse sano, disfrutar de la vida y tener capacidad de superar sus inconvenientes (un carácter que había que formar). La salud dejó de definirse por una experiencia personal y comenzó a hacerse por parámetros biológicos y por escalas psicométricas que comenzaron a utilizarse desde una definición de la salud (“estado de perfecto bienestar físico mental y social” OMS 1946) que paradójicamente, “de facto”, convertía en problemas sanitarios y por tanto medicalizables a cualquier reacción personal ante los avatares de la vida.

Por otro lado el modelo epidemiológico de factores de riesgo ha generado una cultura de la prevención que se ha aceptado socialmente de una forma acrítica e ingénuamente positiva (de sentido común: “más vale prevenir que curar”) que la ha eximido incluso de abordarla con la necesaria cautela científica. Esto ha abierto todas las posibilidades para intervenir en el estilo de vida de las personas sanas, con cierto riesgo de manipulación interesada y de excesos de una medicalización que se funda en una previa “expropiación de la salud”. Esta es la tesis, inspirada en la obra de Ivan Illich (“Némesis médica”) de Juan Gérvas en un artículo que puede encontrarse íntegro en
http://amantea.blogia.com/2008/121701-la-historia-de-un-antropologo-marciano...-por-juan-gervas.php
y que resulta estimulante leer, aunque no se compartan todos los presupuestos o se piense que la discursión es mucho más compleja y que caben en ella numerosos matices que también prevengan de caer en un “bucle melancólico”, de tener nostalgia de sociedades o tiempos que nunca han existido o de mitificar simples supersticiones que también fueron asfixiantes cuando prevalecían.

Sin embargo parece necesario un contrapunto a la inundación mediática de la salud que ha llevado, en occidente, a la paradoja de que en la época donde existe más acceso al conocimiento y en la que hay mayor expectativa de vida, la gente esté perpetuamente preocupada por la posibilidad de estar enfermo o necesitando todo tipo de ayudas (de presuntos expertos) para sobrellevar los problemas habituales de la vida (lo que incluye las enfermedades frecuentes y autlimitadas). La posibilidad de control social y manipulación es un riesgo real.

En ese sentido comparto la opinión de que en esta época una función clave del médico de familia es ayudar a los pacientes a no perderse en la selva de la sobreinformación sanitaria y de la prevención sin sustento científico. También debemos intentar salvaguardar su capacidad de decisión en el contexto de una medicina cada vez más tecnificada y también más despersonalizada lo que limita muchas veces sus resultados o crea iatrogenia sobre todo en pacientes con enfermedades crónicas y con diversos problemas del malvivir.

Sin embargo la situación en la que trabajamos los médicos de familia nos limita a menudo la posibilidad de dedicarnos a las cuestiones importantes como esas y nos vemos inundados de banalidad y de demandas a las que no podemos responder eficazmente porque han sido inducidas en base a modelos ideológicos que son sumamente endebles cuando no claramente erróneos. Siempre estamos a contrapie y con poco tiempo por paciente para desarrollar las posibilidades de nuestra especialidad. De eso ya se ha escrito en otras entradas a este blog.

Hoy sin embargo quiero centrarme en otra forma de interferir en esa parte esencial de nuestro trabajo: limitarnos (expropiarnos) información clínica relevante sobre nuestros pacientes. Al menos en mi hospital de referencia que es totalmente nuevo e inundado de tecnología, la mayoría de los especialistas (entiendase esta afirmación también un gesto de homenaje y gratitud a los que siguen emitiéndolos de forma sistemática) han dejado de emitir informes clínicos en sus consultas externas.

Eso quiere decir que un paciente derivado a un especialista hospitalario por un médico de familia por una duda diagnóstica o simplemente por una prueba que no nos dejan pedir (¿porqué?) se encuentra, después de los meses que dura el proceso diagnóstico, solo con la información verbal que el paciente pueda darle o con una hoja de medicación, escrita con letra ilegible la mayoría de las veces (¿porque muchos compañeros hospitalarios siguen sin utilizar el ordenador, mientras que nosotros lo utilizamos todos?). Por otro lado la mayoría de las veces no ha sido bien informado ni se ha creado la más mínima empatía con él. Eso supone que surgen problemas de comunicación y malentendidos frecuentes y, sobre todo, que no podemos informar al paciente de una forma adecuada de la patología que tiene, de su pronóstico o ayudarle a comprender lo mejor posible el balance riesgo beneficio de las posibilidades terapéuticas que se le ofrecen.

Además el paciente no puede volver fácilmente al hospital (salvo por urgencias) si surge algún problema y a nosotros nos resulta casi imposible ponernos en contacto con el especialista involucrado si lo necesitamos, simplemente porque no sabemos quien es, a no ser que recurramos a los amigos, lo que no es una solución más que para casos puntuales. Es decir tenemos el enfermo a cargo sin casi posibilidad de manejo, nos vemos impelidos a gestionar decisiones de otros que ni siquiera conocemos.

Considero que esto es un síntoma más de la situación de la atención primaria (estoy de acuerdo con que habría que comenzar cambiando el nombre: http://gofiococido.blogspot.com/2008/12/el-trmino-atencin-primaria.html) dentro del sistema sanitario y de la (in)capacidad y nula influencia de sus gestores. Los especialistas del hospital en sus consultas limitadas en número, con un tiempo mínimo por cada una de ellas, no reciben ningún refuerzo para cambiar de actitud, ni para practicar otro tipo de medicina. Quizá ni siquiera son conscientes de que es importante para nosotros y los pacientes recibir un informe. Algunos seguro que piensan que no tienen que hacerlo y no hay foros en donde podamos dialogar y reconocernos.

