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La Utopía

Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.

¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar
.
(Ventana sobre la Utopia. Eduardo Galeano.

CREO EN LA UTOPIA PORQUE LA REALIDAD ME PARECE IMPOSIBLE

sábado, 17 de octubre de 2015

Paradojas


La paradoja de nuestro tiempo en la historia es que
tenemos edificios más altos pero templos más pequeños,
autopistas más anchas, pero puntos de vista más estrechos.
Gastamos más pero tenemos cada vez menos,
compramos más, pero gozamos menos.
Tenemos casas más grandes y familias más pequeñas,
cosas más convenientes pero menos tiempo.
Más educación y menos sentido común,
más conocimiento pero menos juicio,
más expertos y más problemas,
más medicina pero menos bienestar.
Bebemos demasiado,
fumamos mucho,
gastamos sin medida,
reímos muy poco,
  conducimos demasiado rápido,
nos enfurecemos con demasiada facilidad,
nos acostamos muy tarde,
nos levantamos muy cansados,
leemos muy poco,
vemos demasiada televisión
y casi nunca rezamos.
 
Hemos multiplicado nuestras posesiones, pero reducido nuestros valores.  
Hablamos demasiado, amamos muy poco y odiamos con demasiada facilidad.
Hemos aprendido cómo ganarnos la vida, pero no a disfrutarla.
Hemos añadido años a la vida pero no vida a los años.
Hemos ido y vuelto a la luna pero no podemos cruzar la calle para conocer a un vecino.
Hemos conquistado el espacio exterior pero no el interior.
Hemos hecho cosas más grandes, pero no mejores.
Hemos limpiado el aire pero no el alma.
Hemos conquistado el átomo, pero no nuestros prejuicios.
Escribimos mucho, pero aprendemos poco.
Planeamos más, pero logramos menos.
Hemos aprendido a hacer las cosas más rápido, pero no a tener más paciencia.
Tenemos ganancias más altas, pero moral más baja.
Más alimento y menos paz.
Construimos más computadores para guardar más información, 
no obstante nos comunicamos menos que nunca.
Esta es la época de la paz mundial y de la guerra doméstica;
Tenemos más tiempo libre y menos diversión;
Más tipos de comida y menos nutritivas;
comida rápida y pobre digestión;
Ingresos conjuntos y más divorcios,
Casas más bellas, pero más hogares rotos.
Grandes hombres y mujeres pero caracteres pequeños.
Grandes ganancias y relaciones superficiales.
Es una época de viajes rápidos, pañales desechables, moralidad en decadencia, 
pasiones de una noche, cuerpos con sobrepeso y pastillas que hacen de todo, 
desde alegrarte, hasta calmarte y matarte.
Es la época en la tenemos todo en la vidriera y nada en el almacén.
ESTE ES MOMENTO PARA REFLEXIONAR Y CAMBIAR
Recuerden pasar tiempo con sus seres queridos, porque no van a estar ahí para siempre.
Recuerden decir una palabra amable al niño los mira maravillado, porque esa persona crecerá y seguirá su camino.
Recuerden dar un caluroso abrazo a alguien cercano, porque es ése el único tesoro que pueden dar con el corazón y no cuesta un centavo.
Recuerden decir “te quiero” a su pareja y a sus seres queridos, pero sobre todo, quiéranlos.  
Un beso y un abrazo curan heridas cuando se dan desde el interior.
Recuerden tomarse de las manos y agradecer cada momento porque quizás algún día esa persona no estará ahí.
¡Tómense tiempo para amar, tómense tiempo para hablar!  
Y tómense tiempo para compartir los preciosos pensamientos de su mente.
                                                                                                   (Dr. Bob Moorehead

2 comentarios:

Violeta (Pilar Lázaro) dijo...

Pues ahí va un Besogrande envuelto en un cálido Abrazo desde el Corazón, para ti, Antonio.

Antonio R. dijo...

Umm ¡qué bién me ha sabido ese besote, Violeta!. Aunque hacía mucho que no nos decíamos nada, sabes que siempre estoy cerca de tus emociones a través de tus relatos y experiencias. Otro besote para tí al menos igual de cálido y emocionado.