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La Utopía

Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.

¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar
.
(Ventana sobre la Utopia. Eduardo Galeano.

CREO EN LA UTOPIA PORQUE LA REALIDAD ME PARECE IMPOSIBLE

viernes, 23 de enero de 2009

Lo que hacemos ...



Todo tipo de informes y certificados por las causas más peregrinas, recetas de todo tipo y origen (especialistas, privados, residencias, amigos, vecinos, internet, peluqueras, etc.), partes de incapacidad sin criterio, ni posibilidad de control.
Todo ello sin ayuda de ningún tipo, bordeando la legalidad y cayendo muchas veces en el servilismo.


Un colectivo que no tiene la fuerza y dignidad suficiente para solucionar definitivamente esta cuestión, probablemente no sea capaz de resolver ningún problema importante. Es difícil encontrar un grupo tan acomodaticio, falto de carácter y liderazgo como el de los médicos de atención primaria del sistema sanitario público de salud.


(ver también lo que hay que hacer en http://rafabravo.wordpress.com/ )





Y más que hacemos y a lo que nos resignamos (esto lo digo yo, a bote pronto, en función de lo que vivo cada día y se me viene ahora a la cabeza):



  • Ver a diario listas de pacientes que impiden un mínimo rigor en el manejo clínico aceptando como normal una práctica precaria y elemental (demasiado rápida en cualquier caso) que impide el desarrollo de nuestra especialidad y que inevitablemente conduce a errores o a deterioros evitables de la relación asistencial por no poder satisfacer las expectativas del paciente. Aceptar ver todos los que se apuntan en la lista hasta las 14 horas por el motivo que sea para satisfacer las expectativas que crean nuestros políticos.

  • Recetar largas listas de fármacos en muchos casos no prescritos por nosotros sin la posibilidad de analizar con un mínimo rigor las interacciones que inevitablemente se producen entre ellos.

  • Asumir las listas de espera del hospital (lo que supone que el paciente sigue viniendo con frecuencia a nuestra consulta y sigue siendo responsabilidad nuestra) sin recibir siquiera un informe clínico cuando al fín es visto por el especialista en la consulta correspondiente(que tiene un número limitado de pacientes y un tiempo mínimo por cada uno de ellos) . Y que esto no sea reivindicado por la GAP año tras año.

  • Asumir que no podemos recetar ciertos fármacos o accesorios que precisan visado pero cuyo control depende de nosotros: pañales, alimentación enteral, Plavix, sillas de ruedas, etc.

  • Tener limitada la petición de pruebas complementarias y el acceso a los resultados de las solicitadas por el especialista hospitalario. Por ejemplo anatomía patológica.

  • Aceptar que nuestra historia clínica informática no sea la misma que la del hospital (o a la inversa) y común para todo el pais. Esto solucionaría muchos de los problemas de coordinación y comunicación entre los dos niveles. Y mejoraría de inmediato la calidad de atención de los pacientes.

  • Aceptar no conocer ningún tipo de indicadores de calidad clínica de nuestros Hospitales de referencia. Igualmente que no se hagan estudios naturalistas sistemáticos (fáciles de llevar a cabo en una historia informática) para evaluar la eficacia de lo que estamos haciendo.

  • Aceptar llevarse a lavar la lencería a nuestra casa después de una guardia aunque esté manchada de sangre u otros fluidos potencialmente peligrosos. Tener que mendigar un pijama o una bata porque no te quieren dar más de uno al año, aunque hagas varias guardias al mes. (¿es imaginable esto en un hospital, en un quirófano por ejemplo?).

  • Aceptar ser evaluado e incentivado por el ahorro en farmacia pero que no haya ningún tipo de evaluación de la calidad clínica. Es imposible mantener un mínimo prestigio como especialidad si la consulta de atención primaria la puede pasar cualquiera (y sabéis a qué me refiero).

  • Aceptar que las consultas de atención primaria, las urgencias de atención primaria y las urgencias hospitalarias sean los puntos más precarios del sistema de salud. Curiosamente donde los médicos de familia trabajamos mayoritariamente.

  • Aceptar formar MIR en unas condiciones que no permiten la docencia. ¿Cuántos centros docentes tienen demandas por debajo de 30 como marcan los ratios exigidos?. ¿Para qué los estamos preparando desde el principio?.

  • Aceptar que la entrada en cada servicio de salud sea distinta y cada vez más arbitraria y alejada del mérito profesional. Imposible para alguien joven sacar unas oposiciones cuando hay muchos más aprobados que plazas y lo determinante es la antiguedad o méritos ligados al idioma o a cuestiones locales. Aceptar sueldo y condiciones diferentes para un mismo trabajo según la autonomía en la que se trabaje.

1 comentario:

José Manuel Brea dijo...

Compruebo que la miseria de la Atención Primaria permanece arraigada en todo el territorio hispánico. Y la palabra que mejor la define es precisamente “servilismo”, que nada tiene que ver con servicio, entrega o dedicación. Nuestra labor no satisface ni enaltece… nos humilla y nos denigra. No creo exagerar un ápice por lo que veo y leo. Acabo de hacer pública una reflexión genérica de hace poco más de un año:
http://medymel.blogspot.com/
Espero liberarme de todo lo que me carcome, para seguir sintiéndome vivo y confiar, a pesar de todo, en el retorno del sentido común que ha muchos años nos abandonó (romántico estulto). Un saludo desde Gallaecia. José Manuel Brea.