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La Utopía

Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.

¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar
.
(Ventana sobre la Utopia. Eduardo Galeano.

CREO EN LA UTOPIA PORQUE LA REALIDAD ME PARECE IMPOSIBLE

viernes, 16 de abril de 2010

Inmigrantes (1)


-Muchas noches, durante las guardias, veo familias de inmigrantes que acuden en tropel a la urgencia, en demanda de asistencia por problemas variopintos. Inicialmente piensas que siempre acuden a deshora, sin papeles, no tienen médico de cabecera asignado y claro ,como trabajan cuando y como pueden y no siempre que lo necesitan, van a urgencias porque han aprendido que allí se les atiende e incluso se pueden llevar unas monodosis que les permitan sortear una vez más,los imponderables de un catarro del niño que lleva ya 4 días con fiebre, ó una diarrea inoportuna que pone en riesgo el trabajo temporal del padre de familia ó la peonada de la madre que trabaja por horas de empleada de hogar y no puede permitirse el lujo de que una inoportuna infección, aunque sea banal, le impida ganar unas monedas para seguir manteniendo a su familia. Cuando vences esos sentimientos iniciales de rechazo, fruto del cansancio acumulado, les muestras un atisbo de sonrisa amiga y les prestas atención a lo que piden ,puedes descubrir que tienes ocasión de ejercer de verdad de médico de familia, de una familia de gente necesitada, que tiene medios precarios y que apelan a tu compasión y a tus conocimientos para seguir adelante en su duro camino por una tierra prometida que han descubierto que no era tal. Tras la anamnesis y la exploración , te miran ansiosos, esperando que una mirada amistosa les tranquilice y que un corazón solidario esté por encima de la burocracia y de los "papeles" para ayudarles en lo que en ese momento necesitan. He sido testigo de cómo un paciente rumano, con un cólico biliar me rogaba que le pusiera algo para que pudiera aguantar el viaje de 20 horas que iba a hacer de vuelta a su país para recoger a su mujer y a su hijo...................... y aguantó. Y cuando volvió de aquel viaje vino a agradecermelo emocionado y a presentarme a su pequeño y a su esposa que quería besarme la mano.
Y también he experimentado el alivio de una anciana de 79 años con cardiopatía hipertensiva cuando le he proporcionado un tratamiento con una asociación IECA/Diurético que le hacía mejorar de una disnea que venía sintiendo desde varias semanas atrás. ¡Y pensar que ese fármaco era un genérico que otro paciente había rechazado porque él sólo creía en las marcas y que se había cambiado de médico porque me negué a ceder ante tamaña idiotez!. Estos inmigrantes me hacen sentirme médico de verdad,muchas de esas noches.......


1 comentario:

Violeta dijo...

Me ha encantado la forma tan real de describir las situaciones y las emociones.
También en Cuidados Paliativos domiciliarios hemos tenido pacientes inmigrantes, incluso el equipo gestionó a uno de ellos la posibilidad de volver a su país para fallecer con su familia (un viaje complicado dada la situación del paciente) y, acompañado por una compañera DUE, pudo realizar su último deseo.
Las sentimientos, las emociones y la realidad superan la mayoría de las veces los objetivos previstos.