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La Utopía

Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.

¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar
.
(Ventana sobre la Utopia. Eduardo Galeano.

CREO EN LA UTOPIA PORQUE LA REALIDAD ME PARECE IMPOSIBLE

viernes, 9 de diciembre de 2011

RESILIENCIA EN LA CONSULTA Y EN LA VIDA

- En la página  de Intramed que podeis leer aquí . podemos encontrar una entrevista  con el Dr  Carlos Alberto Yelin , sobre el tema de la Resiliencia , que hemos tratado en este blog en otras ocasiones.

Sin experimentar el miedo, es imposible superarlo.
 
“En mar calmo no se forman buenos marineros”
(Proverbio Inglés)

- Paciente:  Hola Carlos, ¿cómo te trata la crisis?

- Médico:  Los que cursamos la séptima década, estamos vacunados.

- Paciente: ¿Tanto como para no provocarte angustia o inquietud?

- Médico: Te aseguro que no. Y no es que no me afecte o preocupe. Pareciera que lo que describe Boris Cyrulnik como “resiliencia” se desarrolla sin proponerlo en los que tendríamos una tendencia particular.

- Paciente: ¿Cómo defines eso de resiliencia?

- Médico:  La definición de Cyrulnik es bastante compleja, pero a mí me gusta resumirla como la tendencia a vencer la adversidad, y salir fortalecido.

- Paciente: ¿Y cómo se consigue?

- Médico: Se me ocurre pensar que es similar a la sabiduría, en el sentido que no puede aprenderse en un curso o en una maestría, sino que solo se logra por uno mismo, tras una trayectoria que nadie puede hacer por nosotros. Es como una historia con muchas batallas, con derrotas y victorias, en donde no es útil la enseñanza de los éxitos o fracasos de los demás, y en donde al final del camino desarrollas la facultad de discernir entre lo bueno y lo malo, lo importante y lo banal.

- Paciente:  ¿Cómo nació la palabra?

- Médico: Es un término de la física que describe la resistencia de un cuerpo al choque o a la presión.

- Paciente: Entonces los de tu generación, que desde la infancia han atravesado crisis tras crisis, podrían hacer un “commodity” para     exportar ese nuevo producto cargado de un enorme valor agregado.

- Médico:  Pero… ¿y las retenciones?


 

Este diálogo casi textual con una persona más joven pero con trayectoria  política por ser un ex-ministro, abre una reflexión sobre la importancia de la resiliencia. Un término difundido en las esferas intelectuales o académicas, pero no muy conocido entre el común de la gente, o en nuestro ámbito. Lo aplica inicialmente Boris Cyrulnik, neurólogo, psiquiatra y psicoanalista, nacido en Burdeos, Francia, y que por ser de origen judío, fue deportado a un campo de exterminio y tuvo que presenciar el asesinato de sus padres. Logra escapar del campo de concentración  a los 6 años, y llega a un centro de refugiados donde es contenido con afecto. Para entender el comportamiento humano, incomprensible desde la perspectiva de un niño que mira horrorizado la conducta de los criminales, decide estudiar medicina y se dedica al campo de la etología, que podría definirse como la parte de la psicología y de la biología, que analiza el carácter y la conducta de los humanos y animales. Actualmente en el Hospital de Toulon-Var, Francia, donde Cyrulnik escuchó de los buzos el término resiliencia, es el responsable del Departamento de Enseñanza de la Etología de la Universidad, tiene 74 años y trabaja intensamente. A pesar del horror de su niñez, no solo llega a ser un brillante científico, excepcional ensayista,(“Patitos Feos” Gedisa 2002, “El amor salva” Gedisa 2005), sino también tiene una familia normal, con cuatro hijos. Le entusiasma la aplicación de una palabra; el “oximoron”, que al ser la combinación de dos términos antagónicos, ayuda a entender el mecanismo de la resiliencia y la actitud necesaria para ejercitarla. Decir “oscura claridad”, “preciosa fealdad”, o “triste alegría” sugiere que los contrastes trauma-compensación en la niñez y en la vida son inevitables. Por ello, sostiene la teoría, que  cuando recibimos un golpe, nos dividimos en dos fragmentos. Uno se necrosa y muere. En cambio, la parte sana crece y desarrolla la capacidad de recuperación para la situación traumática.  Aplicado a la vida, a nuestros pacientes, o a nuestros hijos, no se traduce en una postura rigurosa de exigencia para obligarlos a sufrir a través de nuestras severas sugerencias, sino, por el contrario, enviarles el mensaje de la necesidad del desarrollo de una autonomía  e independencia de criterio.
Los pacientes que no logran comprender la valoración de sus cuidados con el implícito sacrificio, no consiguen apreciar el significado de la salud. Los niños sobreprotegidos, no generan la capacidad de enfrentar las dificultades de la vida. Sin experimentar el miedo, es imposible superarlo. Cyrulnik se apasiona con la teoría del doble trauma, en el sentido que si un adolescente tiene una situación que lo golpea y angustia, lo que no le permite reponerse, es el absurdo reto paterno en lugar de una actitud de afecto destinada a comprender y superar la situación. Quizá esa pequeña observación constituya una manera de darle un marco teórico al aprendizaje de la resiliencia. ¿Y para nosotros, los médicos, cuanto importa la resiliencia?
Nuestra principal adversidad profesional, son los errores diagnósticos, o terapéuticos. Son espinas clavadas que en ocasiones escarbamos con mucha bronca y rencor. Para ésa situación, es difícil construir la recuperación, pero se puede. En mis comienzos, me servía recrear el suceso con mis amigos médicos. Pero no siempre era comprendido. A fuerza de ser sincero, era mi esposa y compañera, mi principal auxilio. Quizá no lograba comprender el contexto científico o médico del suceso, pero con afecto me permitía identificar con más precisión la razón del dolor, o sufrimiento. Pero considero que es imprescindible hablarlo, para encontrar la razón de la angustia, y avizorar el camino de la recuperación, aunque el error quede clavado en nuestra autoestima profesional.  Resurgimos de una crisis para buscar ponernos en el borde del precipicio. Si bien hay una clara asimetría, tanto los dirigidos como los dirigentes comparten una cuota de responsabilidad en el proceso. Si analizamos el común de la gente concebimos juzgar que nuestra población es de  buen nivel cultural e intelectual, comparable   al de  algunos de los países centrales. Pero en la dirigencia no podemos extrapolar la observación. La tendencia a improvisarse y a no perfeccionar sus aptitudes es un lugar común para ellos. Finalmente pensemos con voluntario optimismo que la adversidad de hoy puede transformarse en sabiduría de mañana para enfrentar nuevas crisis, porque pareciera que estamos predestinados a sufrirlas. Ayudemos a los jóvenes y generaciones intermedias a salir de la acuciante perplejidad que seguramente hoy los desorienta, e intentemos que esa anhelada capacidad de vencer la adversidad la desarrollemos mucho antes de acercarnos al final del camino, cuando jugamos al ajedrez con las últimas piezas del tablero.

* Dr. Carlos Alberto Yelin

Podríamos decir que " Los líderes resilientes son capaces de afrontar la adversidad y salir fortalecidos. "