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La Utopía

Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.

¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar
.
(Ventana sobre la Utopia. Eduardo Galeano.

CREO EN LA UTOPIA PORQUE LA REALIDAD ME PARECE IMPOSIBLE

miércoles, 14 de julio de 2010

Anciana Inteligente


-Una de las cosas buenas que tiene el llegar a la ancianidad es que tu pragmatismo está por delante de muchas filosofías absurdas. El anciano, sabe lo que vale el tiempo y va directo al grano , prescindiendo de la paja. El anciano sabe apreciar una buena conversación y deplora la cháchara vacía y podrían ponerse miles de ejemplos.
Os voy a contar una historia que lo demuestra:

Tres hijos dejaron su hogar, se independizaron y prosperaron.
Cuando se juntaron nuevamente, hablaron de los regalos que habían podido hacerle a su madre.
El primero dijo:
-Yo construí una casa enorme para nuestra madre.

El segundo dijo:
-Yo le mandé un Mercedes con un chofer.

El tercero dijo:
-Os gané a los dos: sabéis cuánto disfruta mamá de leer la Biblia, y sabéis que no puede ver muy bien. Le mandé un gran loro marrón que puede recitar la Biblia en su totalidad. Les llevó 20 años a 12 franciscanos enseñársela. Contribuí con 1.000.000 de dólares durante 20 años, pero valió la pena. Mamá sólo tiene que nombrar el Capítulo y el loro lo recita.

Al poco tiempo, la madre envió sus cartas de agradecimiento.

Escribió a su primer hijo:
- Isaac, la casa que construiste es tan grande! Yo vivo en un solo cuarto, pero ahora tengo que limpiar toda la casa.

Escribió a su segundo hijo:
- Moisés, estoy demasiado vieja como para viajar. Me quedo en casa todo el tiempo, así es que nunca uso el Mercedes.

Escribió a su tercer hijo:
- Mi queridísimo Abraham, fuiste el único hijo que tuvo el sentido común de saber lo que le gusta a tu madre. ¡¡¡El pollo estaba delicioso!!!”

3 comentarios:

rubengp dijo...

Muy bueno, Antonio, muy bueno. ¿Cuántos años dices que nos faltan? ;-)

Violeta dijo...

Es cierto que al hacerte mayor pierdes cierto sentido del ridículo y ganas espontaneidad, ya que empieza a importante muy poco lo que piense la mayoría. Es una de las cosas buenas que tiene hacerse mayor...

Antonio R. dijo...

Rubén: Ya nos queda menos para alcanzar ese nivel de sabiduría. Hay que perseverar.
Gracias por darte una vuelta por aquí querida Violeta, y de acuerdo con lo que comentas como casi siempre. Un beso, solete.