Ciertos responsables (por supuesto sin abrir ningún tipo de debate público en el que pudiéramos intervenir los profesionales implicados) ya abrieron la posibilidad de que esto pudiera producirse cuando decidieron que tuvieramos programas de historia clínica informática distintos (¿no os parece un escándalo). Utilizar el mismo hubiera eliminado de un plumazo, o mitigado mucho, este problema. En vez de tomar medidas estructurales que facilitaran la coordinación entre niveles se ha hecho justo lo contrario, de tal forma que tengo la sensación de que el nuevo hospital, más tecnificado y caro, me da menos prestaciones que el antiguo, que tenía muchos menos medios de todo tipo. Creo que en C.Real se está perdiendo una oportunidad historica de mejora conjunta.

No tengo mucha esperanza en que pueda hacer algo para que este aspecto en concreto mejore. Pero por lo pronto he decidido terminar todas mis interconsultas apelando a la profesionalidad y el compañerismo con esta frase escrita en mayúsculas:

TE RUEGO QUE ME DEVUELVAS UN INFORME CLINICO, POR ESCRITO, DE LA SITUACIÓN DEL PACIENTE Y SUS INDICACIONES DE MANEJO. LO NECESITO PARA PODER AYUDARLE. MUCHAS GRACIAS.
Podriamos intentarlo todos.

3 comentarios:

CSanchez dijo...

Estimado Ramón, aunque ya imaginaba los problemas de coordinación entre Primaria y las consultas del Hospital, no tenía ni idea de que existiese esta 'incomunicación organizada' y, además, que ésta tuviera una factura reciente: ¡dos programas paralelos para 'incomunicar' a los profesionales! Increíble.Todo esto me indigna, pero, sobre todo, me asusta: en lugar de sumar esfuerzos, los dividimos, precisamente con un material tan sensible como somos los pacientes. Desde aquí animo a quienes somos exactamente eso, pacientes, a dejar de ser sujetos pasivos y utilizar la única vía efectiva a nuestra disposición para mejorar la situación, que es la reclamación, pero no ante los profesionales (que bastante tienen), sino ante la Administración. Al final, es la que tiene en su mano arreglar lo que estropea o mejorar aquello susceptible de funcionar de manera óptima. Y a ti, Ramón, ánimo. Solo con las ganas con las que afrontas las dificultades, las cosas ya están mejorando.

Anónimo dijo...

Es curiso esto de la Web 2.0. Blogs y demás. Entro en tú pagina y descubro el quid de la cuestión. La falta de comunicación ?. Que comunicación ?. Esto se hace cuando dos personas quieren hablar y se transmiten información. En nuestro caso los médicos de primario remitimos cuando tenemos una duda, no sabemos o pensamos que hay alguíen por "encima" de nosotros que puede resolver el probelma de nuestro paciente. Cuando este llega al especialista, lo primero que se le pasa por su cabeza, y a veces lo dice, es porqué le han enviado, que le pasa, porque muchas veces no lee el motivo de la consulta. Le hace, muchas veces lo que hay que hacerle y cuando el paciente vuelve a nuestra consulta, y le preguntamos de paso que que le dijo el especialista.. este nos contesta señalando a la pantalla del ordenador.. si lo tendrá todo ahí.. me hizo de todo, una resonancia, me envió a rehabilitación, .. Otras veces conocemos que le ha visto porque el paciente nos trae la copia de la receta para que se la sigamos haciendo... Efectivametne nosotros tenemos ordenador, programas más o menos buenos o malos, más o menos comunes, pero ellos aunque los tengan no los usan. Se encuentran muchos más comodos escribiendo, con la letra de cada uno ( se podría investigar el DNA de los médicos,.. seguro que ahí radica nuestra letra), en su historia, sin dar nada al pacinete, sin tener efectivamente empatia con el mismo para explicarle como hacemos los médicos de cabecera la información que deducimos.. Y hemos enviado al paciente pensando que hemos acertdo, esperando una respuesta, que nos permita aprendr.. y nada. Y además cuando hablas con ellos .. que que bién vivis en primaria.. y ganais más... Y es problema es que se lo creen.
En donde yo trabajo y desde que tengo ordenador, sé todo lo que he hecho, lo que he pedido y lo que he recetado. Y los dos primeros años me entretuve contando cuentaas interconsultas recibia respuesta.. menos del 30%,
El problema de primaria no es que haya una crisis, que haya que reinventarla.. el gran problema es la burocracia que ningún jefe dice que no tengamos que hacer ( hagame un informe de que estoy malo para los balnearios y otro que estoy bueno para los viajes financiados de la comunidad..). Ya diremos más cosas.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Por cierto, hace mucho tiempo que yo ya no pongo ruego. que me ...
Yo solo ruego a dios, y a mí mujer.
Yo pongo solicito.. que , se haga constar en el informe si precisa revisión, periodicidad, o me hagas llegar a través del pacient einformación,e tc.
Y saludo...
Hemos de acabar con el ruego.. seguro que inconscientemente los señores especialistas hacen como el áltisimo, le rogamos y no nos concede nuestras plegarias...
Un saludo cordial