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La Utopía

Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.

¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar
.
(Ventana sobre la Utopia. Eduardo Galeano.

CREO EN LA UTOPIA PORQUE LA REALIDAD ME PARECE IMPOSIBLE

sábado, 13 de noviembre de 2010

"Escuchar" al paciente


- En próximos días , vamos a impartir un curso de Comunicación en Puertollano, en el que hablaremos de "Cuando el paciente opina"........., "Manejo del paciente agresivo" y por último "Comunicación con el paciente Terminal". Cada vez que tenemos que impartir un curso de éste tipo, me parece una excelente oportunidad de conocer y valorar muchas distorsiones cognitivas, muchos pensamientos inadecuados que aparecen en nuestras consultas día a día y que son barreras para una adecuada comunicación con muchos pacientes, que nos obligan a dar lo mejor de nosotros, que nos obligan a pensar, que nos hacen mejores médicos precisamente porque son ..."difíciles".
Y es entonces cuando recuerdo una historia de E. Galeano que nos recuerda lo importante que es pensar porqué vienen los pacientes a la consulta. No creo que lo hagan por fastidiar, ni porque no tengan nada mejor que hacer, sino porque consideran que podemos dar respuesta a algo que les preocupa ó angustia, a algo que necesitan , que echan de menos.........Quizá si lo pensamos , acabemos menos quemados de muchas consultas que son , aparentemente, pesadas ó banales.

“Doña Maximiliana, mujer muy castigada por los trajines de una larga vida sin domingos, que llevaba unos cuantos días internada en el Hospital, y cada día pedía lo mismo
-Por favor, doctor, ¿podría tomarme el pulso?
Una suave presión de los dedos en la muñeca, y él decía:
-Muy bien, sesenta y ocho. Perfecto.
-Sí, doctor, gracias. Y ahora, ¿me toma el pulso?.
Ý él volvía a tomarlo, y volvía a explicarle que todo estaba bien, que mejor imposible.
Día tras día se repetía la escena. Cada vez que él pasaba por la cama de doña Maximiliana, esa voz, ese ronquido, lo llamaba, y le ofrecía ese brazo, esa ramita, una vez, y otra vez y otra.
Él obedecía, porque un buen médico debe ser paciente con sus pacientes, pero pensaba: Esta vieja es un plomo. Y pensaba: Le falta un tornillo.

Años demoró, el médico, en darse cuenta de que ella estaba pidiendo que la tocara.

Como dice P. Arranz: Escuchar es una de las habilidades más importantes que tenemos los seres humanos para ayudarnos. Escuchar, sin embargo, no es sencillo. Escuchar no es sólo oir una palabra detrás de otra ó sencillamente, "poner la oreja" y comprender las palabras que nos dicen. Escuchar es un comportamiento activo. Para escuchar bién hay que hacerlo simultáneamente con los ojos , con el cuerpo, con la cara , con los gestos y con los sentimientos. No es sólooir las palabras, es también...OIR LOS SENTIMIENTOS.


4 comentarios:

Violeta dijo...

"OIR LOS SENTIMIENTOS".Sentir lo que escuchamos, ver lo que no se dice, tocar para decir,...
Esta pequeña-gran historia podría ser una buena manera de iniciar el curso de comunicación.
Que lo disfrutéis!!

Antonio R. dijo...

Gracias querida Violeta. Buena idea. Besazo.

Anónimo dijo...

Completamente de acuerdo contigo. Si recordáramos con humildad de qué lado de la mesa estamos entenderíamos muchas de las repetidas "visitas" de nuestros pacientes (visitas y demandas; muchas de estas últimas, a veces, no satisfechas).

Antonio R. dijo...

Eso mismo, Anónimmo lector y comentarista. Si no nos detenemos a pensar qué estamos emitiendo, no podremos comprender aquello que recibimos. Saludos